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Oración sin contestar

El apóstol Pablo tenía un deseo primordial: que los judíos aceptaran al Mesías que él había encontrado. Dijo: «… tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser […] separado de Cristo, por amor a mis hermanos» (Romanos 9:2-3). Sin embargo, ciudad tras ciudad, lo rechazaban a él y al Cristo del que predicaba.

Pacto con mis ojos

Un amigo nuestro es experto en informática. Una noche, cuando nuestra familia fue de visita a su casa, observé un versículo bíblico pegado en el monitor de su computadora: «Hice pacto con mis ojos…» (Job 31:1). Evidentemente, entendía el potencial peligro de pasar horas a solas delante de un ordenador con fácil acceso a imágenes indecentes.

Defectuoso

Un actor famoso comentó que le gustaba representar en las películas personajes «con defectos» porque la gente podía relacionarse mejor con los individuos imperfectos. Casi todos coincidiríamos en que es más fácil entender a la gente que no es perfecta porque sabemos que nosotros también somos así.

Glorificar a Dios siempre

Al parecer, solemos pensar más en cómo podemos glorificar a Dios con nuestra vida cuando estamos activos y somos fuertes. Pero me pregunto si también deberíamos considerar de qué modo podemos glorificar a Dios por medio de la muerte.

Porque Él es bueno

Joel y Laura decidieron mudarse del estado de Washington y regresar a su lugar de origen en Michigan. Para llevarse un último recuerdo especial, compraron café en su cafetería favorita y se detuvieron en su librería predilecta. Allí compraron dos adhesivos para poner en el parachoques del automóvil, que tenían la frase favorita de la ciudad de la que se despedían: «Nada como un día en Edmonds».

Grande es tu recompensa

Muchas empresas tienen un «programa de puntos» que ofrece premios a los clientes fieles. Puedes canjear esos puntos usando servicios de la compañía, tales como comer en restaurantes locales, alojarte en ciertos hoteles o volar en determinadas aerolíneas. Usar tu dinero de esta manera es una elección muy razonable.

Considerar el origen

Me encanta la canela. Me apasionan las rosquillas de canela, las galletas de canela, los dulces de canela, las tostadas de canela, las manzanas con canela y los panecillos con canela. Es una de esas especias que hace que las otras cosas tengan mejor sabor. Sin embargo, nunca se me ocurrió pensar de dónde proviene. Entonces, en un reciente viaje a Sri Lanka, supe que el noventa por ciento de toda la canela del mundo procede de esa nación insular ubicada en el Océano Índico. A pesar de todos los años que disfruté de la canela, nunca me detuve a considerar su origen.

Hacer música

Una encantadora noche de verano, una gran multitud se reunió en un hermoso lugar al aire libre para presenciar el concierto de uno de mis amigos de la universidad. Ese día era su cumpleaños, así que, el maestro de ceremonia sugirió que le cantáramos el «Cumpleaños feliz». Una tras otra, las personas empezaron a cantar, cada una en un tono y un tiempo diferentes. Con la confusión de notas y de palabras, el resultado estuvo muy lejos de ser armónico. Ni siquiera era melodioso. En realidad, era completamente lamentable. Cuando mi amigo subió al escenario, nos dio otra oportunidad. No nos indicó el tono, pero sí marcó el ritmo, de modo que, al menos, cantábamos todos juntos. Cuando la canción estaba por terminar, la mayoría de la gente estaba casi cantando en el mismo tono.

Seis grados de separación

Hace 80 años, el autor húngaro Frigyes Karinthy escribió un cuento corto titulado Cadenas, donde presentaba la idea de que cualquier par de personas en el mundo estaban vinculadas a través de, a lo sumo, cinco conocidos. Actualmente, esta tesis ha resurgido y suele llamársela Seis grados de separación. Por supuesto, es una teoría aún no comprobada. Pero hay una dinámica que hace que nos relacionemos con otras personas alrededor del planeta: la sabiduría y la providencia de Dios que actúa a través de su Palabra para llevar a cabo la voluntad del Señor.

La causa del Señor

Finney, a los 29 años de edad y abogado profesional, estaba preocupado por la salvación de su alma. El 10 de octubre de 1821 se retiró a una zona boscosa cerca de su casa, para orar. Mientras estaba allí, tuvo una profunda experiencia de conversión. Escribió: «El Espíritu Santo […] parecía haberme atravesado, cuerpo y alma […]. En realidad, era como si hubiesen entrado olas de amor líquido».