Categoría  |  Nuestro Pan Diario

Dios ve, entiende y se interesa

Vivir con dolor y fatiga crónicos hace que uno se sienta aislado y solo. A menudo, me he sentido invisible ante Dios y los demás. Durante una caminata de oración una mañana, luchaba con estos sentimientos. A lo lejos, noté un globo aerostático. Las personas que iban en el canasto podían disfrutar de una vista panorámica de nuestro vecindario, pero no me veían a mí. Suspiré mientras seguía caminando junto a las casas de mis vecinos. ¿Cuántas personas detrás de esas puertas se sentían invisibles e insignificantes? Terminé mi caminata y le pedí a Dios que me diera oportunidades de decirles a mis vecinos que los veo y me intereso por ellos, y que Él también lo hace.

Dioses robados

A Ekuwa le habían robado una figura de madera —un dios doméstico—, y lo informó a las autoridades. Creyendo que habían encontrado el ídolo, los oficiales de policía la llamaron para identificarlo. «¿Es este tu dios?», preguntaron. Con tristeza, ella respondió: «No, mi dios es mucho más grande y hermoso».

Conocido por Dios

Casi veinte años después de haber sido separados por la adopción, dos hermanos se encontraron gracias a una prueba de ADN. Cuando Kieron le escribió a Vincent, el hombre que creía era su hermano, Vincent pensó: ¿Quién será este extraño? Kieron le preguntó qué nombre le habían puesto al nacer, y él respondió: «Tyler». Entonces, supo que eran hermanos. ¡Lo reconoció por su nombre!

Buscadores de la verdad

Una mujer me contó sobre un desacuerdo que dividía su iglesia. «¿De qué se trata el desacuerdo?», pregunté. «De si la tierra es plana», respondió. Meses después, un hombre cristiano entró armado a un restaurante para rescatar a unos niños que supuestamente eran abusados en la trastienda. No había ninguna habitación trasera, y el hombre fue arrestado. En ambos casos, las personas actuaron según teorías conspirativas de internet.

En busca de la sanidad interior

Carson cazaba, pescaba, andaba en motocicletas todo terreno y patinaba. Le encantaba estar al aire libre. Sin embargo, tuvo un accidente y quedó paralizado del pecho para abajo. Mientras estaba profundamente deprimido, unos amigos lo convencieron de volver a ir a cazar. Durante un rato, se olvidó de su lesión y disfrutó de la belleza que lo rodeaba. Esa experiencia le trajo sanidad interior e inspiró un nuevo propósito para su vida: brindarle la misma experiencia a otros como él a través de una organización sin fines de lucro, Hunt 2 Heal. Dice que su accidente terminó siendo «una bendición. […] Ahora puedo retribuir, algo que siempre quise hacer. Estoy feliz». Lo entusiasma ayudar a aquellos que tienen discapacidades severas de movilidad.

Corazones agradecidos

Hansle Parchment se encontraba en aprietos. Tomó el autobús equivocado para su semifinal en las Olimpíadas de Tokio y terminó varado con poca esperanza de llegar al estadio a tiempo. Pero, felizmente, se encontró con Trijana Stojkovic, una voluntaria que ayudaba en los juegos. Ella le dio dinero para un taxi; Parchment llegó a la semifinal a tiempo y ganó una medalla de oro. Más adelante, fue a buscar a Stojkovic y le agradeció por su bondad.

Gracia y cambio

El crimen era horrendo, y el hombre que lo cometió fue sentenciado a prisión de por vida. En los años siguientes, aquel hombre —en confinamiento solitario— empezó un proceso de sanidad mental y espiritual. Se arrepintió y restauró su relación con Jesús. Hoy le permiten interactuar un poco con otros presos. Y por gracia de Dios, a través de su testimonio, otros prisioneros recibieron a Cristo como Salvador.

Operar con oración

Cuando tuvieron que realizarle a mi hijo una cirugía ortopédica, di gracias por el médico que lo operó. A punto de jubilarse, nos aseguró que había ayudado a miles de personas con el mismo problema. Aun así, antes del procedimiento, oró y le pidió a Dios por un buen resultado. Y estoy agradecida de que el Señor lo hizo.

Tiendas cansadas

«¡La tienda está cansada!». Esas fueron las palabras de mi amigo Paul, que pastorea una iglesia en Nairobi, Kenia. Desde 2015, la congregación ha adorado en una estructura similar a una tienda. Ahora, Paul escribe: «Nuestra tienda está gastada y gotea cuando llueve».

Vida eterna

«No tengas miedo de la muerte, Winnie —dijo Angus Tuck—, ten miedo de una vida no vivida». Esa cita del libro convertido en película, Eterna juventud, viene de un personaje que no puede morir. En la historia, la familia Tuck se ha vuelto inmortal. El joven James Tuck se enamora de Winnie y le ruega que busque la inmortalidad para vivir juntos para siempre. Pero el sabio Angus entiende que el simple hecho de vivir para siempre no trae satisfacción.