Uno en Cristo
En enero de 1967, el pueblo de Winneconne descubrió que, por error, había sido omitido del mapa oficial de carreteras del estado de Wisconsin, por lo que perdió ingresos turísticos importantes. Entonces, la localidad decidió convertirse en un estado soberano en julio de ese año. Algunos dicen que se intentó avergonzar al gobierno estatal, mientras que otros creen que fue una broma. Sea como sea, finalmente llegaron a un acuerdo, y Winneconne volvió a ser parte de Wisconsin al día siguiente.
La bondad de Dios
«¡Ay, no!», exclamé al abrir una colmena y descubrir que la colonia había muerto. La había cuidado meticulosamente durante un invierno templado y esperaba una cosecha temprana. Pero un repentino descenso de temperatura la hizo colapsar.
Fortaleza de la lucha
Julio ya era grande cuando escuchó por primera vez el cuento sobre el niño y la mariposa. Enseguida comprendió la enseñanza sobre la fortaleza que surge de la lucha. En la historia, a un niño le dan un capullo de mariposa y le dicen que no lo abra. Pero mientras el capullo se retuerce en su mano, no puede resistir la tentación de cortarlo y permitir que la mariposa escape. Pero, al ser liberada sin esfuerzo, cae y muere sin haber podido volar. «¿Qué pasó?», grita el niño. Julio entendió de inmediato: el niño impidió que la mariposa ejercitara los músculos que necesitaba para fortalecerse y volar.
Las mujeres anónimas
Después de limpiar las mesas con desinfectante, Silvia se inclinó para atar una bolsa de basura llena de vasos y platos usados. La puso sobre su hombro y giró para inspeccionar el salón de usos múltiples de la iglesia. Se había ofrecido para limpiarlo antes del próximo encuentro y quería asegurarse de que estuviera listo. Un pensamiento le cruzó por la mente: ¿Alguien lo notaría?
Poder innegable de Dios
Cuando la Agencia de Tránsito de Kentucky renovó su sede, quiso asegurarse de que la gente lo notara. Entonces, instaló una enorme chincheta de más de seis metros de altura en la entrada, un marcador innegable e imposible de pasar por alto.
Generosidad que reanima
Un auditorio lleno de estudiantes de la Facultad de Medicina Albert Einstein escuchaba atentamente mientras la nonagenaria Ruth Gottesman hablaba. Al concluir, ante el asombro, los festejos y la euforia de los estudiantes, Ruth anunció que iba a donar mil millones de dólares para que pudieran terminar sus estudios sin pagar matrícula. Esta es la mayor donación realizada a una escuela de medicina. Sin embargo, en las entrevistas posteriores, parecía que Gottesman era quien había recibido el regalo, ya que mostró alegría y honra por poder donar su dinero.
Ve y cuenta de Jesús
Mientras nuestro autobús iba ascendiendo por el estrecho camino a lo largo de las montañas de los Andes, mis compañeros reían y cantaban. Yo miraba por la ventana, asombrada de que no hubiera barandas entre nosotros y el abismo a la derecha. Sentía un poco de temor y ansiedad, y comencé a preguntarme por qué nuestro equipo misionero temporario había llegado a esa remota zona de Ecuador. Entonces me di cuenta: Dios debía amar profundamente a esas personas para haber enviado a su Hijo a morir por ellas. Seguramente, yo podría superar un viaje en autobús aterrador para hablarles de ese amor.
La fe de los amigos
Durante una conferencia, una mujer notó que su amiga —la presentadora del día— no se veía bien. Se acercó a ella, y esta respondió: «Voy a terminar esta presentación. Si no me siento mejor, iré al médico». La mujer no se olvidó de la promesa. Aunque tuvo que irse antes, le pidió a otra amiga que viera cómo seguía.
Paseo de oración
Estaba bloqueada. Había escrito la mitad de un artículo cuando se me agotó la mente. «Dios, ¿qué debo hacer?», oré. Entonces, recordé una investigación que afirma que nuestra creatividad aumenta cerca de un 60 % cuando caminamos, así que fui al sendero detrás de mi casa y seguí hablando con Dios. Treinta minutos después, estaba renovada. Regresé al teclado y terminé el escrito.
Respuesta de Dios con el arcoíris
Owen estaba de vacaciones en el extranjero cuando recibió un inquietante mensaje de un colega: «El jefe está buscando reemplazarte». Profundamente afectado, una mañana oró al amanecer y le preguntó a Dios: «¿Dónde estás?». Luego, se acercó a la ventana para abrir las cortinas… allí vio un enorme y hermoso arcoíris suspendido sobre el lago. De inmediato, lo envolvió un cálido consuelo. «Fue como si Dios simplemente me dijera: “Tranquilo, aquí estoy”», recordó más tarde.