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Los músculos de la fe

Durante una visita al zoológico, me detuve a descansar cerca de la guarida del perezoso. La criatura estaba colgada cabeza abajo. Parecía contenta así, completamente quieta. Suspiré. Debido a mis problemas de salud, me costaba quedarme quieta y anhelaba avanzar, hacer algo… Pero, mientras miraba el perezoso, observé cómo estiraba un brazo, tomaba una rama cercana y se detenía otra vez. Estar quieto requería de fuerza. Si quería contentarme con moverme despacio o quedarme quieta, necesitaba más que unos músculos fuertes. Para confiarle a Dios cada momento de mi vida, necesitaba un poder sobrenatural.

¿Quién es Jesús?

¿Quién cree la gente que es Jesús? Algunos dicen que era un buen maestro, pero tan solo un hombre. C. S. Lewis escribió: «O este hombre era, y es, el Hijo de Dios, o de lo contrario, era un loco o algo peor. Puedes hacerlo callar como a un necio, puedes escupirlo y llamarlo un demonio, o puedes caer a sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero no nos inventemos alguna tontería arrogante y digamos que fue un excelente maestro humano». Estas conocidas palabras de Mero cristianismo proponen que Jesús no habría sido un gran profeta si hubiera afirmado falsamente que era Dios. Esa sería la mayor herejía.

Un espíritu enseñable

Tristemente, se ha vuelto «normal» atacar no solo las opiniones de los demás sino también a la persona que las expresa. Esto también sucede en los círculos académicos. Por eso, quedé atónito cuando el teólogo Richard B. Hays escribió un artículo en el cual criticaba fuertemente una obra que él mismo había escrito años atrás. Así, demostró una gran humildad de corazón al corregir su propia forma de pensar en el pasado.

Verdadera libertad

Mientras leía en el tren, Meiling estaba ocupada resaltando frases y escribiendo notas al margen del libro. Sin embargo, una conversación entre una madre y su hija le llamó la atención. La mamá estaba corrigiendo a la niña por hacer garabatos en su libro de la biblioteca. Meiling guardó rápidamente su bolígrafo, porque no quería que la niña siguiera su ejemplo e ignorara las palabras de su madre. Sabía que no entendería la diferencia entre dañar un libro prestado y escribir notas en uno propio.

Cuidarnos los unos a los otros

José, un maestro suplente de 77 años, vivió en su auto durante ocho años. En lugar de usar el dinero destinado al alquiler, José lo enviaba a muchos familiares en México, que lo necesitaban más. Temprano cada mañana, uno de los exalumnos de José lo veía hurgar en el baúl del auto. «Sentí que tenía que hacer algo al respecto», dijo el hombre. Así que organizó una recaudación de fondos y, semanas más tarde, le dio a José un cheque para ayudarlo a pagar un lugar donde vivir.

El equipo de las estrellas

Juntos, los amigos Melanie y Trevor han hecho senderismo por kilómetros de caminos montañosos. Sin embargo, ninguno podría hacerlo sin el otro. Melanie, que nació con espina bífida, anda en silla de ruedas. Trevor perdió la vista por el glaucoma. El dúo se dio cuenta de que cada uno era el complemento perfecto del otro: Trevor camina por los senderos con Melanie sobre su espalda, y ella le va dando instrucciones verbales. Se describen como «el equipo de las estrellas».

Comida que dice «te amo»

Asistí a la fiesta de cumpleaños de un familiar, donde la anfitriona había entretejido el tema de «cosas favoritas» en la decoración, los regalos… y la comida. Como a la cumpleañera le encantaba el bistec y la ensalada, eso fue lo que nos sirvió la anfitriona para comer. Las comidas favoritas dicen: «Te amo».

Apúrate y espera

«¿Qué haremos con todo nuestro tiempo libre?». Este pensamiento era la esencia de un ensayo publicado en 1930 por John Maynard Keynes. Allí, Keynes propuso que, en el transcurso de cien años, los avances tecnológicos y económicos llevarían a los humanos a un punto en el cual trabajaríamos solo tres horas por día y quince horas a la semana.

¡Puedes lograrlo!

El ánimo es como el oxígeno… no podemos vivir sin él. Esto fue cierto para el pequeño James Savage, de nueve años. El niño nadó más de tres kilómetros, rompiendo el récord de la persona más joven en lograr esa hazaña. Pero, a los 30 minutos de empezar a nadar, las aguas turbulentas y heladas hicieron que quisiera abandonar. Sin embargo, un grupo de remeros le gritaba: «¡Puedes lograrlo!». Las palabras le dieron el impulso que necesitaba para completar su objetivo.

Sabiduría y entendimiento

En 1373, Juliana de Norwich, de 30 años, se enfermó y casi muere. Mientras su pastor oraba por ella, Juliana experimentó varias visiones de la crucifixión de Jesús. Después de recobrar milagrosamente la salud, pasó los siguientes 20 años viviendo sola en una habitación lateral de la iglesia, orando y pensando en aquella experiencia. Llegó a la conclusión de que el sacrificio de Cristo es la manifestación suprema del amor de Dios.