Recordar el sacrificio
Luego de la reunión de adoración el domingo por la mañana, mi anfitrión moscovita me llevó a almorzar a un restaurante fuera del Kremlin. Al llegar, observamos una fila de parejas recién casadas, en ropa de boda, que se acercaban a la Tumba del soldado desconocido. La felicidad de su día incluía recordar los sacrificios de otros para ayudar a que ese día fuera posible. Fue conmovedor verlos tomar fotos junto al monumento y depositar flores de la boda en su base.
Él nos hace nuevos
A Shawn Seipler, un ejecutivo que viajaba mucho, le preocupaba qué pasaba con los jabones que quedan en los hoteles. Pensaba que, en lugar de tirarlos, podían encontrar nueva vida. Entonces, fundó «Limpiemos el mundo», un emprendimiento de reciclaje que ha ayudado a más de 8.000 hoteles, navieras y centros turísticos a convertir millones de kilos de jabones descartados en nuevas barras de jabón esterilizadas. Enviadas a personas necesitadas en más de 100 países, ayudan a prevenir incontables enfermedades y muertes relacionadas con la higiene. Seipler dijo: «Sé que suena cómico, pero esa pequeña barra de jabón de tu hotel puede salvar literalmente una vida».
El poder ilimitado de Dios
Lo aparentemente imposible ocurrió cuando los vientos huracanados cambiaron la corriente del caudaloso río Mississippi. En agosto de 2021, el huracán Ida tocó tierra en la costa de Louisiana, con el asombroso resultado de una «corriente negativa»: el agua fluyó río arriba durante horas.
La fe proviene del oír
Cuando el pastor Roberto tuvo una lesión que le afectó la voz, entró en quince años de crisis y depresión. Se preguntaba qué hace un pastor que no puede hablar. Mientras luchaba con esta pregunta, derramaba su angustia y confusión ante Dios. Sabía que lo único que debía hacer era leer la Palabra de Dios. Mientras lo hacía, su amor a Dios fue creciendo. Dijo: «Dediqué mi vida a absorber las Escrituras y sumergirme en ellas, porque la fe viene por oír una y otra vez la palabra de Dios».
Paso a paso
Varios equipos de tres integrantes se preparaban para la carrera de cuatro patas. Los de los costados tenían las rodillas y los tobillos atados al del medio; todos mirando fijo hacia la línea de llegada. Cuando sonó el silbato, empezaron a avanzar. La mayoría se cayó y luchó para volver a pararse. Algunos decidieron saltar en vez de caminar. Otros abandonaron. Pero un equipo esperó para salir, estableció un plan y se comunicó mientras avanzaban. Tambalearon un poco, pero siguieron y, pronto, pasaron a los demás. Su voluntad de cooperar, paso a paso, les permitió cruzar juntos la meta.
La religión pura
El verano después de mi primer año en la universidad, un compañero de clase murió inesperadamente. Lo había visto pocos días antes y estaba bien. Todos en la clase éramos jóvenes y viviendo lo que considerábamos la plenitud de la vida.
Vivir en libertad
En Texas, donde crecí, cada 19 de junio había desfiles y picnics en las comunidades afroamericanas. Solo cuando me convertí en adolescente, supe del significado desgarrador de esa celebración: conmemora el día en 1865 cuando los esclavos en Texas se enteraron de que el presidente Abraham Lincoln había firmado la Proclamación de Emancipación que les había otorgado la libertad… dos años y medio antes. Habían seguido viviendo en la esclavitud porque no sabían que habían sido libertados.
Reparando kartings
El garaje de la casa donde me crie guarda muchos recuerdos. Los sábados por la mañana, mi papá sacaba el auto para que tuviéramos espacio para trabajar en mi proyecto favorito: un karting roto que habíamos encontrado. Allí le pusimos ruedas nuevas y un parabrisas deportivo de plástico. Y mientras Papá vigilaba el tráfico, ¡yo andaba por la calle en el karting profundamente emocionado! Al mirar atrás, veo que, en aquel garaje, sucedían más cosas que el simple hecho de reparar un karting: un niño estaba siendo moldeado por su papá… y vislumbrando un poco de Dios en el proceso.
El poder de la voz
Los oradores más influyentes de la historia han sido aquellos líderes que usaron su voz para producir cambios positivos. Piensa en Frederick Douglass, cuyos discursos sobre la abolición y la libertad desencadenaron un movimiento que ayudó a terminar con la esclavitud en los Estados Unidos. ¿Qué habría sucedido si se quedaba callado? Todos tenemos la capacidad de usar nuestra voz para inspirar y ayudar a otros, pero el miedo a hablar puede ser paralizante. Cuando este temor nos abrume, podemos acudir a Dios, nuestra fuente de sabiduría divina y aliento.
La memoria infalible de Dios
Un hombre tenía más de 400 millones de dólares en bitcoins, pero no podía disponer ni de un centavo. Perdió la contraseña del módulo que almacenaba sus fondos, y después de diez intentos, el dispositivo se autodestruiría. Una fortuna perdida para siempre. Durante una década, el hombre había agonizado tratando desesperadamente de recordar aquella contraseña. Intentó ocho veces, y las ocho veces falló. En 2021, lamentó tener solo dos oportunidades más antes de que todo se hiciera humo.