Mansedumbre
Los problemas de la vida pueden ponernos de mal humor, pero nunca deberíamos excusar las explosiones de mala conducta, ya que podrían descorazonar a quienes amamos y entristecer a los que nos rodean. Recién habremos cumplido nuestro deber ante los demás cuando hayamos aprendido a ser agradables.
Un mundo grande; un Dios más grande
Mientras conducíamos por el norte de Michigan, mi esposa exclamó: «¡Qué increíblemente grande es el mundo!». Justo pasábamos junto a un cartel que indicaba el paralelo 45: la mitad de camino entre el Ecuador y el Polo Norte. Hablamos de lo pequeños que somos nosotros y lo vasto que es el mundo. Aun así, comparado con el universo, nuestro planeta es solo un granito de polvo.
Más que un héroe
Mientras los fanáticos de La guerra de las galaxias aguardan el estreno del Episodio 8, «El último Jedi», la gente sigue analizando el éxito notable de estas películas que comenzaron en 1977. Un reportero dijo que estos filmes se conectan con muchos que anhelan «una nueva esperanza y una fuerza del bien en una época en que el mundo necesita héroes».
Con la ayuda de Dios
Con el paso de los años, fui sintiendo más dolor en las articulaciones; en especial, en días fríos. A veces, no me siento una conquistadora, sino alguien conquistada por los desafíos de entrar en la tercera edad.
No soy yo
A Arturo Toscanini, uno de los directores de orquesta más reconocidos del siglo xx, se lo recuerda por su deseo de atribuir el reconocimiento a quien lo merece. En su libro Dictators of the Baton [Los dictadores de la batuta], David Ewen relata cómo los miembros de la Orquesta Filarmónica de Nueva York se pusieron de pie y aplaudieron a Toscanini cuando terminaron de ensayar la Novena Sinfonía de Beethoven. Cuando la ovación aminoró, Arturo, con lágrimas en los ojos, exclamó con voz quebrantada: «No soy yo… ¡es Beethoven! Toscanini no es nada».
La cura para la ansiedad
Estábamos entusiasmados porque, por el trabajo de mi esposo, íbamos a mudarnos, pero me sentía ansiosa ante los desafíos y lo desconocido, la idea de descartar cosas y empacar, encontrar un lugar para vivir, buscar un trabajo para mí, conocer una ciudad nueva y establecerme. Todo era… inquietante. Mientras pensaba en lo que tenía que hacer, las palabras de Pablo resonaban en mi mente: No te preocupes, solo ora (Filipenses 4:6-7).
¡Todo es de regalo!
El Café Rendezvous, en Londres, tiene luces agradables, sillones cómodos y una atmósfera con aroma a café. Lo que no tiene son precios. Empezó como un negocio de una iglesia local, pero, al año, fue transformado. Los encargados sintieron que Dios estaba llamándolos a hacer un cambio radical: todo lo que ofrecían en el menú sería gratis. Hoy puedes pedir café, tortas o sándwiches sin costo. Ni siquiera hay un tarro para donaciones. Todo es de regalo.
Restauración tras el fracaso
Una orquesta que nos visitaba, lideraba el canto en nuestra iglesia, y su pasión por el Señor era conmovedora. Podíamos ver —y sentir— su entusiasmo.
¿De afuera para dentro?
El título era «Cambiar: ¿de adentro hacia afuera o de afuera hacia adentro?», reflejando la idea popular de que los cambios externos —como un maquillaje o una buena postura— pueden ser una manera fácil de modificar cómo nos sentimos y transformar nuestra vida.
Gracia inesperada
Fue un sábado por la mañana temprano, cuando era jovencito. Estaba ansioso por llegar a mi trabajo en un local de juego de bolos. La noche anterior, el encargado de la limpieza había avisado que estaba enfermo; entonces, me quedé a limpiar los pisos. No le dije nada al jefe, ya que quería sorprenderlo. Y pensé: No va a pasar nada.