Categoría  |  Nuestro Pan Diario

Amnesia

Los servicios de emergencia en Carlsbad, California, rescataron a una mujer con acento australiano, que no podía recordar quién era. Como sufría de amnesia y no tenía identificación, no podía dar su nombre ni decir de dónde venía. Se requirió de ayuda médica y de los medios de comunicación para que recuperara la salud, contara su historia y se reuniera con su familia.

El lugar de espera

«Esperar que un pez muerda el anzuelo o esperar que el viento haga volar una cometa. O esperar que llegue el viernes por la noche […]. Lo que todos hacemos es, simplemente, esperar», dice el Dr. Seuss, autor de muchos libros para niños.

El secreto de la paz

Grace es una señora muy especial. Cuando pienso en ella, me viene a la mente la palabra paz. La expresión de calma y tranquilidad de su rostro ha cambiado en muy pocas ocasiones desde que la conocí hace seis meses, aun cuando a su esposo le diagnosticaron una enfermedad extraña y, posteriormente, lo internaron en el hospital.

Dios en los detalles

Cuando mi cachorro labrador «achocolatado» tenía tres meses, lo llevé a la veterinaria para que le pusieran las vacunas. Mientras ella lo revisaba con mucho cuidado, notó una pequeña marca blanca en su pelo, en la pata trasera izquierda. Entonces, sonrió y le dijo: «De aquí te sostenía Dios cuando te sumergió en chocolate».

A donde sea

Mientras echaba un vistazo a las viejas fotografías de mi boda, mis dedos se detuvieron en una de mi esposo y yo, recién declarados «Sr. y Sra.». Mi entrega a él se revelaba en mi expresión. Iría a donde sea con él.

El arte de perdonar

Una tarde, pasé dos horas en una exposición de arte —El padre y sus dos hijos: el arte de perdonar— en la que todas las obras se centraban en la parábola de Jesús sobre el hijo pródigo (ver Lucas 15:11-31). La pintura de Edward Rojas, El hijo pródigo, me pareció especialmente impactante. Retrata al hijo descarriado volviendo a casa, con sus ropas desgastadas y la cabeza gacha. Dejando atrás una tierra de muerte, entra al sendero donde su padre ya está corriendo hacia él. Al pie de la pintura, aparecen las palabras de Jesús: «cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia» (v. 20).

No te apresures

«Ya mismo, elimina la prisa». Cuando dos amigas me repitieron ese dicho del sabio Dallas Willard, supe que debía pensarlo. ¿En qué estaba dando vueltas, malgastando el tiempo y las energías? Más importante aun, ¿en qué me estaba apresurando, sin pedirle a Dios su guía y ayuda? En las semanas y meses que siguieron, recordé esas palabras y me reorienté hacia el Señor y su sabiduría, recordándome confiar en Él y no depender de mí misma.

No importa el origen

«¿De dónde eres?». A menudo, usamos esta pregunta para conocer a alguien. Pero, para muchos, la respuesta es complicada. A veces, no queremos dar todos los detalles.

Aprender a conocer a Dios

Hasta donde puedo recordar, siempre quise ser madre. Soñaba con casarme, quedar embarazada y sostener a mi bebé en brazos por primera vez. Cuando finalmente me casé, mi esposo y yo jamás pensamos en esperar para aumentar la familia. Pero, con cada resultado negativo de embarazo, nos dimos cuenta de que estábamos luchando con la infertilidad. Siguieron meses de visitas a médicos, pruebas y lágrimas. Estábamos en medio de una tormenta. La infertilidad fue una píldora difícil de tragar, y me dejó con dudas sobre la bondad y la fidelidad de Dios.

Solamente un segundo

Los científicos son bastante exigentes respecto al tiempo. A finales de 2016, la gente del Centro de Vuelos Espaciales Goddard, en Maryland, Estados Unidos, agregó un segundo al año. Si te pareció que el año duró un poquito más de lo normal, tenías razón.