Aprovechar la oportunidad
Como muchos, lucho por hacer suficiente ejercicio. Por eso, hace poco, compré un artefacto para motivarme a la acción: un podómetro. Es algo simple, pero resulta asombroso cómo este contador de pasos afecta mi motivación. En vez de quejarme cuando tengo que dejar el sofá, lo veo como una oportunidad para sumar pasos. Las tareas comunes, como darles un vaso de agua a mis hijos, se convierten en oportunidades para alcanzar un objetivo mayor. En ese sentido, mi podómetro me cambió la perspectiva y la motivación. Ahora, busco dar más pasos cada vez que sea posible.
Tesoro nacional
Cuando un publicista alteró una foto de la famosa escultura de mármol del héroe bíblico David, el gobierno de Italia y los funcionarios de la galería lo objetaron. Representar a David con un rifle colgado del hombro, en lugar de su honda, sería violatorio. «Como golpearlo con un martillo o algo peor», dijo un funcionario cultural.
Blanco como la nieve
En diciembre, fuimos con mi familia a las montañas. Habíamos vivido toda la vida en un clima tropical, así que era la primera vez que veríamos la nieve en todo su esplendor. Mientras contemplábamos el manto blanco sobre los campos, mi esposo citó a Isaías: «si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos» (Isaías 1:18).
Capaz y disponible
Mientras mi esposo estaba en el trabajo, me enteré de que a mi madre le habían diagnosticado cáncer. Le dejé un mensaje y llamé a algunos amigos y familiares, pero no encontré a nadie. Con manos temblorosas cubriendo mi rostro, sollocé: «Señor, ayúdame». La seguridad de que Dios estaba conmigo me consoló en esos momentos en que me sentí tremendamente sola.
Como un niño
Una noche, hace muchos años, después de orar con nuestra hijita de dos años de edad, antes de dormir, mi esposa quedó sorprendida con una pregunta: —Mami, ¿dónde está Jesús?
Gozo
Estoy acercándome rápidamente a una nueva temporada: el «invierno» de la tercera edad; pero todavía no he llegado. Aunque los años pasan volando y, a veces, me gustaría frenarlos, tengo un gozo que me sostiene. Cada día es una nueva jornada que el Señor me da. Con el salmista, puedo decir: «Bueno es alabarte, oh Señor […]; anunciar por la mañana tu misericordia, y tu fidelidad cada noche» (Salmo 92:1-2).
La última palabra
Un día, en una clase de filosofía, un alumno hizo unos comentarios denigrantes sobre las opiniones del profesor. Para sorpresa de todos, el profesor le agradeció y siguió con otro tema. Más tarde, cuando le preguntaron por qué no le contestó, dijo: «Estoy practicando la disciplina de no tener que tener la última palabra».
Santo, santo, santo
Cuando la vida es agradable, el tiempo pasa demasiado rápido. Denme una tarea que me gusta o una persona con la que me encanta estar, y el tiempo parece irrelevante.
Esperanza verdadera
Hace poco, visité el edificio Empire State con un amigo. La fila parecía corta: llegaba hasta la esquina y doblaba un poco. Sin embargo, cuando entramos, descubrimos que recorría todo el vestíbulo, la escalera y entraba en otro cuarto. Cada curva revelaba más distancia que recorrer.
Dios de vida
Hace unos años, durante el invierno, la ciudad donde vivo atravesó una larga temporada de bajas temperaturas que calaban los huesos. Durante dos semanas seguidas, el termómetro al aire libre se hundió bien por debajo de la marca de cero grados (-20 °C; -5 °F).