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Crecer mediante la aflicción

El cerebro es notablemente pequeño, pero el estrés puede reducirlo aún más. Investigaciones recientes revelaron que el estrés acumulativo puede reducir la parte del cerebro responsable de gestionar las emociones, los impulsos y las interacciones sociales. Esta reducción está relacionada con la ansiedad y la depresión, lo que destaca el impacto del estrés prolongado en la vida. Pero hay buenas noticias: la plasticidad del cerebro le permite recuperarse a través de prácticas intencionales como el ejercicio, la meditación y las relaciones significativas.

Grafiti positivo

Cuando era joven, el periodista Sebastian Junger viajó por Estados Unidos y escribió sobre sus experiencias. Un día, en la década de 1980, entró en un baño en los Cayos de Florida y encontró en las paredes unos grafitis llenos de odio. La mayoría eran contra los inmigrantes cubanos. Pero un mensaje, aparentemente escrito por un cubano, se destacaba y decía: «Gracias a Dios, el resto de las personas en este país son cálidas y afectuosas, y me dieron la bienvenida en el 62». Junger señaló: «En esas paredes estaban las peores cosas de Estados Unidos, y también las mejores».

No lo hagas solo

Mientras abría las instrucciones para ensamblar la estantería, con montones de tablas y herramientas esparcidas por el suelo, vi unos diagramas explicativos sobre qué hacer y qué no hacer. Uno, marcado con una gran «X» en la parte superior, mostraba a una persona mirando desconcertada una pila de tablas y herramientas, parecida a mí unos minutos antes. A la derecha, aparecía la forma «correcta» de ensamblarla. ¿La única diferencia? Había una segunda persona. Ahora ambas figuras sonreían mientras trabajaban juntas.

Cómo vivir bien

Pedro empezó a seguir a Jesús a los 50 años. Había sido un hombre airado y vengativo que lastimaba a quienes lo rodeaban. Tras ser discipulado en su iglesia, sintió remordimiento por su pasado. «Ahora tengo menos años por delante que los que tengo detrás —dijo—. Quiero vivirlos bien. Pero ¿cómo?».

La gracia suficiente de Dios

Flannery O’Connor es una de las escritoras más reconocidas del sur de Estados Unidos. Sus historias abundan en sufrimiento y gracia. Cuando su amado padre murió de lupus cuando ella tenía quince años, se volcó devastada a escribir su primera novela. Pronto, a ella misma le diagnosticaron lupus, una enfermedad incurable que le quitó la vida a los 39 años. Los escritos de O’Connor reflejan su angustia física y mental. La novelista Alice McDermott dijo: «Creo que fue la enfermedad lo que la convirtió en la escritora que es».

¿Una ciudad que vale la pena buscar?

En mayo de 1925, Percy Fawcett envió una última carta a su esposa antes de ingresar en las inexploradas selvas de Brasil. Buscaba una legendaria y esplendorosa ciudad perdida, decidido a ser el primer explorador en compartir su ubicación después de años de búsqueda. Pero su equipo de exploradores se perdió, la ciudad nunca fue encontrada y muchas expediciones fracasaron en recuperarla.

Una gratitud humilde

Un Día de Acción de Gracias, llamé a casa para saludar a mis padres. Mientras hablábamos, le pregunté a mi madre por qué cosa estaba más agradecida. Ella exclamó: «Porque mis tres hijos saben cómo invocar el nombre del Señor». Para mi madre, que siempre había enfatizado la importancia de la educación, había algo más valioso que el que a sus hijos les fuera bien en la escuela y se cuidaran solos.

Cuenta tus bendiciones

Cuando era niña, me encantaba el himno «Bendiciones cuántas tienes ya». La canción anima al combatido por la adversidad a contar cuántas bendiciones Dios le ha mandado. Años más tarde, cuando mi esposo estaba desanimado, solía pedirme que le cantara esa simple canción. Entonces, yo lo ayudaba a contar sus bendiciones. Al hacerlo, dejaba de centrarse en sus luchas y dudas, y enfocaba sus pensamientos en Dios y en sus razones para estar agradecido.

Pedir ayuda a Dios

Cuando era más joven, pensaba que era inapropiado pedirle a Dios que me ayudara a cumplir con plazos de escritura. Otras personas tienen necesidades mayores, me decía. Problemas familiares; crisis de salud; decepciones laborales; necesidades financieras. He enfrentado todo eso también, pero cumplir con un plazo de escritura parecía demasiado pequeño para llevarlo ante Dios. Sin embargo, cambié de opinión tras encontrar múltiples ejemplos en la Biblia sobre la ayuda de Dios a personas, sin importar el desafío que enfrentaran.

Pedir ayuda a Dios

Cuando era más joven, pensaba que era inapropiado pedirle a Dios que me ayudara a cumplir con plazos de escritura. Otras personas tienen necesidades mayores, me decía. Problemas familiares; crisis de salud; decepciones laborales; necesidades financieras. He enfrentado todo eso también, pero cumplir con un plazo de escritura parecía demasiado pequeño para llevarlo ante Dios. Sin embargo, cambié de opinión tras encontrar múltiples ejemplos en la Biblia sobre la ayuda de Dios a personas, sin importar el desafío que enfrentaran.