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Adoración invalorable

Adoro y sirvo al Señor escribiendo; más aun ahora, cuando los problemas de salud reducen mi movilidad. Por eso, cuando un conocido dijo que lo que yo escribía no servía, me desanimé y dudé del valor de mis pequeñas ofrendas a Dios.

No corras solo

Era su primera maratón y estaba corriendo solo. Después de detenerse a beber agua en un puesto de asistencia, se sentía extenuado, y se sentó sobre la hierba al costado de la pista. Pasaron los minutos, y no podía levantarse. Se había resignado a abandonar, cuando dos maestras de escuela, de edad mediana, se acercaron. Aunque no lo conocían, vieron a Jack y le preguntaron si quería correr con ellas. De repente, recuperó la fuerza. Se puso de pie y, acompañado por las dos mujeres, completó la carrera.

Dios está haciendo algo nuevo

Hace poco, el líder de un grupo en el que yo estaba preguntó: «¿Dios está haciendo algo nuevo en tu vida?». Mi amiga Mindy, que enfrenta algunas situaciones difíciles, contestó diciendo que necesitaba paciencia con sus padres ya ancianos, fortaleza ante los problemas de salud de su esposo y comprensión hacia sus hijos y nietos que aún no tenían a Cristo como Salvador. Después, agregó una reflexión que va totalmente en contra de todo lo que uno pensaría habitualmente: «Creo que lo nuevo que Dios está haciendo es aumentar mi capacidad de amar y las oportunidades de hacerlo».

La radiante belleza de Dios

La Isla de Lord Howe es un paraíso de arenas blancas y aguas cristalinas en la costa este de Australia. Cuando la visité hace unos años, me sorprendió su belleza. Se podía nadar con tortugas y peces brillantes y de colores increíbles. Abrumado por semejante esplendor, no pude evitar adorar a Dios.

Limpiados

Cuando abrí el lavavajillas, me pregunté qué habría salido mal. En lugar de estar limpios y relucientes, los platos estaban cubiertos de un polvo calizo. Me pregunté si el agua calcárea de nuestra zona estaría haciendo estragos, o si la máquina se había dañado.

Fruto desbordante

Durante la primavera y el verano, admiro los frutos que crecen en el patio de mi vecino. Hay ramas salpicadas de ciruelas, uvas y naranjas que cuelgan a nuestro alcance.

Prestar atención

John Newton escribió: «Si, mientras vuelvo a casa, veo que un niño perdió una moneda y, al darle otra, puedo secar sus lágrimas, siento que hice algo. Tendría que aspirar a hacer cosas más grandes, pero no dejaré pasar esta».

Búsqueda diligente

Todos los sábados, nuestra familia bordea la pista de carreras para alentar a mi hija, mientras ella corre con su equipo de campo traviesa de la escuela. Después de cruzar la línea de llegada, los atletas se separan para unirse a sus compañeros, entrenadores y padres. A veces, es difícil encontrarla entre tantas personas. Con entusiasmo, examinamos la multitud hasta que la hallamos, ansiosos de abrazar a la única atleta a la que fuimos a ver: nuestra amada hija.

La serpiente y el triciclo

Durante años, había repetido una historia de mi infancia en Ghana. Según la recordaba, mi hermano había detenido nuestro triciclo de hierro sobre una cobra pequeña, la cual quedó atrapada bajo la rueda delantera.

No caer en la trampa

En el verano de 2016, mi sobrina me convenció de jugar al Pokémon, un juego que se juega con un teléfono inteligente y utilizando la cámara del teléfono. El objetivo es capturar pequeñas criaturas llamadas Pokémon. Cuando aparece una en el juego, también sale una bola roja y blanca en pantalla. Para capturar a un Pokémon, el jugador tiene que arrojarle la pelota deslizando el dedo sobre ella. Sin embargo, es más fácil atraparlos utilizando un señuelo.