Oración compasiva
Una mujer estaba inusualmente nerviosa sentada en la silla del dentista. Las cargas familiares la preocupaban profundamente, y era evidente. Su dentista percibió su ansiedad y le preguntó qué sucedía. Su historia lo llevó a preguntarle: «¿Puedo orar por usted?». Cuando la higienista dental entró en la sala, también oró por la mujer. Después de dos oraciones y el posterior tratamiento dental, la mujer salió del consultorio sabiendo que la habían atendido realmente bien.
La hermosa creación de Dios
Para un padre, la muerte de un hijo es devastadora. Pero perder dos hijos... ¡inimaginable! Sin embargo, esa fue la experiencia del músico, escritor y actor Nick Cave. En 2015, su hijo de quince años cayó de un acantilado y murió. Años después, su hijo mayor también murió. Ante una pérdida tan abrumadora, ¿cómo lograron Cave y su esposa seguir adelante? ¿Cómo lo harías tú?
El banco de la amistad
Un joven se suicidó porque no podía pagar el pasaje de autobús para llegar al hospital para su tratamiento de salud mental. Conmovido, el Dr. Chibanda buscó cómo facilitar los tratamientos. Así nació Friendship Bench, un programa en el que terapeutas se sientan en bancos colocados estratégicamente para aconsejar a los necesitados. ¿Y a quiénes entrenó como terapeutas? ¡A abuelas! Chibanda comentó: «Las abuelas tienen una increíble capacidad para […] hacer que las personas se sientan respetadas y comprendidas».
No más deuda
Un médico decidió jubilarse después de tratar a pacientes con cáncer durante casi treinta años. Mientras resolvía las finanzas de su clínica, optó por perdonar 650.000 dólares de deuda a personas que aún le debían. «Siempre me ha incomodado que los pacientes no solo tengan que preocuparse por su salud —explicó, —[sino también por] sus familias, sus trabajos [y] el dinero. Siempre me ha afectado».
Cuando Dios no lo soluciona
Un admirador de J. R. R. Tolkien le preguntó: «¿Por qué los héroes de El Señor de los Anillos simplemente no volaban en las gigantescas águilas hacia Mordor?». En una entrevista posterior, Tolkien admitió: «Eso habría hecho la misión mucho más fácil». Pero respondió de modo sorprendentemente tajante: «Cállate».
Decidir hacer menos
Cuando pensamos en los propósitos de Año Nuevo, probablemente nos venga a la mente una lista de grandes ambiciones que rara vez cumplimos (el 80 % de esos propósitos ya se abandonaron a mediados de febrero). La autora Amy Wilson sugiere que sería mejor rechazar por completo «la idea de que debemos repararnos a nosotros mismos antes de que nuestras vidas puedan mejorar». Sugiere que, en lugar de sumar compromisos, veamos el nuevo año como una oportunidad para hacer menos, para finalmente «empezar a decir que no» a algunos de esos «compromisos desmesurados y constantes que consumen nuestro tiempo y energía sin aportarnos mucho a cambio».
Amor fiel de Dios
Durante nuestro ministerio de extensión de la iglesia en un hogar de ancianos, un residente me contó cómo su hija lo había llevado allí años atrás y simplemente lo dejó en la acera. En su silla de ruedas, Ed no pudo levantarse para correr tras ella. La hija regresó al coche sin mirar atrás y se marchó. «Vamos a un hotel bonito», le había dicho antes. Ese día fue la última vez que la vio.
Resiliencia gozosa
Los científicos estudiaron la resiliencia de dieciséis sociedades en todo el mundo, incluidos el Yukón y el interior de Australia. Analizaron miles de años de registros arqueológicos, rastreando el impacto de hambrunas, guerras y clima. Un factor resaltó: la frecuencia de las crisis. Podría suponerse que estas debilitarían a las sociedades, pero ocurrió lo contrario: las sociedades que enfrentaban dificultades solían desarrollar resiliencia, recuperándose más rápido en desafíos futuros. Al parecer, el estrés puede forjar resiliencia.
Corazones transformados por Dios
Como muchas personas que luchan con la pornografía, Russell estuvo expuesto a ella desde muy joven. El deseo de consumirla era abrumador y le envenenó el corazón. «Mi vida se volvió completamente saturada de ella», escribe, «tanto que era como un cáncer profundamente arraigado en mi interior». Por la gracia de Dios, finalmente se liberó del poder de la pornografía —junto con otras adicciones— cuando recibió la salvación en Jesús y fue transformado por dentro. «Le doy todo el crédito a Jesucristo, […] Él es quien me liberó», dice Russell.
Nuestro rescatador amoroso
Durante un feroz incendio forestal, un guardabosques rescató un osezno. En un sitio de recuperación, lejos del peligro, colocó el pequeño animal en el suelo. De pie sobre sus diminutas patas traseras, el osezno abrazó la pantorrilla del hombre. El guardabosques intentó apartarse con suavidad, pero el osito, con la boca abierta como si clamara desesperado, se le trepó intentando permanecer refugiado en su rescatador. Aferrado al brazo del hombre, logró que este se rindiera y acariciara la cabeza de su nuevo amigo peludo.