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Ventanas

Cerca de la ladera del Himalaya, un turista notó una fila de casas sin ventanas. Su guía explicó que algunos de los pueblerinos temían que los demonios se metieran en sus viviendas, así que construyeron paredes impermeables. Se podía saber cuando alguien había empezado a seguir a Jesús, porque colocaba ventanas para dejar entrar la luz.

Extender misericordia

Al reflexionar sobre cómo perdonó a Manasés, el hombre que mató a su esposo y a algunos de sus hijos en el genocidio de Ruanda, Beata dijo: «Mi perdón se apoya en lo que hizo Jesús. Él aceptó el castigo de cada acto vil de todos los tiempos. Solo en su cruz, encontramos la victoria». Manasés le había escrito más de una vez a Beata desde la prisión, rogándole que lo perdonara, mientras detallaba las pesadillas habituales que lo acosaban. Al principio, ella no podía mostrarle misericordia, y le dijo que lo odiaba por matar a su familia. Pero después, «Jesús invadió sus pensamientos», y con la ayuda del Señor, unos dos años después, pudo perdonarlo.

La actividad del equipaje

Karen, una maestra de secundaria, creó una actividad para enseñarles a sus alumnos a entenderse mejor unos a otros. En «La actividad del equipaje», los alumnos anotaron algunos pesos emocionales que estaban cargando. Las notas se compartieron de manera anónima y muchos se conmovieron. Desde entonces, el salón de clases se llenó de respeto y empatía entre los jóvenes.

Vivir como si fuera de mañana

Cuando tengo que atravesar zonas horarias vía aérea, pruebo varios remedios para evitar el jet lag. ¡Creo que he probado todos! En una ocasión, decidí ajustar mis comidas en el vuelo a la zona horaria a la que me dirigía. En vez de cenar con el resto de los pasajeros, seguí viendo una película e intenté dormir. Las horas de ayuno fueron difíciles, y el desayuno que sirvieron antes de aterrizar dejó mucho que desear. No obstante, vivir «al revés» de los que me rodeaban funcionó. Llevó mi reloj corporal a una nueva zona horaria.

El glaseado de la fe

Mi nieto y yo habíamos salido a buscar un atuendo especial para la vuelta a la escuela. Ya entraba a preescolar, y yo estaba decidida a avivar su alegría y su entusiasmo. Acababa de ver una taza con la inscripción: «Las abuelas son mamás con mucho glaseado». ¡El glaseado equivale a diversión y alegría!

Servir al más pequeño

Esteban fue campeón estatal de carreras en la escuela, y asistió a una prestigiosa universidad con una beca académica completa. Ahora vive en una de las ciudades más grandes de Estados Unidos y, en el campo de la ingeniería química, es sumamente respetado. Pero si le preguntaras cuál es su mayor logro, no mencionaría ninguna de estas cosas. Te contaría sobre sus viajes regulares a Nicaragua para ver cómo están los niños y los maestros del programa de tutoría que él ayudó a establecer en una de las zonas más pobres del país. Además, te diría cuánto ha enriquecido su vida este servicio.

Planes imperfectos

Estaba explorando una biblioteca en un nuevo centro comunitario, cuando de repente, un estruendo sacudió el lugar. Una bibliotecaria por fin explicó que habían colocado un gimnasio justo encima de la biblioteca, y ese sonido se escuchaba cada vez que alguien dejaba caer una pesa. Los arquitectos habían planeado muchos aspectos de esta moderna instalación, pero alguien se había olvidado de ubicar la biblioteca lejos de toda actividad.

Encontrar gozo en la alabanza

Cuando el escritor británico C. S. Lewis le entregó su vida a Jesús, al principio se resistía a alabar a Dios. Luchaba con «la idea de que Dios mismo exigiera alabanza». Sin embargo, finalmente se dio cuenta de que «en el proceso de alabar es donde Dios comunica su presencia» a su pueblo. Entonces, «en un perfecto amor con Dios», encontramos gozo en Él; algo tan inseparable como «la luminosidad que recibe un espejo» y «la luminosidad que irradia».

Refugio para los rechazados

George Whitefield (1714-1770) fue uno de los predicadores más brillantes de la historia. Sin embargo, su vida tuvo controversias. A veces, su práctica de predicar al aire libre (para incluir a más cantidad de gente) recibía críticas por parte de los que cuestionaban sus motivaciones. El epitafio de Whitefield arroja luz sobre su respuesta a las duras palabras de los demás: «Me conformo con esperar hasta el día del juicio para que se despeje toda duda sobre mi carácter; y después de morir, no deseo otro epitafio que este: “Aquí yace George Whitefield. Aquel gran día revelará la clase de hombre que era”».

El amor nos frena

La mayoría de los muchachos samoanos reciben un tatuaje que señala su responsabilidad para con su pueblo y su jefe. Al viajar a Japón, donde los tatuajes pueden tener connotaciones negativas, los miembros del equipo de rugby masculino de Samoa usaron mangas color piel para cubrir los diseños, en un acto de generosidad y respeto.