Categoría  |  Nuestro Pan Diario

Tesoro en el cielo

Es común que quienes viajan al extranjero por primera vez empaquen demasiadas cosas. Temen estar lejos de casa y necesitar algo. Pero un artículo reciente habla de los problemas de sobrecargar el equipaje. Aconseja no llevar champú ni secadores de cabello (casi todos los hoteles tienen), y tampoco zapatos ni libros adicionales, que son voluminosos y pesados. El autor señala que, al cargar una maleta pesada por las calles adoquinadas de Europa, uno deseará no haber llevado tanto.

Enfocado en Dios

Al menos aprobó, pensó Julio. Había ayudado a su hijo con matemáticas, pero entre las tareas del hogar y el trabajo extra que su jefe le había asignado, estudiar juntos había sido difícil. Desanimado, pensó en su esposa fallecida: Lisa, tú sabrías qué hacer. No soy tan buen guardián del hogar como lo eras tú.

Seguir humildemente a Jesús

Cerca de casa, hay un famoso jardín donde solemos pasear con un niño al que cuidamos. Su área favorita es el jardín infantil, que tiene una pequeña puerta lo suficientemente grande para que él corra a través de ella, pero lo bastante baja como para que yo tenga que agacharme. Él ríe mientras me arrodillo y atravieso la pequeña abertura para perseguirlo.

Amor abundante

La última noche del campamento, mi yo adolescente sintió que llamaba la atención estando sola en medio de un grupo de campistas. Cuando uno de ellos se burló de mí, me dolió. Corrí de regreso a mi tienda y fingí estar dormida cuando la líder del grupo vino a verme. A la mañana siguiente, evité su intento de hablar sobre lo sucedido.

Enfocado en Dios

Una compañera de trabajo me llamó por teléfono para hablar de un tema. Me preguntó cómo estaba, y le conté que tenía una dolorosa sinusitis y que la medicina no estaba funcionando. Entonces, me preguntó: «¿Puedo orar por ti?». Acepté, e hizo una breve oración pidiéndole a Dios que me sanara. Le dije: «A veces me olvido de orar. Estaba tan enfocada en el dolor que no acudí a Dios».

En la presencia de Dios

En 1692, se publicó por primera vez la obra del Hermano Lorenzo, La práctica de la presencia de Dios. Allí describe cómo invitaba a Dios a sus actividades diarias. Sus palabras siguen desafiándonos a buscar a Dios en oración en todo lo que hacemos, como cortar el césped, ir de compras o pasear el perro.

Permanecer fuerte en Cristo

Hace poco, mi mamá me relató en detalle un sorprendente enfrentamiento que vio en una transmisión en vivo desde África. El gemsbok, un antílope con cuernos que pueden medir más de sesenta centímetros, es un animal que no parece asustarse… a menos que se enfrente a un grupo de avestruces valientes y alborotados. El avestruz líder, más alto que sus enemigos, agitó sus grandes plumas, rugió y pisó fuerte el suelo mientras se acercaba a tres gemsboks, haciendo que huyeran.

De la angustia a la alabanza

En una campaña de donación de ropa para niños, los chicos buscaban entusiasmados y agradecidos los abrigos de su talla y sus colores favoritos. Uno de los organizadores dijo que eso también los ayudaba en su autoestima, alentándolos a asistir a la escuela en el invierno y ser aceptados por sus pares.

Esperanza con fe

El hijo de Cristina murió de cáncer cuando tenía solo siete años. Tres años después, al hijo mayor le diagnosticaron una enfermedad terminal. Algunos de sus amigos que no creían en Jesús compartían su dolor, pero no entendían por qué seguía confiando en Cristo. «¿Cómo puede tu Dios permitir esto? ¿Por qué sigues creyendo en Él?», le preguntaron.

La misericordia y nuestro desastre

Durante la escuela dominical, mi paciencia con Pedrito, de tres años, se estaba agotando. Estaba inquieto, trataba mal a los otros niños y se negaba a estar contento, incluso cuando le ofrecíamos los juguetes más codiciados. Mi compasión se transformó en fastidio. Si insistía en ser difícil, lo enviaría de vuelta con sus padres.