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Tradiciones de Navidad

Diversas tradiciones de Navidad caracterizan a los países donde se celebra. Al ver las flores de poinsetia, deberíamos agradecerle a México; al comer turrones, dar gracias a Italia y España; al decir o escuchar la palabra «Noel», expresar gratitud a Francia.

Un estremecimiento de esperanza

Reginald Fessenden había trabajado durante años para lograr una comunicación radial inalámbrica. Algunos científicos consideraban que sus ideas eran extremas y heterodoxas, y dudaban de su éxito. Pero él afirma que, el 24 de diciembre de 1906, se convirtió en la primera persona en transmitir música por radio.

Dios con nosotros

«Cristo conmigo, Cristo delante de mí, Cristo detrás de mí, Cristo dentro de mí, Cristo debajo de mí, Cristo arriba de mí, Cristo a mi derecha, Cristo a mi izquierda…». La letra de este himno escrito en el siglo v por San Patricio resuena en mi mente cuando leo el relato de Mateo del nacimiento de Jesús. La siento como un cálido abrazo que me recuerda que no estoy sola nunca.

Noche de paz en el alma

Mucho antes de que Joseph Mohr y Franz Gruber crearan el famoso villancico «Noche de Paz», Angelus Silesius había escrito:

Navidad en casa

Una Navidad, tuve que trabajar en un lugar que muchos de mis amigos ni siquiera podían localizar en un mapa. Casi arrastrándome desde mi lugar de trabajo hacia mi habitación, luché contra el viento helado que soplaba del Mar Negro. Añoraba mi casa.

Romper el silencio

Al final del Antiguo Testamento, Dios parece estar escondido. Durante cuatro siglos, los judíos esperan y se preguntan qué sucede. Dios parece inactivo, desinteresado y sordo ante las oraciones. Resta solo una esperanza: la antigua promesa de un Mesías. Entonces, ocurre algo maravilloso: se anuncia el nacimiento de un bebé.

Medidas extremas

Hace unos años, una amiga mía perdió a su hijito en la Estación Union de Chicago. No hace falta decir que fue una experiencia aterradora. Lo llamaba con desesperación, mientras regresaba a la escalera mecánica, volviendo sobre sus pasos en un esfuerzo por recuperar a su niño. Los minutos de separación parecieron horas, hasta que, de repente —y gracias a Dios—, su hijo apareció entre la multitud y corrió hacia sus brazos en busca de seguridad.

Esperanza eterna

Dos meses después de la muerte de mi madre, las compras y decoraciones de la semana anterior a la Navidad no eran mi prioridad. Resistía los intentos de mi esposo de consolarme. Estaba callada y malhumorada mientras mi hijo colocaba luces navideñas en las paredes de nuestra casa. Sin pronunciar palabra, él conectó el cable antes de irse con su padre a trabajar.

Mansedumbre

Los problemas de la vida pueden ponernos de mal humor, pero nunca deberíamos excusar las explosiones de mala conducta, ya que podrían descorazonar a quienes amamos y entristecer a los que nos rodean. Recién habremos cumplido nuestro deber ante los demás cuando hayamos aprendido a ser agradables.

Un mundo grande; un Dios más grande

Mientras conducíamos por el norte de Michigan, mi esposa exclamó: «¡Qué increíblemente grande es el mundo!». Justo pasábamos junto a un cartel que indicaba el paralelo 45: la mitad de camino entre el Ecuador y el Polo Norte. Hablamos de lo pequeños que somos nosotros y lo vasto que es el mundo. Aun así, comparado con el universo, nuestro planeta es solo un granito de polvo.