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Cara a cara

Aunque el mundo está conectado electrónicamente como nunca antes, no hay nada como el tiempo frente a frente. Cuando compartimos y nos reímos juntos, podemos percibir las emociones del otro en sus expresiones faciales. Los que se aman, disfrutan de compartir tiempo cara a cara.

Detalles íntimos

El universo es increíblemente grandioso. La luna gira a nuestro alrededor a casi 3.700 kilómetros (2.300 millas) por hora. La Tierra gira alrededor del sol a 106.000 kilómetros (66.000 millas) por hora. El sol es una de 200.000 millones de estrellas y billones de planetas en nuestra galaxia, la cual es apenas una de entre 100.000 millones en el espacio. ¡Asombroso!

Acercarse a Dios

Una mujer que deseaba orar, tomó una silla vacía y se arrodilló delante de ella. Con lágrimas en los ojos, exclamó: «Padre celestial, por favor, siéntate aquí; ¡necesitamos hablar!». Después, mirando directamente el espacio sobre la silla vacía, oró. Ella demostró confianza al acercarse al Señor; imaginó que Él estaba sentado en la silla y creyó que escuchaba su petición.

Rendirse para vencer

La llaman «La huella del diablo». Es una impresión con forma de pie sobre el granito en una colina junto a una iglesia en Massachusetts. Según la leyenda local, la «huella» apareció un día otoñal en 1740, cuando el evangelista George Whitefield predicó con tal poder que el diablo saltó del campanario de la iglesia y aterrizó sobre la roca al huir del pueblo.

Salirse con la suya

En junio de 2004, en Vancouver, la esquiadora canadiense Beckie Scott recibió una medalla olímpica de oro. Es interesante, porque las Olimpíadas de invierno se realizaron en 2002 en Estados Unidos. Scott había ganado el bronce detrás de dos atletas que fueron descalificadas meses después, cuando se descubrió que habían usado estupefacientes.

Un corazón gozoso

La melodía favorita de mi nieta es una marcha de John Philip Sousa. Sousa, el «rey de las marchas», fue un compositor de fines del siglo xix. Moriah no está en una banda musical; tiene solo 20 meses de vida. Simplemente, le encanta la melodía y hasta puede tararear algunas notas. La asocia con momentos de alegría. Cuando nuestra familia se reúne, solemos canturrear esta canción mientras aplaudimos, y los nietos bailan o desfilan al ritmo de la melodía. Siempre termina con niños mareados y muchas risas.

Un día para descansar

Un domingo, estaba junto al arroyo que pasa por el medio de nuestro barrio, deleitándome en la belleza que trae a nuestra zona llena de edificaciones. Sentí cómo me relajaba al mirar el agua y escuchar el canto de los pájaros. Le di gracias al Señor por ayudarnos a encontrar descanso para nuestra alma.

El bien supremo

Mientras crecía en Jamaica, mis padres nos criaron a mi hermana y a mí para que fuéramos «buenas personas». En casa, bueno significaba obedecer a nuestros padres, decir la verdad, esforzarse en la escuela y el trabajo, y asistir a la iglesia… al menos, en Pascua y Navidad. Supongo que esta definición de ser una buena persona trasciende la cultura. Es más, el apóstol Pablo, en Filipenses 3, usó la definición cultural de ser bueno para expresar algo más grande.

Dar el primer paso

Con paciencia, nos esforzamos para ayudar a nuestro hijo a sanarse interiormente y adaptarse a su nueva vida con la familia. El trauma de su pasado en un orfanato generaba algunas conductas negativas. Aunque yo tenía gran compasión por él, sentía una lejanía emocional debido a estas conductas. Avergonzada, le conté mi lucha a su terapeuta. Su respuesta amable me conmovió: «Él necesita que des el primer paso… que le muestres que es digno de amor antes de que él pueda demostrar el suyo».

¿Qué haría yo?

«Percibir favoritismo es uno de los factores que más influyen en la rivalidad entre hermanos», dijo la doctora Bárbara Howard, especializada en desarrollo conductual. Un ejemplo sería José, el personaje del Antiguo Testamento, que era el hijo predilecto de su padre, lo cual enfureció a sus hermanos (Génesis 37:3-4). Por eso, vendieron a José a unos mercaderes que viajaban a Egipto, y fingieron que un animal salvaje lo había matado (37:12-36). El futuro de José parecía sombrío.