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¿Quién soy?

Robert T. Lincoln vivió bajo la enorme sombra de su padre, el amado presidente norteamericano Abraham Lincoln. Mucho después de la muerte de su padre, su identidad quedó oculta bajo la presencia abrumadora de su progenitor. Nicholas M. Butler, amigo íntimo de Lincoln, escribió que Robert solía decir: «Nadie me quería a mí para secretario de guerra; querían al hijo de Abraham Lincoln. Nadie me quería para ministro en Inglaterra; querían al hijo de Abraham Lincoln. Nadie me quería para presidente de la compañía Pullman; querían al hijo de Abraham Lincoln».

El Dios de todos nuestros días

Después de una cirugía fallida, el médico de Juana dijo que tendrían que operarla de nuevo en cinco semanas. Con los días, la ansiedad aumentaba. Juana y su esposo eran adultos mayores, y sus familiares vivían lejos. Tenían que viajar a una ciudad desconocida y moverse en un sistema hospitalario complejo, además de tratar con un especialista nuevo.

Meterse en problemas por Dios

Una alumna de sexto grado observó que su compañero se estaba cortando el brazo con una navaja. Intentando hacer lo correcto, se la quitó y la tiró. Lo sorprendente fue que, en vez de elogiarla, la suspendieron de la escuela diez días. ¿Por qué? Tuvo brevemente la navaja en su mano: algo prohibido en la escuela. Cuando le preguntaron si lo haría de nuevo, respondió: «Aunque me meta en problemas… lo haría otra vez». Tal como la acción de esta niña de intentar hacer el bien le trajo problemas, la intervención de Jesús también le generó un buen problema con los líderes religiosos.

Diferentes juntos en Jesús

El analista Francis Evans estudió a 125 vendedores de seguros para averiguar qué los hacía exitosos. Descubrió que el factor clave no era la competencia, sino que los clientes tendían a comprarles a vendedores con la misma política, educación e incluso altura que ellos. Los eruditos llaman a esto homofilia: la tendencia a preferir a personas como uno.

Mil puntos de luz

El Cañón Dismals, en Alabama, Estados Unidos, atrae a muchos turistas todos los años; especialmente en mayo y junio cuando las larvas eclosionan y se convierten en luciérnagas. De noche, la luz azul brillante que irradian miles de ellas juntas crea un destello impresionante.

Liberación de la esclavitud

«¡Son como Moisés, sacándonos de la esclavitud!», exclamó Jamila. Ella y su familia trabajaban en un horno de ladrillos en Pakistán, y estaban agobiados por la exorbitante cantidad de dinero que le debían al dueño. Gran parte de lo que ganaban lo usaban solo para pagar los intereses. Pero cuando recibieron una donación de una organización sin fines de lucro que los libró de su deuda, sintieron un alivio tremendo. Jamila, que creía en Jesús, comparó lo sucedido con la liberación de la esclavitud que Dios les dio a Moisés y los israelitas.

La prioridad de la presencia de Dios

En 2009, una investigación de la Universidad Stanford estudió a más de 200 alumnos con ejercicios de tareas y memoria. Sorprendentemente, el estudio demostró que los que se consideraban buenos para hacer varias cosas al mismo tiempo tenían peores resultados que los que preferían hacer una tarea a la vez. Las multitareas dificultaban la concentración y la supresión de información irrelevante. Mantenerse enfocado cuando la mente está distraída puede ser un desafío.

Personas de refugio

Felipe y Silvia, conmovidos por historias de niños refugiados, abrieron su corazón y su casa a dos de ellos. Tras buscarlos en el  aeropuerto, condujeron en silencio hacia su casa. ¿Estaban preparados para eso? Tenían diferente cultura, idioma y religión, pero se convirtieron en personas de refugio para esos preciosos niños.

Auténticos y vulnerables

«¡Hola, Poh Fang! —escribió una amiga de la iglesia—. Para la reunión de este mes del grupo, hagamos que todos pongan en práctica Santiago 5:16. Generemos un entorno de confianza y sinceridad para hablar de un área difícil en nuestra vida y orar unos por otros».

Los poderosos y los débiles

El equipo de fútbol americano de la Universidad de Iowa tiene una tradición conmovedora. El Hospital de Niños Stead Family se encuentra al lado de su estadio, y el piso superior tiene ventanales desde donde se ve el campo de juego. Cuando hay partidos, los niños enfermos y sus familiares observan desde allí, y al final del primer cuarto, entrenadores, deportistas y miles de aficionados miran hacia el hospital y saludan. En esos instantes, los ojos de los niños se iluminan. Es conmovedor ver que todos hacen una pausa y muestran su interés por ellos.