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¿Alguna pregunta?

Ana fue a ver a su cirujano bucal, a quien conocía desde hacía años, para un examen preliminar. Él dijo: «¿Tienes alguna pregunta?», y ella respondió: «Sí. ¿Fuiste a la iglesia el domingo?». Su pregunta no buscaba criticarlo, sino simplemente iniciar una conversación sobre la fe.

Tal como Jesús

En 2014, unos biólogos capturaron en Filipinas una pareja de caballitos de mar pigmeos anaranjados y los llevaron a la Academia de Ciencias de San Francisco, California, junto con un trozo de gorgonia anaranjada donde vivían. Querían saber si estas criaturas marinas nacían con el color de sus padres o el de su hábitat. Cuando nacieron unas crías de color marrón opaco, los científicos pusieron una gorgonia púrpura en el tanque. Las crías, cuyos padres eran anaranjados, cambiaron a un color púrpura semejante a la gorgonia. Por su naturaleza frágil, su supervivencia depende de la habilidad que Dios les dio de mimetizarse.

El mensaje de los profetas

Antes del campeonato mundial de béisbol en 1906, el periodista deportivo Hugh Fullerton hizo una astuta predicción: los Chicago Cubs, que supuestamente ganarían, perderían el primer y tercer partido, y ganarían el segundo. Ah, y que en el cuarto, llovería. Y acertó todo. Luego, en 1919, su talento analítico le mostró que ciertos jugadores estaban perdiendo partidos intencionalmente. Sospechaba que habían sido sobornados por apostadores. La opinión pública lo ridiculizó. Pero de nuevo, tuvo razón.

Soltar

El dueño de la librería donde trabajaba Carlos había estado de vacaciones solo dos días, pero él ya sentía pánico. Todo funcionaba, pero estaba ansioso porque dudaba de poder supervisar bien la tienda. Frenéticamente, controlaba de forma excesiva todo lo que podía.

Recibir bien al extranjero

Cuando miles de mujeres y niños ucranianos llegaron a la estación de trenes de Berlín tras huir de la guerra, se sorprendieron al ver a familias que los recibían con carteles donde ofrecían hospedarlos en sus casas. Un cartel decía: «¡Puedo hospedar a dos personas!». Otro: «Habitación grande (disponible)». Al preguntarle por qué ofrecía hospitalidad a extranjeros, una mujer dijo que su madre había necesitado refugio cuando huyó de los nazis, y ella quería ayudar a otros que necesitaban lo mismo.

Guarda silencio

Después de acomodarme en la cámara, con mi cuerpo flotando cómodamente en el agua, el cuarto se oscureció y la música suave que sonaba de trasfondo se detuvo. Había leído que los tanques de aislamiento eran terapéuticos y aliviaban el estrés y la ansiedad. Pero esto no se parecía a nada que ya conociera. Sentí que el caos del mundo había desaparecido y que podía oír claramente mis pensamientos más íntimos. Me fui equilibrada y rejuvenecida, recordando que hay poder en el silencio.

¿Cuál sabiduría?

Justo antes de la Semana Santa de 2018, un terrorista entró en un mercado, mató a dos personas y tomó a una mujer de rehén. Cuando los intentos de liberarla fracasaron, un policía le ofreció al terrorista que liberara a la mujer y lo tomara a él en su lugar.

Promesa cumplida

Cuando era niña, todos los veranos viajábamos unos 320 kilómetros para disfrutar una semana con mis abuelos. Mucho después, tomé conciencia de cuánta sabiduría obtuve de esas dos personas que amaba. Sus experiencias de vida y su andar con Dios les habían dado perspectivas que mi mente infantil no podía siquiera imaginar. Conversar con ellos sobre la fidelidad de Dios me aseguró que Él es confiable y que cumple todas sus promesas.

Aceptando la guía

El aire olía a cuero y avena en el establo donde mi amiga Michelle le enseñaba a mi hija a cabalgar. El poni blanco abrió la boca mientras Michelle colocaba el freno detrás de sus dientes. Mientras extendía las riendas, explicó que el freno era importante porque permitía que el jinete frenara el caballo y lo hiciera girar hacia los costados.

El Dios de las sorpresas

El centro de convenciones se oscureció y miles de estudiantes universitarios inclinamos la cabeza mientras el orador nos guio en una oración de consagración. Cuando pidió que pasaran al frente los que se sintieran llamados a la obra misionera en el extranjero, vi que mi amiga Lynette se levantó, y sabía que estaba prometiendo servir en Filipinas. Pero yo no pasé. Viendo la necesidad en los Estados Unidos, quería compartir el amor de Dios en mi tierra natal. Pero una década después, formé mi hogar en Gran Bretaña, procurando servir a Dios entre las personas que Él me puso de vecinos. Mis ideas de cómo vivir mi vida cambiaron.