El foco en las maravillas
Algunos tenemos la tendencia a mirar el mundo y ver solamente lo que está mal. DeWitt Jones, fotógrafo de la revista National Geographic, ha utilizado su profesión para celebrar lo que está bien en este planeta. Espera y observa hasta que un rayo de luz o un cambio de perspectiva exponen de repente una maravilla que había estado allí todo el tiempo. Usa su cámara para hallar la belleza en las facetas más comunes de las personas y la naturaleza.
Revelado para ser sanado
Cuando era chico, observaba a mi padre arar campos que nunca habían sido cultivados. En la primera pasada, aparecían piedras grandes, que él acarreaba. Este proceso seguía una y otra vez para romper bien el terreno. En cada ocasión, aparecían piedras más pequeñas, que él arrojaba a un costado. Se requerían muchas pasadas para preparar bien el campo.
Regalar oraciones
«No me di cuenta de lo que significa recibir una oración de regalo hasta que mi hermano estuvo enfermo y ustedes oraron por él. ¡No puedo decirles qué consoladoras fueron sus oraciones!».
Aunar esfuerzos
¿Por qué más de cinco millones de personas cada año pagan para correr varios kilómetros por un recorrido con obstáculos, subiendo paredes verticales, caminando en el barro y trepando por el interior de un caño mientras les cae agua? Algunos lo consideran un desafío para mejorar su resistencia o vencer sus miedos. Para otros, el atractivo está en el trabajo en equipo, donde los competidores se ayudan unos a otros. Alguien lo denominó «zona del no juzgamiento», donde personas que no se conocen se auxilian mutuamente para terminar la carrera (Stephanie Kanowitz, The Washington Post).
Fe en dos palabras
Por mi tendencia al pesimismo, llego rápidamente a conclusiones negativas sobre el resultado de mis experiencias en la vida. Si encuentro obstáculos en algún proyecto de trabajo, me convenzo fácilmente de que ninguno de ellos tendrá éxito, y de que —aunque no tenga nada que ver— probablemente nunca podré tocarme los dedos de los pies sin dolor. Además, ¡pobre de mí!, soy una madre espantosa que no puede hacer nada bien. La derrota en un aspecto afecta innecesariamente mi sentir en muchos otros.
Lealtad declarada
A los fanáticos del deporte les encanta alentar a sus equipos con canciones. Llevando logotipos, publicando notas en Facebook sobre sus amados equipos o hablando con amigos, no dejan duda de en dónde está su lealtad. Mis gorras, camisetas y conversaciones sobre los Detroit Tigers revelan que estoy entre los que hacen esas cosas.
Llévame a la roca
Mientras buscaba un humidificador en una tienda, noté a una mujer anciana que caminaba de un lado al otro del pasillo. Me pregunté si estaba buscando lo mismo, entonces, me corrí para dejar que ella se acercara. Poco después, hablábamos de un virus de la influenza en la zona, que la había dejado con tos y dolores de cabeza.
Instrucciones directas
Mi segunda hija estaba ansiosa por dormir en una «cama grande» en el cuarto de su hermana. Todas las noches, la arropaba bien y le indicaba que no se levantara; que si lo hacía, volvería a la cuna. Noche tras noche, la encontraba en el pasillo, y tenía que regresar a mi preciosa decepcionada a su cuna. Años después, me enteré de que su habitualmente dulce hermana mayor, a quien no le entusiasmaba mucho tener una compañera de cuarto, le decía a la pequeña que yo la llamaba. Obedeciendo las palabras de su hermana, Britta iba a buscarme y, entonces, aterrizaba en su cuna.
La sabiduría de la vejez
En 2010, un periódico de Singapur publicó un informe con lecciones de vida de ocho personas ancianas. Comenzaba así: «Si bien envejecer presenta desafíos para la mente y el cuerpo, también puede traer beneficios en otras áreas. Abunda el conocimiento emocional y social; cualidades que los científicos están empezando a definir como sabiduría… la sabiduría de los mayores».
Adiós por ahora
Mi nieta Allyssa y yo tenemos una rutina cuando nos despedimos. Nos abrazamos y empezamos a llorar con sollozos dramáticos durante veinte segundos. Luego, nos separamos y decimos simplemente: «Hasta luego», y nos vamos. A pesar de nuestra sonsa práctica, siempre esperamos volver a vernos… pronto.