Gozo del mundo
Cada Navidad decoramos nuestra casa con escenas navideñas de otros países: una pirámide alemana, un pesebre de madera de olivo de Belén, y otra versión colorida al estilo mejicano. El que más nos gusta es un extravagante adorno de África, que en lugar de las tradicionales ovejas y camellos, tiene hipopótamos que miran alegremente al niño Jesús.
Cuando despunta la paz
Una fría Noche Buena en Bélgica, en 1914, durante la Primera Guerra Mundial, el sonido del canto brotó de las trincheras donde estaban escondidos los soldados. Compases del villancico Noche de Paz resonaron en alemán, y luego en inglés. Los que antes habían estado disparándose unos a otros, dejaron sus armas y salieron para saludarse en la «tierra de nadie» que los separaba, intercambiando saludos de Navidad y regalos espontáneos de sus raciones. El cese del fuego continuó hasta el día siguiente, mientras los soldados charlaron, rieron e incluso organizaron partidos de fútbol.
Nada de ostentación, solo alabanza
Mientras miraba los adornos caseros que mi hijo Xavier elaboró durante años y las desparejas bolas para el árbol de Navidad que la abuela le había enviado, no podía entender por qué no estaba contenta con el decorado. Siempre había valorado la creatividad y los recuerdos que representaba cada adorno. Entonces, ¿por qué los exhibidores en las tiendas me tentaban a desear un árbol decorado con bolas perfectamente iguales, luces brillantes y cintas satinadas?
Acurrucarse con el buen Libro
El pequeño país de Islandia es una nación de lectores. Los informes indican que allí se publican y se leen más libros por persona por año que en cualquier otro país. En Noche Buena, es tradición (desde la Segunda Guerra Mundial) regarles libros a familiares y amigos, y quedarse leyendo hasta entrada la noche. En la actualidad, las editoriales envían un nuevo catálogo a cada hogar a mediados de noviembre. Esta tradición se conoce como Inundación de libros en Navidad.
Qué nombre ponerle al bebé
María no tuvo que tener esta conversación con José mientras esperaban el nacimiento del bebé que ella llevaba en su vientre: «José, ¿qué nombre deberíamos ponerle al bebé?». A diferencia de la mayoría de los que aguardan un nacimiento, ellos no tenían duda de cómo llamarlo.
Los ángeles que visitaron a María primero y a José después, les dijeron a ambos…
Busca el delicado pasto verde
El capitán anunció con voz seria otro retraso. Apretada en mi asiento en un avión que ya había estado inmóvil dos horas, me fastidié, frustrada. Después de una semana de trabajo en otra ciudad, anhelaba descansar cómoda en casa. ¿Cuánto tiempo faltaba? Mientras miraba por la ventanilla cubierta de gotas de lluvia, noté un solitario triángulo de delicado pasto verde en un espacio entre el cemento de las pistas. ¡Qué paisaje tan raro en medio de todo aquel concreto!
¿De quién estás vestido?
El equipo femenino argentino de básquet se presentó al partido con el uniforme equivocado. Sus camisetas azules eran demasiado parecidas a las de Colombia, y al jugar de visitantes, tenían que cambiarlas. Sin tiempo para buscar otras, perdieron el partido. En el futuro, seguramente verificarán bien cómo vestirse.
El lenguaje de la cruz
El pastor Tim Keller dijo: «Nadie aprende quién es por lo que se le dice. Hay que mostrárselo». En un sentido, es como el dicho: «Las acciones hablan más fuerte que las palabras». Los cónyuges se demuestran aprecio al escucharse y amarse. Los padres manifiestan cuánto valoran a los hijos al amarlos y cuidarlos. Los entrenadores les transmiten a los deportistas sobre el potencial que tienen al invertir en su desarrollo. Y los ejemplos continúan. Asimismo, otra clase de acciones comunican mensajes mucho más oscuros.
Dejar un poco
Monedas… eso es lo que encontrarías en la mesa de luz junto a su cama. Vaciaba sus bolsillos todas las noches y dejaba el contenido allí, porque sabía que en algún momento ellos irían a visitarlo; ellos, sus nietos. Con los años, los niños supieron que debían ir a su mesa de luz en cuanto llegaran. Él podría haber puesto todo ese resto de cambio en una alcancía o guardarlo en una cuenta de ahorro. Pero no lo hizo. Le encantaba dejarlo allí para los pequeños, las preciosas visitas a su casa.
Maravilla navideña
Una noche, estaba en Londres para una reunión. Llovía a cántaros y era tarde. Caminaba rápido, doblé en una esquina… y quedé inmóvil. Decenas de ángeles flotaban encima de Regent Street, con sus enormes alas destellantes extendidas sobre la calle. Hechos con miles de luces intermitentes, era el arreglo de Navidad más asombroso que había visto. Cientos estábamos cautivados y observando maravillados.