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El Dios que restaura

El 4 de noviembre de 1966, una inundación desastrosa arrasó Florencia, Italia, y dejó sumergida la renombrada obra de arte de Giorgio Vasari, La última cena, durante más de doce horas. Como la pintura se había ablandado y el marco de madera estaba significativamente dañado, muchos creyeron que no tenía reparación. Sin embargo, después de un tedioso esfuerzo de conservación de cincuenta años, expertos y voluntarios pudieron restaurar la valiosa pintura.

Una esperanza que sostiene

«Sé que papá volverá a casa porque me envió flores». Esas fueron las palabras de mi hermana de siete años a nuestra mamá cuando papá estaba desaparecido en acción durante la guerra. Antes de que se fuera a su misión, encargó flores para el cumpleaños de mi hermana, y llegaron mientras él no volvía. Sin embargo, ella tenía razón: papá sí volvió, pero después de una situación angustiante en la batalla. Y décadas más tarde, ella conserva el jarrón como recordatorio de aferrarse siempre a la esperanza.

Lo que solo el Espíritu puede hacer

Durante una entrevista al teólogo Jürgen Moltmann respecto a un libro sobre el Espíritu Santo, un periodista le preguntó: «¿Cómo se puede activar al Espíritu Santo? ¿Se puede tomar alguna píldora? ¿Acaso las empresas farmacéuticas [entregan el Espíritu]?». Moltmann se mostró asombrado. Sacudió la cabeza, sonrió y respondió: «¿Qué puedo hacer? No hagas nada. Espera en el Espíritu, y el Espíritu se manifestará».

Pequeño pero grandioso

¿Llegaré a las Olimpíadas? A la nadadora universitaria le preocupaba no ser lo suficientemente rápida. Pero cuando su profesor de matemáticas, Ken Ono, estudió sus técnicas de natación, vio cómo mejorar su tiempo por seis segundos: una diferencia importante. Identificó pequeñas acciones correctivas que podían hacer que la nadadora fuera más eficiente en el agua.

Jesús es la respuesta

Cuenta la historia que, en la gira de conferencias de Albert Einstein, su chofer mencionó que había escuchado tantas veces su discurso que él mismo podía darlo. Einstein sugirió que cambiaran de lugar en la próxima universidad, y el chofer accedió. Cuando llegó el momento de preguntas y respuestas, alguien hizo una pregunta con agresividad, y el chofer respondió: «Me sorprende que haga una pregunta tan sencilla que incluso mi chofer puede responder». Entonces, este «chofer» —el mismísimo Albert Einstein— respondió la pregunta. Así termina esta historia divertida pero ficticia.

Todo para Jesús

Cuando Jeff tenía catorce años, su mamá lo llevó a ver a un cantante famoso. B. J. Thomas había quedado atrapado en un estilo de vida autodestructivo durante las giras musicales, pero cuando conoció Jesús, su vida cambió radicalmente.

Bendita rutina

Mientras miraba cómo la multitud matutina iba metiéndose en el tren, sentí la depresión de los lunes. Al ver los rostros somnolientos y gruñones de la gente en aquella cabina atiborrada, era evidente que nadie tenía ganas de ir a trabajar. Aquí vamos, otro día rutinario en la oficina.

Ningún sueño

Es como vivir en un sueño del cual no puedes despertar. Las personas que luchan con lo que se suele llamar «desrealización» o «despersonalización» suelen sentir que lo que las rodea no es del todo real. Se cree que es una lucha común de salud mental, especialmente en momentos de estrés. Pero a veces, la sensación persiste incluso cuando todo parece ir bien en la vida. Es como si nuestra mente no pudiera confiar en que algo bueno está sucediendo.

Cuenta la historia

Robert Todd Lincoln, hijo del presidente norteamericano Abraham Lincoln, estuvo presente para tres sucesos importantes: la muerte de su propio padre y los asesinatos de los presidentes James Garfield y William McKinley.

La importancia de las decisiones

Un instructor de natación vio que un auto se hundía en la bahía de Newark y oyó que el conductor gritaba: «¡No sé nadar!». Anthony corrió a las rocas al borde de la bahía, se quitó la pierna ortopédica y saltó a rescatar al hombre de 68 años. Gracias a eso, el hombre se salvó.