Momentos
Hace poco, me crucé con una palabra útil: hibernar. Así como el invierno es una época de desaceleración en gran parte de la naturaleza, la autora Katherine May usa esta palabra para describir nuestra necesidad de descansar y recuperarnos durante las etapas «frías» de la vida. Esta analogía me resultó útil después de perder a mi padre, lo cual me quitó energía durante meses. Resentido por esa desaceleración, luché contra mi invierno, orando para que la vida estival volviera. Pero tenía mucho que aprender.
Valentía por Jesús
En el año 155 d.C., Policarpo, uno de los padres de la iglesia primitiva, fue amenazado con morir en la hoguera por su fe en Cristo. Entonces, respondió: «He sido su siervo durante 86 años, y nunca me ha fallado. ¿Cómo puedo ahora blasfemar a mi Rey que me salvó?». Su respuesta puede ser una inspiración para nosotros al enfrentar pruebas extremas por nuestra fe en Jesús, nuestro Rey.
Al alcance de Dios
Después de que una oficial me palpara, entré en la cárcel, firmé la planilla de las visitas y me senté en un salón lleno de gente. Oré en silencio mientras observaba a los adultos que se movían inquietos y suspiraban, y a los niños que se quejaban por la espera. Más de una hora después, un guardia armado llamó por nombre a algunas personas de la lista, incluida yo. Nos guio a otro cuarto e indicó que nos sentáramos. Cuando mi hijastro se sentó del otro lado de un vidrio grueso y tomó el teléfono, mi desesperación me abrumó. Pero mientras lloraba, Dios me aseguró que mi hijastro aún estaba a su alcance.
Unir a las naciones
La frontera internacional más larga del mundo la comparten Estados Unidos y Canadá: casi 8.900 kilómetros de tierra y agua. Habitualmente, se cortan árboles a tres metros de altura a cada lado para delimitar bien la línea. Esta extensa cinta de tierra deforestada, llamada «el Slash» está señalizada con más de 8.000 postes de piedra para que los visitantes sepan dónde se encuentra la división.
En las manos de Dios
Cumplir 18 años abrió paso a una nueva etapa en la vida de mi hija: ya era legalmente adulta y pronto se embarcaría en la vida tras graduarse de la escuela secundaria. Este cambio me produjo una sensación de urgencia, ya que tendría poco tiempo con ella bajo mi techo para impartirle la sabiduría que necesitaría para enfrentar el mundo sola: sus finanzas, la situación global y la toma de decisiones.
Tristeza y alegría
Después de la muerte repentina de su sobrino, Angela y sus dos hermanas se reunieron alrededor de la mesa de la cocina durante tres días, y solo se levantaron para comprar una urna, algo de comida y asistir al funeral. Mientras lloraban por su muerte, también se regocijaban por las fotos de la ecografía de una nueva vida que crecía dentro de la hermana menor.
El Dios que restaura
El 4 de noviembre de 1966, una inundación desastrosa arrasó Florencia, Italia, y dejó sumergida la renombrada obra de arte de Giorgio Vasari, La última cena, durante más de doce horas. Como la pintura se había ablandado y el marco de madera estaba significativamente dañado, muchos creyeron que no tenía reparación. Sin embargo, después de un tedioso esfuerzo de conservación de cincuenta años, expertos y voluntarios pudieron restaurar la valiosa pintura.
Una esperanza que sostiene
«Sé que papá volverá a casa porque me envió flores». Esas fueron las palabras de mi hermana de siete años a nuestra mamá cuando papá estaba desaparecido en acción durante la guerra. Antes de que se fuera a su misión, encargó flores para el cumpleaños de mi hermana, y llegaron mientras él no volvía. Sin embargo, ella tenía razón: papá sí volvió, pero después de una situación angustiante en la batalla. Y décadas más tarde, ella conserva el jarrón como recordatorio de aferrarse siempre a la esperanza.
Lo que solo el Espíritu puede hacer
Durante una entrevista al teólogo Jürgen Moltmann respecto a un libro sobre el Espíritu Santo, un periodista le preguntó: «¿Cómo se puede activar al Espíritu Santo? ¿Se puede tomar alguna píldora? ¿Acaso las empresas farmacéuticas [entregan el Espíritu]?». Moltmann se mostró asombrado. Sacudió la cabeza, sonrió y respondió: «¿Qué puedo hacer? No hagas nada. Espera en el Espíritu, y el Espíritu se manifestará».
Pequeño pero grandioso
¿Llegaré a las Olimpíadas? A la nadadora universitaria le preocupaba no ser lo suficientemente rápida. Pero cuando su profesor de matemáticas, Ken Ono, estudió sus técnicas de natación, vio cómo mejorar su tiempo por seis segundos: una diferencia importante. Identificó pequeñas acciones correctivas que podían hacer que la nadadora fuera más eficiente en el agua.