Profundidades del amor
Dylan McCoy, de tres años de edad, acababa de aprender a nadar cuando cayó a través de una chapa deteriorada que tapaba un pozo de 12 metros de profundidad en el patio de su abuelo. Dylan se las arregló para mantenerse a flote hasta que su padre bajó a rescatarlo. Los bomberos llevaron sogas para sacar al niño, pero el padre estaba tan desesperado por su hijo que ya había bajado por las piedras resbaladizas, para asegurarse de que estuviera bien.
Proceso de maduración
A comienzos de su ministerio de 50 años en Cambridge, Inglaterra, Charles Simeon (1759-1836) se encontró con un pastor de la zona, Henry Venn, y sus hijas. Después de la visita, las muchachas mencionaron lo severo y asertivo que parecía el joven. Venn les dijo que tomaran un durazno de los árboles. Cuando ellas se preguntaron por qué querría un fruto verde, él respondió: «Queridas mías, ahora está verde, pero debemos esperar. Con un poco más de sol y algunas lluvias, madurará y será dulce. Así sucede con el señor Simeon».
La adoración como estilo de vida
Mientras esperaba en la fila para el desayuno en una conferencia cristiana, un grupo de mujeres entró al salón. Sonreí y saludé a la que se paró detrás de mí. Luego de saludarme, dijo: «Yo te conozco». Mientras nos servíamos, tratamos de recordar dónde nos habíamos visto. Yo estaba bastante segura de que me había confundido con otra persona.
Moverse a la velocidad de Jesús
Hace poco, mi auto se averió. El taller estaba cerca de casa, así que decidí volver caminando. Pero cuando llegué a paso lento a un cruce atestado, noté algo: todos se movían sumamente rápido. Y los automóviles más rápido aún.
Cuando vengan las inundaciones
Vivo en Colorado, un estado norteamericano conocido por las Montañas Rocosas y las nevadas. Sin embargo, el peor desastre natural que hubo no tuvo nada que ver con la nieve, sino con la lluvia, que generó una inundación el 31 de julio de 1976 en la que murieron 144 personas e innumerables animales. Tras ese significativo desastre, se hicieron estudios en la región, especialmente de las bases de caminos y carreteras. Las paredes que soportaron la tormenta fueron las de concreto. Es decir, tenían un fundamento fuerte y seguro.
Aguas desconocidas
La bola baja en Times Square, en Nueva York. Sydney estalla con fuegos artificiales. Cualquiera que sea la manera de indicarlo donde vives, hay algo emocionante en la llegada de un nuevo año y lo que este implica. Hoy nos lanzamos a aguas desconocidas. ¿Qué amistades y oportunidades encontraremos?
Fuegos artificiales de la vida
En Año Nuevo, cuando los fuegos artificiales detonan en todo el mundo, el ruido es fuerte a propósito. Los fabricantes dicen que el objetivo es, literalmente, despedazar la atmósfera. Los de repetición pueden ser los más sonoros; en especial, cuando explotan cerca del suelo.
Éxito verdadero
Mi entrevistado respondía cortésmente mis preguntas, pero yo sentía que algo merodeaba bajo nuestra interacción. Un comentario al pasar lo reveló.
Realidades invisibles
En 1876, unos hombres que cavaban en busca de carbón en Estados Unidos pensaron que habían encontrado las puertas del infierno. El historiador John B. Martin informa que, a 180 metros de profundidad, «olores nauseabundos emanaron en medio de ruidos escalofriantes». Por temor a ser «tragados por el techo de la cueva del diablo», los mineros taparon el pozo y corrieron a sus casas.
Reconstruir las ruinas
A los 17 años, Dowayne tuvo que dejar a su familia, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, por robar heroína y ser adicto a esa droga. No fue lejos, sino que construyó una choza de chapas en el patio de la casa de su madre, lugar al que pronto llamaron el Casino, un sitio para drogarse. No obstante, a los 19 años, Dowayne puso su fe en Jesús como Salvador. Dejar las drogas fue un camino largo y agotador, pero con la ayuda de Dios y el apoyo de amigos creyentes en Cristo, lo logró. Diez años después, el Casino fue transformado en una iglesia casera. Lo que había sido un espacio de oscuridad y enfermedad, es ahora un lugar de alabanza y oración.