Auténticos y vulnerables
«¡Hola, Poh Fang! —escribió una amiga de la iglesia—. Para la reunión de este mes del grupo, hagamos que todos pongan en práctica Santiago 5:16. Generemos un entorno de confianza y sinceridad para hablar de un área difícil en nuestra vida y orar unos por otros».
Los poderosos y los débiles
El equipo de fútbol americano de la Universidad de Iowa tiene una tradición conmovedora. El Hospital de Niños Stead Family se encuentra al lado de su estadio, y el piso superior tiene ventanales desde donde se ve el campo de juego. Cuando hay partidos, los niños enfermos y sus familiares observan desde allí, y al final del primer cuarto, entrenadores, deportistas y miles de aficionados miran hacia el hospital y saludan. En esos instantes, los ojos de los niños se iluminan. Es conmovedor ver que todos hacen una pausa y muestran su interés por ellos.
La fe de un niño
Cuando nuestra abuela adoptiva yacía en su cama del hospital, después de sufrir varios ataques cerebrales, los médicos no sabían cuántas secuelas quedarían. Tenían que esperar que mejorara un poco para examinar la actividad del cerebro. Hablaba poco y se le entendía menos. Pero cuando la mujer de 86 años que había cuidado a mi hija doce años me vio, abrió su boca seca y preguntó: «¿Cómo está Kayla?». Sus primeras palabras fueron sobre mi hija, a quien había amado tan abundante y plenamente.
Mantenerse en el camino con Dios
Hace años, un tren con 218 pasajeros descarriló en el noroeste de España y murieron 79 personas y 66 fueron hospitalizadas. El conductor no pudo explicar el accidente, pero un video sí lo hizo. El tren iba demasiado rápido cuando llegó a una curva mortal. El límite de velocidad se había establecido para proteger a la gente. Sin embargo, a pesar de sus 30 años en la compañía ferroviaria, el conductor había, por alguna razón, ignorado ese límite y muchas personas perdieron la vida.
Personas en la cubierta inferior
Un amigo mío trabaja en el barco hospital Africa Mercy, que lleva ayuda médica gratuita a países en desarrollo. El personal sirve diariamente a cientos de pacientes cuyas enfermedades quedarían, de lo contario, sin tratamiento.
Silencio, por favor
Green Bank, en Virginia Occidental, es una pequeña comunidad en los escarpados montes Apalaches. El pueblo se asemeja a decenas de pequeñas poblaciones de la zona… pero con una importante excepción: ninguno de los 142 residentes tiene acceso a internet. La razón es evitar que las señales de las torres de wifi o de telefonía celular interfieran con el Observatorio Green Bank, cuyo telescopio está constantemente enfocado hacia el cielo. Como resultado, ese pueblo es uno de los lugares tecnológicamente más silenciosos de Norteamérica.
Plan a largo plazo
Cuando el país de Tun sufrió un golpe de Estado, los militares comenzaron a perseguir a los creyentes en Jesús y a matar sus animales. Tras perder el ganado, sus parientes se marcharon a otros países. Durante nueve años, Tun vivió en un campamento de refugiados. Sabía que Dios estaba con él, pero durante la separación, murieron dos familiares, y eso lo desalentó
Requiere Gracia Extra
Mientras decorábamos la iglesia para un evento especial, la mujer encargada se quejó de mi inexperiencia. Después de que se fue, otra mujer se me acercó y dijo: «No te preocupes. Ella es lo que llamamos una R. G. E.: Requiere Gracia Extra».
Fe de náufragos
En 1965, seis jóvenes de Tonga navegaron desde la isla donde vivían, en busca de aventura. Pero la primera noche, una tormenta quebró el mástil y el timón, y quedaron a la deriva, hasta que llegaron a la isla deshabitada de ‘Ata. Pasarían quince meses antes de que los encontraran.
Cada dolor
La poeta Emily Dickinson escribió: «Mido cada dolor que encuentro. / Con ojos entrecerrados e inquisitivos / me pregunto si su peso es como el mío / o tiene un tamaño menor». El poema es una reflexión conmovedora de cómo sobrellevan las personas las formas particulares en que fueron heridas durante la vida. Casi vacilante, con su único solaz en el «lacerante consuelo» de ver sus heridas reflejadas en las del Salvador en el Calvario, concluye: «Aun fascinada de presumir / que algunas… son como las mías» (trad. lit.).