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El milagro de la salvación

La vida del bloguero Kevin Lynn parecía desmoronarse. En un artículo, contó: «Llegué a ponerme un arma en la cabeza […]. Pero Dios, sobrenaturalmente, entró en mi habitación y en mi vida. En ese momento, encontré de verdad lo que ahora sé que es Dios». Dios intervino e impidió que Lynn se suicidara. Lo convenció profundamente de su presencia y de su amor. En lugar de ocultar este poderoso encuentro, Lynn le compartió su experiencia al mundo, creando un ministerio en YouTube donde comunica su historia de transformación y la de otros.

Elegir sabiamente

El astronauta Chris Ferguson tomó una decisión difícil cuando el comandante de la tripulación de vuelo programó un viaje a la Estación Espacial Internacional. Pero esa decisión no tuvo nada que ver con la mecánica del vuelo ni con la seguridad de sus colegas, sino que se relacionó con lo que él considera su labor más importante: su familia. Ferguson optó por mantener sus pies afirmados en Tierra para poder estar presente para la boda de su hija.

El poder de un nombre

A fin de ayudar a algunos niños que viven en las calles de Mumbai, India, Ranjit escribió una canción con sus nombres. Con una melodía única para cada nombre, les enseñó a cantarla, con la esperanza de alentarlos al recordar cómo se llamaban. Para los niños que no suelen oír que dicen sus nombres con amor, esto les hizo un regalo de respeto.

La historia no ha terminado

Cuando la serie británica Line of Duty terminó, una cantidad récord de espectadores miró cómo terminaría la lucha contra el crimen organizado. Pero muchos se decepcionaron cuando el final implicaba que el mal finalmente triunfaría. Un aficionado dijo: «Quería que juzgaran a los chicos malos. Necesitábamos ese final moral».

Gente que necesita gente

En su carrera al salón de la fama como periodista deportivo, Dave Kindred cubrió cientos de eventos deportivos importantes y escribió una biografía de Muhammad Ali. Jubilado y aburrido, empezó a asistir a partidos de básquet femenino en una escuela local. Luego, comenzó a escribir historias sobre cada juego y a publicarlas en línea. Cuando su madre y su nieto murieron y su esposa sufrió un síncope, se dio cuenta de que el equipo del que estaba escribiendo le había dado una sensación de comunidad y propósito. Ambos se necesitaban mutuamente. Kindred dijo: «Este equipo me salvó. Mi vida se había vuelto oscura [… y] ellas eran la luz».

Agua viva

El ramo de flores venía de Ecuador. Cuando llegaron a mi casa, estaban caídas y tristes. Las instrucciones indicaban reavivarlas con agua fresca. Pero antes, había que recortar los cabos para que pudieran absorber el agua más fácilmente. ¿Sobrevivirían?

Decisiones imprudentes

Una vez, cuando era joven, conduje demasiado rápido tratando de seguir a mi amigo después de la escuela. Llovía mucho y era difícil seguirlo. De repente, ¡el limpiaparabrisas de mi auto quitó el agua y apareció el sedán de mi amigo detenido frente a mí! Apreté los frenos, el auto patinó y golpeó contra un árbol. Quedó destruido. Más tarde, desperté en una sala del hospital local. Aunque, por la gracia de Dios, sobreviví, mi desenfreno demostró ser muy costoso.

Fe imaginativa

«¡Mira, abuelo! ¡Esos árboles están saludando a Dios!». Mientras observábamos las ramas dobladas por el viento, el entusiasmado comentario de mi nieto me hizo sonreír. Y también hizo que me preguntara: ¿Tengo esa clase de fe imaginativa?

Aprender y amar

En una escuela primaria de Greenock, Escocia, tres maestras con licencia por maternidad llevaban a sus bebés a la escuela cada 15 días para interactuar con los alumnos. Jugar con bebés les enseña a los niños a tener empatía por otras personas. A menudo, los más receptivos son los alumnos «un poco complicados», como dijo una maestra. Al interactuar uno a uno, aprenden cuánto trabajo requiere cuidar a un niño y cómo son los sentimientos de los demás.

Rescate en aguas profundas

En agosto de 2021, las precipitaciones triplicaron lo pronosticado en una ciudad de Tennessee. Como resultado, 20 personas murieron y cientos de casas fueron destruidas. De no haber sido por la compasión y la destreza del piloto de helicópteros Joel Boyers, la pérdida de vidas humanas habría sido mayor.