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Buscar el reino de Dios<

Mi nietito iba a pasar la noche en nuestra nueva casa, en una cama desconocida. Se reía entusiasmado mientras leíamos libros bajo la carpa de dinosaurios que había armado sobre su cubrecama, pero cuando llegó la hora de dormir, abrió grandes los ojos y, preocupado, preguntó: «¿Cómo te encuentro si te necesito?». Tuve una idea: tomé un rollo de cinta de regalo del armario, y juntos la desenrollamos desde su cama, por el suelo, a lo largo del pasillo y hasta mi habitación. «No te preocupes —dije—. Si me necesitas en la noche, ¡sigue la cinta y me vas a encontrar!». Respondió con una sonrisa radiante.

Mirar a Dios

Elisa sintió que el pánico aumentaba. El diseño del libro debía entregarse al día siguiente, pero la imprenta había rechazado las fotos. Podría llevar días resolverlo.

Eternidad con Dios

En el sur de Inglaterra, dos mujeres dirigen el Coffin Club [Club del ataúd]. Crearon ese lugar para que las personas seleccionen y decoren sus ataúdes para cuando finalmente mueran. El padre de una de ellas murió cuando ella tenía trece años. Dijo: «Fue horrendo. Nadie quería hablar de la muerte». Su club es una manera de normalizar una experiencia por la que todos pasaremos algún día.

Sé paciente

Una vez, Shiro Oguni visitó un hogar para adultos con demencia senil. Conmovido por su aislamiento, sintió que debía existir algo mejor. Su genio creativo dio origen a lo que se conoce como el Restaurante de los pedidos equivocados, un restaurante real en el cual todo el personal de servicio lucha con la pérdida de memoria. Sí, leíste bien. Cada persona en ese rol clave, que requiere buena memoria, sufre precisamente en esa área. Ahora bien, desde la perspectiva de los negocios, los resultados fueron pobres, pero los clientes esperan tales problemas, así que comprenden. Esas «sorpresas» van seguidas de disculpas y risas sinceras, y los comensales se van felices.

El Dios que ayuda

Cuando llevaba a su hijo de nueve años a un campamento, una madre se perdió tras tomar una salida equivocada y quedar el auto varado en un camino rural en las montañas de Sierra Nevada, California. Su GPS y el teléfono dejaron de funcionar porque era una zona alejada, así que no pudieron regresar por donde habían ido. Desesperados, después de estar perdidos más de un día y dormir en el auto, comenzaron a caminar, dejando notas en el camino: «SOCORRO. Mi hijo y yo estamos perdidos y sin señal, y no podemos llamar al 911». Al no llegar al campamento, equipos de rescate salieron a buscarlos. Hallaron el auto, las notas y luego los encontraron de inmediato.

Confusión mortal

Un fuerte golpe contra la ventana del aula donde estaba enseñando sobresaltó a los estudiantes. ¡Luego, otro golpe! Un pájaro había volado contra el vidrio y rebotó, solo para intentar nuevamente y chocar otra vez. Más tarde, leí que más de mil millones de aves mueren cada año en los Estados Unidos al chocar contra ventanas. Las colisiones ocurren cuando la vegetación se refleja en el vidrio, y creen que ven alimento o material para anidar. Están seguras de que ven con claridad, pero están confundidas.

Perseverar hacia el gozo

Enclavada en un rincón de los escalones que conducen a nuestra puerta del frente, hay una pequeña y resistente begonia escarlata. Nosotros no la plantamos; debe haber crecido de una semilla que cayó de una maceta colgante. Pero la dejamos allí. Año tras año, es un recordatorio alegre para mi esposa y para mí de que la perseverancia es algo hermoso.

Consuelo divino

El sonido del agua confirmó que había llegado a las piscinas conmemorativas del 11 de septiembre en la ciudad de Nueva York, un lugar que había evitado visitar por temor a sentirme triste y dolida por lo que ocurrió allí en 2001. Caminé por donde antes se alzaban las Torres Gemelas. Fue profundamente conmovedor ver grabados los nombres de quienes murieron; algunos con rosas colocadas por sus seres queridos.

Legado de generosidad

Aunque vivíamos lejos de mis abuelos maternos, doy gracias de haberlos conocido tanto. Ellos viajaban con frecuencia a visitarnos, y nos encantaba ir a verlos. A medida que mi hermana y yo crecimos, nuestras conversaciones con los abuelos pasaron de temas infantiles a incluir diálogos más serios sobre finanzas. Nos explicaron que querían compartir sus recursos con nosotros mientras vivieran, pero que la mayor parte de su herencia sería destinada a caridad cuando fallecieran.

Invitación abierta de Dios

Antes de la boda de mi íntima amiga, preparamos meticulosamente la mesa para doscientos invitados a la recepción. Con alegre expectativa, pasamos horas doblando servilletas, alineando cubiertos, acomodando manteles y arreglando flores. Después de trabajar tanto, ¡estábamos ansiosas de que los invitados llegaran y disfrutaran! Pero cuando muchos asientos quedaron vacíos, nos sentimos profundamente decepcionadas.