Aguas profundas
Cuando Bill Pinkney navegó solo alrededor del mundo en 1992, lo hizo con un gran propósito: inspirar y educar a los niños. Esto incluía a alumnos de su antigua escuela primaria en los barrios pobres de Chicago. El objetivo era mostrar lo lejos que podían llegar estudiando mucho y comprometiéndose con la tarea. De allí, el nombre de su barco: Commitment [Compromiso]. Cuando lleva a estudiantes a navegar, dice: «Al agarrar el timón, aprenden sobre el control, el dominio propio y el trabajo en equipo […]; principios básicos necesarios para triunfar en la vida».
Responsabilidad personal
Los ojos de mi amigo revelaron lo que yo sentía: ¡miedo! Nos habíamos portado mal y estábamos asustados frente al director del campamento. El hombre, que conocía bien a nuestros padres, nos dijo, con amor pero enfáticamente, que ellos se decepcionarían muchísimo. El peso de la responsabilidad personal por la ofensa hizo que quisiéramos meternos bajo la mesa.
¡Lávame!
«¡Lávame!». Aunque esta palabra no estaba escrita en mi auto, podría haber estado. Así que, salí hacia un lavadero, y lo mismo hicieron otros conductores que querían quitar la mugre que había quedado de los caminos con sal después de una tormenta de nieve reciente. Las filas eran largas y el servicio, lento. Pero valió la pena esperar: me fui con el auto limpio y, como compensación por el retraso, ¡el lavado fue gratis!
¿Quién merece la alabanza?
Desde la escalera en espiral hasta el inmenso baño, desde los pisos de madera hasta las afelpadas alfombras, desde el enorme lavadero hasta la oficina bien organizada, el agente inmobiliario le mostró la potencial casa a la joven pareja. Por donde miraran, elogiaban su belleza: «Ha escogido el mejor lugar para nosotros. ¡Esta casa es asombrosa!». Pero el agente dijo algo que consideraron inusual, aunque real: «Le transmitiré sus elogios al constructor. El que construyó la casa merece la alabanza; no la casa en sí ni el que la muestra».
De las tinieblas a la luz
Nada podía sacar a Aakash de su oscura depresión. Gravemente herido en un accidente, lo llevaron a un hospital misionero en el sudoeste de Asia. Le hicieron ocho operaciones para reparar las fracturas, pero no podía comer. Cayó en depresión. Su familia dependía de él para subsistir, y como no podía hacerlo, su mundo se volvió más oscuro.
Un clamor por ayuda
Cuando David Willis llegó a la planta baja de la librería Waterstones, las luces estaban apagadas y las puertas con llave. ¡Estaba atrapado dentro de la tienda! Sin saber qué hacer, abrió Twitter y escribió: «Hola, @Waterstones. Hace dos horas que estoy encerrado en su librería de Trafalgar Square. Por favor, déjenme salir». Poco después, fue rescatado.
Libres en el Espíritu
Ni Orville ni Wilbur Wright tenían licencia de piloto. Ninguno había ido a la universidad. Eran mecánicos de bicicletas, con el sueño y el coraje de tratar de volar. El 17 de diciembre de 1903, se turnaron para pilotar su Wright Flyer en cuatro vuelos. El más largo duró solo un minuto, pero cambió el mundo para siempre.
Copos de chocolate
Los residentes de Olten, Suiza, se sorprendieron con una lluvia de partículas de chocolate que cubrieron toda la ciudad. El sistema de ventilación de una fábrica de chocolate había fallado y esparcido cacao en el aire, dejando la zona cubierta de copos dulces. ¡Es como un sueño hecho realidad para los adictos al chocolate!
Esperanza más allá de las consecuencias
¿Alguna vez hiciste algo con enojo y lo lamentaste? Cuando mi hijo luchaba con la drogadicción, yo reaccionaba con palabras duras por sus elecciones. Lo único que logré fue desanimarlo más. Pero al final, encontró creyentes que le transmitieron palabras esperanzadoras, y con el tiempo, pudo dejar su adicción.
Imita a Jesús
Un «maestro del disfraz» vive en las aguas de Indonesia y la Gran Barrera de Coral. El pulpo mimo puede cambiar el pigmento de su piel para mezclarse con su entorno. Esta inteligente criatura también cambia su forma, patrones de movimiento y comportamiento cuando se ve amenazada, imitando animales tales como el venenoso pez león e incluso las mortales serpientes de mar.