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Dios ve todo

Miguel se rio mientras Brisa se escondía detrás de un menú. Estaban jugando al escondite mientras esperaban la comida en una cafetería. La niña de cinco años pensaba que si ella no podía ver a su padre, él tampoco podía verla. Más tarde, Miguel se dio cuenta de que eso contenía una lección importante: ¿Creemos que podemos ocultarle nuestros pecados a Dios? ¿Pensamos que, si no podemos verlo, Él no puede vernos?

Peleará por ti

El boxeador Jim Braddock no luchaba por la riqueza y la fama, sino para llevar comida a la mesa de su familia. La película El luchador narra cómo pasó de boxeador en decadencia a campeón mundial de peso pesado. Mientras se enfrentaba a la pobreza extrema durante la Gran Depresión, Jim sacrificó sus propios recursos, su salud y su orgullo para proveer para sus hijos. Nunca se dejó intimidar por un adversario y soportó con valentía los golpes en el ring para mantener a salvo a su familia.

Auténtico Hijo de Dios

Un concurso de fotografía evaluaba imágenes creadas con inteligencia artificial (IA). Solo se permitían imágenes generadas por ese medio. Una de las ganadoras fue una representación surrealista: algo que parecía un flamenco rosa enroscado como una bola de plumas, sobre un paisaje arenoso.

Retrato de un matrimonio

De todos los presidentes de Estados Unidos, Jimmy Carter fue el que tuvo el matrimonio más largo: 77 años. Cuando le preguntaron el secreto de su largo y exitoso matrimonio, respondió: «Elegir a la persona adecuada para casarse». Además, mencionó otros tres conceptos para el éxito matrimonial: reconciliación, comunicación y devoción a la fe.

Servir fielmente a los demás

Un jueves, en el anexo de la iglesia, había sándwiches y rodajas de sandía esperando ser consumidos por los familiares y amigos del difunto sentados en sillas plegables de metal colocadas sobre una alfombra manchada. Fue un funeral perfectamente normal, excepto por el predicador. Era un conocido orador que ha predicado ante estadios llenos de miles de personas. Ahora hablaba con el mismo entusiasmo en esta reunión un día de semana.

Haz brillar la luz de Cristo

En el restaurante poco iluminado, la camarera tomó nuestro pedido con expresión solemne. Pero luego, un cliente le regaló un bolígrafo con una pequeña linterna incorporada. Le dijo que era para que pudiera «ver en la oscuridad».

Dios imponente

Como fotógrafo de paisajes, me atraen las fotos que encuentro en Internet. Hace poco, me topé con «10 de los lugares más impresionantes de EE. UU.». Una foto de un manantial geotérmico muestra una enorme cuenca de luminiscencia multicolor. Una instantánea de la selva tropical de Hoh muestra un bosque que parece sacado directamente de El Hobbit. Una impresionante fotografía tomada en Monument Valley, Arizona, podría ser una panorámica de Marte.

Amar a los niños como Dios los ama

Todo el verano, los niños de la casa detrás de la nuestra pasaban horas columpiándose en su hamaca. Su ruidosa hamaca. Quejándome, le pregunté a mi marido por qué sus padres no engrasaban el columpio. Sin embargo, al orar al respecto, noté un cambio en mi corazón. Pude ver la risa y el gozo de los niños que surgen de la confianza que hallan en el patio de su familia, y de tener a padres cercanos a los que pueden llamar.

Plaga de mentiras

«Qué crueldad que es faltar a la verdad», escribió en una ocasión Meister Eckhart en un poema que contrasta las relaciones construidas sobre la confianza con las dañadas por la mentira. Describió las palabras sinceras y amorosas como «especias maravillosas mezcladas en el día a día». Pero las mentiras son como terremotos en la mente y veneno para el alma: «Se crea un caos en la mente que ya no puede confiar en alguien que una vez amó. […] la persona que no puede decir la verdad esparce una plaga».

Heridas que edifican y sanan

Según investigaciones, la Generación Z puede detectar un falso cumplido a más de un kilómetro de distancia. Los miembros de esa generación valoran algo más profundo: el respeto genuino y la sinceridad. No buscan que los halaguen; quieren que alguien crea en ellos. Cuando se les dice la verdad, se sienten respetados, tomados en serio y desafiados a crecer. Es probable que esto sea cierto para la mayoría de nosotros.