Esperanzas y sueños
En 1960, en la escuela secundaria adonde asistí, todos participamos en el Proyecto TALENTO. Durante varios días, realizamos exámenes que analizaban nuestras aptitudes académicas. Además, nos pidieron que expresáramos nuestros planes, esperanzas y sueños para el futuro. Lo que no sabíamos era que formábamos parte del mayor estudio realizado entre 400.000 estudiantes de 1.300 escuelas en los Estados Unidos. Ninguno de los que participamos podría haberse imaginado nunca el destino que tendría su vida.
Valdrá la pena
Nos preguntábamos por qué una amiga nuestra seguía viajando a Hobart, Tasmania. Hace poco, nos invitó a ir con ella. Desde el aeropuerto, pasamos en el automóvil por un puente, la ciudad y algunos suburbios. Nada llamativo; pero seguimos avanzando. Después de ascender lenta y abruptamente por curvas cerradas y difíciles, vimos abajo el perfil de la costa. Seguía siendo una vista común y corriente.
¡Derriben ese muro!
El Muro. Para las personas que han vivido en Alemania Oriental desde hace más de 50 años, estas dos palabras eran las únicas que necesitaban para describir la barrera erigida el 13 de agosto de 1961. Esa fecha señaló el comienzo de la construcción de un muro de cemento que separaba Alemania Oriental de Alemania Occidental. Con el tiempo, el muro se tornó casi imposible de atravesar porque estaba protegido por alambres de púas y hombres armados. Pero en 1989, fue echado abajo y se quitó la barrera que separaba ambas naciones.
Dudas y fe
¿Puede un creyente en Cristo, que ocasionalmente duda sobre asuntos de la fe, ser eficaz en el servicio al Señor? Algunos piensan que los cristianos maduros y fieles nunca cuestionan sus creencias; sin embargo, así como tenemos experiencias que fortalecen nuestra fe, también vivimos situaciones que nos hacen dudar temporalmente.
Ojos para ver
Mi primera visión de la tierra prometida desde los montes de Moab fue decepcionante. «¿Ha cambiado mucho desde que los israelitas estuvieron aquí?», le pregunté a la guía mientras mirábamos hacia Jericó. Esperaba que el contraste fuera notorio en comparación con el lado oriental del Jordán. «No —respondió—. Se ha mantenido igual durante miles de años».
Buscar y salvar
Lachlan Macquiarie, gobernador de Nueva Gales del Sur entre 1810 y 1821, tenía una manera de hacer que todos se sintieran participantes de la nueva colonia. Cuando los «exclusivistas» (los colonos fundadores, los funcionarios públicos y los militares) evitaban asociarse con los «emancipados» (los convictos llevados a allí bajo libertad condicional o perdonados), el gobernador insistía en que los trataran como socialmente iguales.
Consuelo en el cautiverio
El 10 de febrero de 1675, cincuenta familias de las colinas de Lancaster, Massachusetts, temían una posible matanza a manos de nativos norteamericanos. Joseph Rowlandson, el pastor puritano de la aldea, estaba en Boston rogándole protección al gobernador, mientras su esposa Mary se había quedado en casa con sus hijos. Al amanecer, los colonos fueron atacados. Después de matar a algunos de ellos, se llevaron cautivos a Mary y a otros sobrevivientes.
Ganadores y perdedores
Cuando terminó la final de la Liga de Fútbol Americano y los Green Bay Packers les ganaron a los Bears [Osos] de Chicago, mi hija Lisa notó que Eliana, su hijita de cuatro años, estaba llorando. Le pareció extraño, ya que a ninguno de los padres de la niña le interesaba particularmente quién ganara el juego.
¡Signo de exclamación celestial!
En agosto de 2011, la NASA presentó una compleja imagen tomada por el telescopio Hubble que hizo sonreír a la gente. Muestra dos galaxias que empiezan a colisionar entre sí, y se observa algo parecido a un signo de exclamación de cierre celeste (!). La última estadística que leí dice que hay unas 100.000 millones de galaxias visibles en el universo. Cada una de ellas tiene cientos de miles de millones de estrellas, y siguen descubriéndose más.
Siempre
Me encantan las palabras siempre y nunca. ¡Contienen tanta esperanza! Me gustaría pensar que podría ser feliz siempre y que la vida nunca va a decepcionarme. Pero la realidad dice que no siempre seré feliz y que las cosas que espero que nunca sucedan tal vez ocurran. Entonces, por más buenas que suenen estas palabras, luchan por lograr su máximo potencial… a menos que uno piense en la promesa de la presencia de Jesús.