Turno de noche
El primer empleo de Patricio fue trabajar en el turno de noche de un supermercado. Después de la hora de cerrar, él y otros empleados reponían artículos en los estantes. Su jefe les había enseñado a colocar siempre las latas de sopa con la etiqueta hacia adelante, para que pudiera leerse fácilmente. Pero había ido un poco más allá al decir: «Asegúrense de que miren hacia adelante…incluso hasta la tercera lata». Una noche, mientras Patricio ordenaba los estantes, sus compañeros de trabajo empezaron a burlarse, diciendo: «Solo asegúrate de que la primera lata esté colocada correctamente. ¿Quién se va a dar cuenta?».
Preparado para lo verdadero
Con el correr de los años, unas cuantas personas han pronosticado el momento específico del retorno de Cristo. El año pasado, un predicador radial en los Estados Unidos despertó el interés de los principales medios de comunicación al predecir que Jesús regresaría el 21 de mayo de 2011.
Apreciar el pasado
Mientras mi esposa y yo recorríamos el Museo Británico, nos impactó la historia y el legado que contenían esas inmensas instalaciones en Londres. Ver artefactos miles de años más antiguos que cualquier cosa que hay en el Nuevo Mundo, me hizo pensar en lo valioso que es apreciar el pasado. La historia nos brinda un registro de perspectivas, contextos y consecuencias que pueden ayudarnos a tomar decisiones sabias cuando aprendemos de las victorias y los fracasos de aquellos que vivieron antes que nosotros.
Fuera de mis planes
No esperaba que mi vida fuera así. Quería casarme a los 19 años, tener media docena de hijos y dedicar la vida a ser esposa y madre. Sin embargo, en lugar de eso, salí a trabajar, me casé con más de 40 años y nunca tuve hijos. Durante muchos años, tenía la esperanza de que el Salmo 37:4 fuera para mí una promesa de Dios garantizada: «… él te concederá las peticiones de tu corazón».
Un lugar para ti
Una pareja que llevó a su tía anciana a vivir con ellos tenía miedo de que ella no se sintiera a gusto. Entonces, transformaron una habitación de su casa en una réplica exacta del cuarto donde vivía anteriormente. Cuando la tía llegó, los muebles, las cortinas y otras cosas que ella apreciaba la hicieron sentir como si le dijeran: «¡bienvenida a casa!».
Conversación valiente
¿Es posible que los avances tecnológicos en las comunicaciones nos hayan incapacitado para confrontar adecuadamente a las personas? Después de todo, los empleadores pueden enviar notificaciones de despido mediante un correo electrónico. Y la gente puede criticar a los demás en Facebook y Twitter en vez de decirlo cara a cara. Quizá sería bueno dejar todo eso de lado e imitar a Pablo cuando se comunicó con Pedro después de haber tenido un desacuerdo.
Ver de cerca y de lejos
Tener dos ojos sanos no es suficiente para ver con claridad. Lo sé por experiencia. Después de una serie de cirugías oculares por un desprendimiento de retina, ambos ojos podían ver bien, pero se negaban a cooperar el uno con el otro. Un ojo veía cosas que estaban lejos, y el otro, las que estaban cerca. Pero en vez de trabajar juntos, luchaban para lograr la primacía. Hasta que me prescribieron gafas nuevas tres meses más tarde, mi vista siguió fuera de foco.
El viejo molino
Un hombre que creció en una hacienda en Texas cuenta de un viejo y destartalado molino que estaba junto al granero y que bombeaba agua para abastecer el lugar. Era la única fuente de agua en varios kilómetros a la redonda.
Una mujer influyente
Durante los primeros años de la Reforma Protestante en Europa, Catalina Von Bora, ex monja, se casó con Martín Lutero (1525). Al decir de todos, ambos tuvieron una feliz vida matrimonial. Lutero declaró: «No hay vínculo terrenal tan dulce ni separación tan amarga como los que se producen en un buen matrimonio».
Fuera del bote
Katsushika Hokusai fue uno de los artistas más prolíficos y destacados de la historia japonesa. Entre 1826 y 1833, cuando tenía entre 65 y 72 años, creó su obra más grandiosa: una serie de grabados en madera titulada Treinta y seis vistas del Mte. Fuji. Entre esas pinturas había una obra maestra: La gran ola de Kanawaga. La hizo durante un período de luchas económicas y emocionales en su vida, y muestra una ola gigante bordeada de espuma con forma de garra, a punto de caer estrepitosamente sobre tres botes pequeños llenos de remeros.