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Una buena razón

Las dos mujeres ocupaban los asientos del pasillo, uno frente al otro. El vuelo duraba dos horas, así que fue inevitable ver algunas de sus interacciones. Estaba claro que se conocían; quizá incluso eran parientas. La más joven (de unos 60 años de edad) buscaba a cada rato en su bolso para pasarle a la otra (de unos 90 años) bocadillos y entretenimiento. Cada entrega mostraba ternura y dignidad. Cuando nos levantamos para bajar del avión, le dije a la más joven: «Vi cómo la cuidaba. Qué hermoso». Me respondió: «Es mi mejor amiga. Es mi madre».

La provisión de Dios

Nos fuimos adentrando en el bosque, cada vez más lejos del pueblo en la provincia de Yunnan, China. Después de una hora, escuchamos el rugido ensordecedor del agua y llegamos a un claro con una hermosa vista de una espectacular cascada de agua.

Amar a tu enemigo

Me escabullí a una habitación antes de que ella me viera. Anhelaba regañarla, ponerla en su lugar. Aunque su conducta me había molestado, ¡lo más probable era que yo la hubiera irritado aún más!

No buscar venganza

El granjero se subió a su tractor y empezó a inspeccionar los cultivos. Al llegar al borde de la propiedad, le hirvió la sangre. Alguien había usado la granja para arrojar su basura en forma ilegal… otra vez.

Llevado a través de la tormenta

En su primer viaje a la India en 1830, el misionero escocés Alexander Duff naufragó frente a la costa de Sudáfrica. Él y el resto de los pasajeros llegaron a una isla desolada; y poco después, un miembro de la tripulación encontró un ejemplar de la Biblia que había llegado a la playa. Duff les leyó el Salmo 107 a los sobrevivientes, y cobraron ánimo. Tras un rescate y otro naufragio, Duff llegó a India.

Paz en el caos

Juana se despertó al oír algo parecido al ruido de petardos. Un vidrio se rompió. Como vivía sola y no le quedaba opción, se levantó para ver qué sucedía. La calle oscura estaba vacía y la casa parecía estar bien… pero después, vio el espejo roto.

Recordar y celebrar

El 6 de diciembre de 1907, varias explosiones sacudieron una comunidad del estado de Virginia Occidental, en Estados Unidos, produciendo uno de los peores desastres en la industria minera del carbón. Unos 360 mineros murieron, y se estima que quedaron 1.000 hijos sin padre. Los historiadores sostienen que el servicio conmemorativo se transformó en el semillero para la celebración del Día del Padre en Estados Unidos. De una gran pérdida, surgió la conmemoración… y con el tiempo, la celebración.

Dios conoce tu historia

Mientras volvía en auto a casa con mi mejor amiga, le di gracias en voz alta a Dios por ella. Me conoce y me ama a pesar de cosas que no me gustan sobre mí, y me acepta como soy: con mis peculiaridades, mis hábitos y mis fallas. Aun así, hay partes de mi historia que me cuesta compartir incluso con ella y con otros a quienes amo… momentos donde claramente no he sido ninguna heroína, sino crítica, cruel o fría.

Confiar en la Biblia

Billy Graham, el conocido evangelista estadounidense, describió una vez su lucha por aceptar la Biblia como algo completamente cierto. Una noche, mientras caminaba a la luz de la luna en un centro de retiro, cayó de rodillas y puso su Biblia sobre el tocón de un árbol, y tan solo pudo «tartamudear» una oración: «¡Oh, Dios! Hay tantas cosas en este libro que no entiendo».

Una fe activa

El padre de Samuel tuvo que huir por su vida durante un golpe militar. Ante la pérdida repentina de ingreso económico, la familia no pudo comprar un medicamento vital para el hermano de Samuel. Furioso con Dios, Samuel pensó: ¿Qué hicimos para merecer esto?