Bondad hacia los que sufren
Uno de los peores incendios forestales en la historia de Estados Unidos arrasó la ciudad de Lahaina, Hawái, en 2023, dejando 99 muertos y más de 2.000 edificios destruidos. Además, los residentes experimentaron un trauma adicional cuando saqueadores asaltaron edificios y agentes inmobiliarios codiciosos intentaron acaparar tierras.
Recorrer catálogos
Cuando yo era joven, mi abuela recibía el catálogo navideño de JCPenney. Con fervoroso deleite, me lo llevaba para contemplar sus maravillosas imágenes.
Destellos de memoria
Comenzaba el invierno de 1941. El servicio dominical acababa de concluir. Mientras su padre se quedaba en la pequeña iglesia, mi papá y sus hermanos caminaron hasta su casa. Cuando el padre subió la colina nevada hasta la granja, iba llorando: Pearl Harbor había sido bombardeado. Sus hijos, incluido mi padre, irían a la guerra. Mi papá siempre recordaba ese momento con vívido detalle.
Una mujer temerosa de Dios
La fiesta de cumpleaños de Rosita fue inolvidable: comida deliciosa; charla divertida; y la presencia de su primer nieto, la cereza del pastel. Pero todo palideció ante los homenajes de sus dos hijos. Aunque el matrimonio de Rosita no duró, su habilidad excepcional como madre soltera impactó a sus hijos. Sus elogios reflejaron todo lo que ella hizo para satisfacer las necesidades de ellos. El comentario del hijo menor resumió cómo era su madre: «Es una mujer temerosa de Dios».
Misión radical
Diogneto, un pagano del siglo ii, notó que los seguidores de Cristo «día a día aumentan más y más», a pesar de la persecución constante que soportaban a manos de los romanos. Le preguntó a un creyente en Jesús por qué. En un documento conocido como Carta a Diogneto, ese padre de la iglesia primitiva le respondió: «¿No ves que cuanto más se los castiga, tanto más abundan? Esta no es la obra del hombre; es el poder de Dios».
Alabanza constante a Dios
Un verano, durante un viaje por carretera a Montana, nos detuvimos en una zona de descanso para estirar las piernas. Dentro de uno de los edificios había un joven que cantaba una canción de alabanza conocida, mientras limpiaba el piso. Luego empezó a cantar el himno «Está bien con mi alma». No pude evitarlo. Cuando cantó la frase «está bien», yo la repetí. Cuando cantó «con mi alma», la repetí también. Juntos, cantamos la última línea: «Está bien con mi alma, está bien». Él sonrió, me chocó el puño y dijo: «Alabado sea Dios». Cuando volví al coche donde mi esposo esperaba, me preguntó: «¿Por qué esa gran sonrisa?».
Trabajar juntos en Cristo
«No importa dónde estés ni lo que estés pasando; utiliza lo que tienes y aprovéchalo al máximo», dijo la joven en una entrevista televisiva. Sus palabras me impulsaron a escuchar con atención la historia completa. Era una de seis hermanas, anteriormente sin hogar, que se esforzaron para alcanzar su objetivo común: obtener títulos de enfermería. Cuando se emitió la historia, las seis estaban completando el programa en una universidad local.
De importancia primordial
Thomas de Mahy fue uno de los muchos aristócratas ejecutados durante la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII. Según un relato legendario, al leerse su orden de ejecución, de Mahy respondió: «Veo que han cometido tres errores ortográficos». De ser así, de Mahy ignoró deliberadamente un asunto mucho más significativo: su muerte inminente.
El Jesús victorioso
El 14 de enero de 1973, cuando se jugó el Super Bowl vii, la perfección estaba en juego. Hasta ese momento en la temporada de fútbol americano, los Miami Dolphins tenían un récord perfecto: 16 juegos sin una sola derrota. Y al terminar, los victoriosos Dolphins pasarían a la historia del deporte como el único equipo en el fútbol profesional con un récord perfecto.
Dios oye nuestras oraciones
Mi amiga Christine y su esposo se sentaron a cenar en casa de sus tíos. A su tía le habían diagnosticado recientemente un cáncer agresivo. Antes de que empezaran a comer, su tío preguntó: «¿Alguien tiene algo que decir?». Christine sonrió porque sabía qué quería decir: «¿Alguien quiere orar?». Él no era creyente en Jesús, pero sabía que Christine sí lo era, y esa era su manera de invitar a orar. Con palabras sentidas, ella agradeció a Dios por su cuidado y pidió que realizara un milagro para su tía.