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Bienvenido a casa

Después de que Sherman Smith reclutó a Deland McCullough para jugar fútbol americano para la Universidad de Miami, llegó a quererlo mucho y se convirtió en el padre que Deland nunca tuvo. Deland lo admiraba y quería llegar a ser como él. Décadas más tarde, buscó a su madre de nacimiento, y ella lo dejó sorprendido cuando le dijo que ¡el nombre de su padre era Sherman Smith! Sí, ese mismo. El entrenador se sorprendió al enterarse de que tenía un hijo, y Deland quedó atónito de que aquel al que consideraba como un padre fuera su padre de verdad.

Dios al rescate

A un voluntario compasivo lo llamaron «ángel guardián» por sus heroicos esfuerzos. Jake Manna estaba instalando paneles solares cuando se unió a una búsqueda urgente de una niña de cinco años. Mientras los vecinos buscaban en garajes y patios, Manna tomó un sendero hacia una zona boscosa donde detectó a la niña hundida hasta la cintura en un pantano. Se metió cuidadosamente en el lodo pegajoso para sacarla del aprieto y devolvérsela, empapada pero a salvo, a su agradecida madre.

Reflejando la luz del Hijo

Después de tener un conflicto con mi madre, ella finalmente accedió a reunirse conmigo a más de una hora de distancia de mi casa. Pero cuando llegué, ella ya se había ido. Enojada, le escribí una nota, pero la releí al sentir que Dios me impulsaba a responder con amor. Cuando ella leyó mi mensaje revisado, me llamó. «Has cambiado», dijo. Dios usó mi nota para llevar a mi mamá a preguntar sobre Jesús, y finalmente, lo recibió como su Salvador personal.

Todos adoran

Hace poco, visité Atenas, en Grecia. Mientras caminaba por su antigua ágora —donde los atenienses adoraban—, encontré altares a Apolo y Zeus, todos a la sombra de la Acrópolis, donde antes había una estatua de la diosa Atenea.

Vale la pena seguir a Jesús

Ronit venía de una familia religiosa pero no cristiana. Sus debates sobre asuntos espirituales eran fríos y académicos. «Yo seguía rezando todos los rezos —dijo ella—, pero no oía respuestas [de Dios]».

Bajo las alas de Dios

Hay varias familias de gansos con sus crías en el lago cerca del apartamento donde vivimos. Los pequeños son tan esponjosos y bonitos que es difícil no mirarlos cuando salgo a caminar alrededor del lago. Pero he aprendido a evitar el contacto visual y acercarme a ellos; si no, ¡corro el riesgo de que alguno de sus padres sospeche que soy una amenaza, y gruña y me persiga!

Compasión telefónica

¿El conductor se retrasó con tu comida? Puedes usar tu teléfono y calificarlo con una sola estrella. ¿La empleada de la tienda te trató mal? Puedes escribirle un informe malo. Si bien los teléfonos inteligentes nos permiten comprar, estar al día con amigos y mucho más, también nos han dado el poder de calificarnos públicamente unos a otros. Y esto puede ser un problema, ya que los juicios pueden hacerse fuera de contexto. El conductor llegó tarde por circunstancias fuera de su control. La empleada pasó toda la noche despierta con un hijo enfermo. ¿Cómo evitar juzgar injustamente a otros?

Puedes confiar en Dios

Cuando mi gato Mickey tuvo una infección en un ojo, le ponía gotas todos los días. En cuanto lo colocaba en la encimera del baño, se sentaba, me miraba con miedo y se preparaba para recibir el chorro de líquido. «Buen chico», murmuraba yo. Aunque no entendía lo que iba a hacerle, nunca saltó, gruñó ni me rasguñó. En cambio, se acurrucaba cerca de mí… la persona que lo sometía a esa situación difícil. Sabía que podía confiar en mí.

Más precioso que el oro

¿Alguna vez fuiste a una venta de artículos usados y soñaste con encontrar algo de un valor increíble? Una vez, un antiguo jarrón floral chino se compró por solo 35 dólares y se vendió en una subasta en 2021 por más de 700.000. La pieza resultó ser un artefacto raro e históricamente significativo del siglo xv. Esto es un recordatorio asombroso de que lo que algunas personas consideran insignificante puede tener un valor enorme.

Tres reyes

En el éxito musical Hamilton, se representa humorísticamente al rey Jorge III de Inglaterra como un villano demente. Sin embargo, una nueva biografía de él dice que no era el tirano descrito en la obra ni en la Declaración de la Independencia de Estados Unidos. Si hubiese sido un déspota brutal, habría detenido la independencia con medidas extremas. Pero lo contuvo su temperamento «civilizado y bondadoso».