Ruta desconocida
Quizá no debería haber aceptado correr con Bernardo. Estaba en un país extranjero y no tenía idea de hasta dónde iríamos y cómo sería el terreno. Además, él corría rápido. ¿Qué podía hacer sino confiar en él porque conocía el camino? Cuando partimos, mi preocupación aumentó. El sendero en medio de un bosque espeso era irregular y con curvas. Gracias a Dios, Bernardo se daba vuelta para ver si yo estaba bien y advertirme de los tramos más difíciles.
Libertad en el camino
En el Beep Baseball [Béisbol con pitido], los jugadores ciegos escuchan una pelota y una base que emiten sonidos, para saber qué hacer y adónde ir. El bateador con los ojos cubiertos (con varios niveles de ceguera) y el lanzador vidente están en el mismo equipo. Cuando el bateador golpea la pelota, sale corriendo hacia la base. El bateador queda afuera si un jugador de campo «calla» la pelota antes de que el bateador llegue a la base. De lo contrario, anota una carrera. Un jugador señaló que la mejor parte es sentir «una gran libertad al correr» porque sabe que hay un camino y una dirección claros.
Cuando estás fatigado
Estaba sentada quieta al concluir un día de trabajo, con mi computadora portátil delante de mí. Tendría que haber estado exultante por lo que había terminado ese día, pero no. Estaba cansada. Me dolían los hombros por la carga de ansiedad por un problema laboral y tenía la mente agotada de pensar en una relación problemática. Quería huir de todo.
Perder todo
El momento no podría haber sido peor. Después de hacer una pequeña fortuna dirigiendo obras de puentes, monumentos y edificios grandes, César aspiraba a un nuevo emprendimiento. Entonces, vendió su empresa y colocó el dinero en el banco, planeando invertirlo pronto. Durante ese breve lapso, su gobierno se apoderó de todas la cuentas bancarias privadas, y en un instante, todos sus ahorros se evaporaron.
Lidiar con el desánimo
Después de reunir dinero durante todo el año para el «viaje de su vida», un grupo de alumnos del último grado de una escuela secundaria llegó al aeropuerto y descubrió que muchos le habían comprado pasajes a una empresa fantasma. Sin embargo, aunque tuvieron que cambiar de planes, decidieron «aprovechar la situación lo mejor posible». Disfrutaron dos días en centros de entretenimiento cercanos, que les donaron los billetes.
Afligido pero esperanzado
Después de la invitación del pastor al final de la reunión en la iglesia, Latriece pasó al frente. Cuando le pidieron que saludara a la congregación, nadie estaba preparado para sus palabras profundas y maravillosas. Se había mudado de Kentucky después de que unos tornados devastadores en diciembre de 2021 se habían llevado la vida de siete de sus familiares. «Todavía puedo sonreír porque Dios está conmigo», dijo. Aunque las pruebas la habían lastimado, su testimonio fue un poderoso aliento para los que estaban enfrentando dificultades personales.
¡Qué gran amigo!
Habían pasado muchos años desde que mi viejo amigo y yo nos habíamos visto. Durante ese tiempo, le habían diagnosticado cáncer y comenzado los tratamientos. Un viaje inesperado al estado donde vivía me dio la oportunidad de verlo. Cuando entré en el restaurante, se nos llenaron los ojos de lágrimas. Hacía mucho que no estábamos en un mismo lugar, y ahora la muerte se asomaba para recordarnos la brevedad de la vida. Nuestras lágrimas brotaban de una larga amistad llena de aventuras, recuerdos, risas, pérdidas… y amor.
Generosidad de corazón
Nunca nadie murió diciendo: «Estoy tan feliz por la vida egocéntrica, autocomplaciente y autoprotectora que tuve», dijo el escritor Parker Palmer en un discurso de graduación en el cual instaba a los egresados a «brindarse al mundo […] con generosidad de corazón».
Testigos
En su poema The Witnesses [Los testigos], Henry Wadsworth Longfellow describió un barco de esclavos hundido. Al mencionar «esqueletos encadenados», se lamenta de las incontables víctimas anónimas de la esclavitud. La última estrofa dice: «Este es el infortunio de los Esclavos, / que miran con furor desde el abismo, / clamando desde sepulcros desconocidos; / ¡Nosotros somos los Testigos!» (trad. libre).
La Iglesia eterna de Dios
«¿Terminó la iglesia?», preguntó una joven madre que llegaba con dos niños cuando la reunión dominical estaba finalizando. Pero un ujier le dijo que una iglesia cercana tenía dos reuniones los domingos, y que la segunda empezaba pronto. Se ofreció para llevarla y la joven aceptó, contenta de ir algunas cuadras hasta la otra iglesia. Después, reflexionando, el ujier llegó a esta conclusión: «¿Terminó la iglesia? Jamás. La Iglesia de Dios continúa para siempre».