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La embajada de Dios

Ludmilla, una viuda de 82 años de edad, declaró su casa en República Checa una «Embajada del Reino de los Cielos», diciendo: «Mi casa es una extensión del reino de Dios». Recibe a amigos y extraños afligidos que necesitan afecto y hospitalidad, dándoles a veces comida y un lugar para dormir; siempre con un espíritu compasivo y de oración, dependiendo de la guía del Espíritu Santo y deleitándose en cómo responde Dios sus oraciones.

Dios limpia las manchas

¿Te gustaría que nuestra ropa fuera más funcional, con capacidad de limpiarse sola después de mancharla? Bien, según la BBC, ingenieros chinos han desarrollado una «capa que hace que el algodón se limpie solo de las manchas y los olores cuando se expone a luces ultravioletas». ¿Te imaginas las implicaciones de algo así?

Toda ciencia trascendiendo

Fue un día difícil cuando mi esposo se enteró de que, como muchos otros, sería despedido de su empleo por la pandemia de COVID-19. Estábamos seguros de que Dios supliría nuestras necesidades, pero la incertidumbre sobre cómo lo haría era también aterradora.

Su paz

Durante varios meses, enfrenté intensas políticas e intrigas donde trabajo. La preocupación es parte de mi naturaleza, así que me sorprendió encontrarme en paz. En lugar de sentirme ansiosa, pude reaccionar con una mente y un corazón tranquilos. Sabía que esa paz solo podía venir de Dios.

La esencia de la oración

Cuando Abraham Lincoln se convirtió en presidente de los Estados Unidos, tuvo que dirigir a una nación dividida. Se lo considera un líder sabio y con un carácter moral elevado, pero otro elemento de su formación fue quizá la base de todo lo demás. Entendía su incapacidad para la tarea, y ¿cómo respondía ante esa incapacidad? Dijo: «Muchas veces fui llevado a ponerme de rodillas ante la abrumadora convicción de que no tenía otro lugar adonde acudir. Mi sabiduría y la de quienes me rodeaban parecían insuficientes ese día».

Una vida de integridad

Abel Mutai, un corredor de Kenia que competía en una extenuante carrera a campo traviesa, iba primero a metros de la victoria. Confundido por los carteles y pensando que ya había cruzado la línea de llegada, se detuvo. El corredor que iba segundo, Iván Fernández Anaya, vio su error, y en lugar de aprovechar para pasarlo, extendió el brazo y lo guio para que ganara la medalla dorada. Cuando los reporteros le preguntaron por qué había perdido intencionalmente la carrera, insistió en que Mutai merecía ganar, no él: «¿Qué mérito tendría mi victoria? ¿Qué honor implicaría esa medalla? ¿Qué pensaría mi madre?». Como dijo un periodista: «Anaya prefirió la honestidad a la victoria».

¿Dónde está Dios?

En los libros de Martin Handford ¿Dónde está Wally?, una serie con entretenimientos para niños que apareció por primera vez en 1987, el escurridizo personaje viste camisa y sombrero a rayas rojas y blancas, pantalones vaqueros, botas marrones y gafas. Handford ha escondido hábilmente a Wally en ilustraciones llenas de gente en diversos lugares del mundo. No siempre es fácil verlo, pero el creador promete a los lectores que siempre lo podrán encontrar. Aunque buscar a Dios no es como buscar a Wally en un libro, nuestro Creador promete que podremos encontrarlo también.

Y otros siete

La tragedia golpeó cerca de Los Ángeles en enero de 2020, cuando nueve personas murieron al caer un helicóptero. La mayoría de las noticias decía algo así: «La superestrella de la NBA, Kobe Bryant, su hija Gianna y otros siete perdieron la vida en el accidente».

El buen pegamento de Dios

Científicos de la Universidad Penn State desarrollaron recientemente una nueva clase de pegamento que es extremadamente fuerte y, al mismo tiempo, removible. Su diseño está inspirado en un caracol cuya baba se endurece en condiciones de sequedad y se vuelve a ablandar con la humedad. La naturaleza reversible de la baba le permite al caracol moverse libremente y a salvo en condiciones más húmedas, y lo mantiene firmemente adherido a su entorno cuando moverse sería peligroso.

Mantenerlo sencillo

El email era corto pero urgente: «Pedido de salvación. Me gustaría conocer a Jesús». ¡Qué asombroso! A diferencia de amigos y familiares reacios a Cristo, esta persona no necesitaba ser convencida de pecado. Mi tarea era compartirle verdades bíblicas y fuentes confiables que respondieran a su ruego. Después, por fe, Dios dirigiría su camino.