Todo aquel
El país de El Salvador ha honrado a Jesús al colocar una escultura de Él en el centro de su ciudad capital. «El Divino Salvador del Mundo» se levanta alta en medio de una rotonda y comunica reverencia al Señor.
La enseñanza de los pavos
¿Sabes cómo se llama un grupo de pavos? Se llama «averío». ¿Por qué escribo sobre los pavos? Porque acabo de volver de un fin de semana en una cabaña de montaña. Cada día, me maravillaba ante la fila de pavos que desfilaban por nuestro porche.
Espacio para mí
Era un veterano militar entrado en años, tosco y mal hablado. Un día, un amigo le preguntó por sus creencias espirituales. Él respondió con desdén: «Dios no tiene lugar para alguien como yo».
Un corazón abierto y generoso
Cuando el viejo auto de Vicki se rompió de manera irreparable, empezó a juntar dinero para otro vehículo. Cris, un cliente habitual del restaurante donde trabaja ella, la escuchó un día mencionar que necesitaba un auto. «No podía dejar de pensar en eso —dijo Cris—. Tenía que hacer algo al respecto». Entonces, compró el auto usado que vendía su hijo y le entregó las llaves a Vicki. Ella no podía creerlo. «¿Quién hace una cosa así?», balbuceó conmocionada y agradecida.
Instrumentos de paz
Cuando la Primera Guerra Mundial se desató en 1914, el estadista británico Sir Edward Grey declaró: «Se están apagando lámparas por toda Europa; no las veremos encenderse otra vez mientras vivamos». Tenía razón. La guerra dejó veinte millones de muertos y veintiún millones de heridos.
Evitar el conflicto
En su tributo junto a la tumba de un famoso científico holandés, Albert Einstein no mencionó sus disputas científicas. En cambio, recordó la «incesante bondad» de Hendrik A. Lorentz, conocido por su carácter agradable y su trato justo con los demás. «Todos lo seguían con gusto —dijo Einstein—, porque sentían que no quería dominar, sino que siempre deseaba ser útil».
Acciones valerosas
John Harper no tenía idea de lo que estaba por suceder cuando se embarcó en el Titanic con su hijita de seis años. Pero sí sabía algo: amaba a Jesús y deseaba con pasión que otros lo conocieran. Apenas el barco chocó contra un iceberg y el agua comenzó a entrar, Harper, que era viudo, puso a su hijita en un bote salvavidas y se dirigió al caos para salvar a todas las personas que pudiera. Mientras distribuía chalecos salvavidas, se dice que gritaba: «¡Que las mujeres, los niños y los que no son salvos entren a los botes!». Hasta su último aliento, Harper habló de Jesús con todo el que lo rodeara. Dio su vida para que otros pudieran vivir.
Una falsa seguridad
Hace unos años, mi médico me habló duramente sobre mi salud. Tomé en serio sus palabras y empecé a ir al gimnasio y ajustar mi dieta. Con el tiempo, tanto mi colesterol como mi peso bajaron, y aumentó mi autoestima. Pero después, empecé a notar los hábitos alimentarios de los demás y a juzgarlos. Es interesante que cuando encontramos un sistema de valoración que nos conviene, lo usamos para elevarnos y rebajar a los demás.
Si tan solo pudiéramos…
El cedro se agitaba de un lado al otro en los fuertes vientos de la tormenta. A Regina le encantaba ese árbol, el cual no solo había provisto refugio del sol del verano, sino también privacidad para la familia. Ahora, la violenta tempestad estaba arrancándolo de raíz. Rápidamente, Regina corrió a intentar rescatar el árbol, acompañada por su hijo de quince años. Pero por más que trataron, no les alcanzó la fuerza.
Zapatos prestados
En medio del caos de huir de su hogar durante los incendios de California en 2018, Gabriel, un estudiante del último año de escuela secundaria, se perdió la carrera a campo traviesa para clasificar a nivel estatal, para lo cual había estado entrenando cuatro años. Debido a las circunstancias, la junta estatal de deportes le dio otra oportunidad: tendría que correr solo y calificar por tiempo en la pista de una escuela rival con «zapatos comunes», porque sus zapatillas deportivas estaban en medio de los restos carbonizados de su casa.