Respiración y brevedad
Mi mamá, mis hermanas y yo esperábamos junto a la cama de mi papá, mientras su respiración se hacía cada vez menos profunda y frecuente… hasta que cesó por completo. A mi papá le faltaban apenas unos días para cumplir 89 años cuando se deslizó tranquilo a la vida más allá, donde Dios lo esperaba. Su partida nos dejó un vacío donde él solía habitar. Sin embargo, tenemos la esperanza de que nos volveremos a reunir.
Enfrentar la batalla
Hace poco, me encontré con un grupo de amigos. Parecía que todos estaban enfrentando alguna batalla significativa. Dos de nosotros teníamos padres con cáncer, uno tenía un hijo con un trastorno alimentario, otro amigo sufría un dolor crónico y otro se enfrentaba a una cirugía importante. Parecía demasiado para un grupo de personas de entre 30 y 50 años.
Dar gracias siempre
En el siglo xvii, Martin Rinkart sirvió como clérigo en Sajonia, Alemania, durante más de 30 años, en una época de guerra y plaga. Un año, estuvo al frente de más de 4.000 funerales —incluido el de su esposa—, y por momentos, su familia pasó hambre. Aunque podría haber desesperado, su fe en Dios permaneció fuerte y daba gracias continuamente. Incluso, derramó su gratitud en Nun danket alle Gott, la canción que se transformó en el conocido himno «De boca y corazón a Dios agradecemos».
Todo aquel
El país de El Salvador ha honrado a Jesús al colocar una escultura de Él en el centro de su ciudad capital. «El Divino Salvador del Mundo» se levanta alta en medio de una rotonda y comunica reverencia al Señor.
La enseñanza de los pavos
¿Sabes cómo se llama un grupo de pavos? Se llama «averío». ¿Por qué escribo sobre los pavos? Porque acabo de volver de un fin de semana en una cabaña de montaña. Cada día, me maravillaba ante la fila de pavos que desfilaban por nuestro porche.
Espacio para mí
Era un veterano militar entrado en años, tosco y mal hablado. Un día, un amigo le preguntó por sus creencias espirituales. Él respondió con desdén: «Dios no tiene lugar para alguien como yo».
Un corazón abierto y generoso
Cuando el viejo auto de Vicki se rompió de manera irreparable, empezó a juntar dinero para otro vehículo. Cris, un cliente habitual del restaurante donde trabaja ella, la escuchó un día mencionar que necesitaba un auto. «No podía dejar de pensar en eso —dijo Cris—. Tenía que hacer algo al respecto». Entonces, compró el auto usado que vendía su hijo y le entregó las llaves a Vicki. Ella no podía creerlo. «¿Quién hace una cosa así?», balbuceó conmocionada y agradecida.
Instrumentos de paz
Cuando la Primera Guerra Mundial se desató en 1914, el estadista británico Sir Edward Grey declaró: «Se están apagando lámparas por toda Europa; no las veremos encenderse otra vez mientras vivamos». Tenía razón. La guerra dejó veinte millones de muertos y veintiún millones de heridos.
Evitar el conflicto
En su tributo junto a la tumba de un famoso científico holandés, Albert Einstein no mencionó sus disputas científicas. En cambio, recordó la «incesante bondad» de Hendrik A. Lorentz, conocido por su carácter agradable y su trato justo con los demás. «Todos lo seguían con gusto —dijo Einstein—, porque sentían que no quería dominar, sino que siempre deseaba ser útil».
Acciones valerosas
John Harper no tenía idea de lo que estaba por suceder cuando se embarcó en el Titanic con su hijita de seis años. Pero sí sabía algo: amaba a Jesús y deseaba con pasión que otros lo conocieran. Apenas el barco chocó contra un iceberg y el agua comenzó a entrar, Harper, que era viudo, puso a su hijita en un bote salvavidas y se dirigió al caos para salvar a todas las personas que pudiera. Mientras distribuía chalecos salvavidas, se dice que gritaba: «¡Que las mujeres, los niños y los que no son salvos entren a los botes!». Hasta su último aliento, Harper habló de Jesús con todo el que lo rodeara. Dio su vida para que otros pudieran vivir.