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Primero lo primero

Cuando viajas en avión, antes de despegar, un empleado de la aerolínea da algunas instrucciones sobre seguridad, detallando qué hacer en caso de que se despresurice la cabina. Se les dice a los pasajeros que caerá una máscara del compartimiento superior y que deben colocársela antes de ayudar a los demás. ¿Por qué? Porque, antes de que puedas ayudar a otra persona, tú mismo necesitas estar físicamente preparado.

Confiar en Dios aunque…

Por una lesión que tuve en 1992, sufro dolor crónico en la espalda, los hombros y el cuello. No siempre es fácil confiar en el Señor y alabarlo cuando me siento más dolorida y desanimada. Pero, justamente, en esos momentos insoportables, la presencia constante de Dios me consuela y me fortalece, al asegurarme de su bondad inmutable, su poder ilimitado y su gracia sustentadora. Y, en los momentos de duda, la fe de Sadrac, Mesac y Abed-nego me alientan, ya que ellos adoraron a Dios y confiaron en Él aun cuando su situación parecía sin salida.

Jesús ama a Maysel

Cuando mi hermana Maysel era pequeña, cantaba a su manera una canción conocida: «Cristo ama a Maysel, pues la Biblia dice así». ¡Me irritaba muchísimo escuchar eso! Como una de sus hermanas mayores y «más sabia», sabía que las palabras eran «Cristo me ama, me ama a mí», no «a Maysel». Sin embargo, ella insistía en cantarla a su manera.

Navidad en MacPherson Gardens

Unas 230 familias e individuos viven en el bloque 72 de MacPherson Gardens, en mi vecindario. Cada persona tiene su propia historia. En el décimo piso, vive una anciana sola. Sus hijos crecieron, se casaron y se mudaron. Cerca, vive una pareja con dos hijos. Y unos pisos más abajo, un joven que sirve en el ejército, que ha asistido a la iglesia, y que quizá vuelva a ir en Navidad. Los conocí a todos el año pasado, cuando un grupo de mi iglesia salió a cantar villancicos en el barrio para celebrar el nacimiento de Jesús.

Esperar

«¿Cuánto falta para Navidad?». Cuando mis hijos eran pequeños, preguntaban esto todo el tiempo. Aunque usábamos diariamente un calendario para contar cuánto faltaba, la espera les resultaba terrible.

Jamón y huevos

En la fábula del pollo y el cerdo, los dos animales hablan de abrir un restaurante juntos. Cuando elaboran el menú, el pollo sugiere servir jamón y huevos. El cerdo objeta de inmediato, diciendo: «No, gracias, yo, así, estaría comprometido, pero tú solamente participarías».

Los postreros serán primeros

Hace poco, fui uno de los últimos en abordar un avión grande sin tener asignado el asiento. Encontré uno en el medio, junto al ala, pero el único compartimento vacío para mi maleta estaba en la última fila. Esto significaba que tendría que esperar que bajaran todos, antes de poder ir atrás a buscarla.

Imperfectos, pero amados

En Japón, los productos alimenticios se preparan y empaquetan a la perfección. Debido al énfasis en la calidad, los productos con defectos incluso imperceptibles suelen descartarse. Pero, recientemente, los productos wakeari se han hecho muy populares. Wakeari significa en japonés «hay una razón». Estos productos no se desechan; se venden baratos «por una razón»; por ejemplo, por una grieta en una galleta de arroz.

El poder de la empatía

Si te colocas el traje R70i, sentirás que has envejecido 40 años, al experimentar problemas de visión, pérdida de audición y movilidad reducida. Este traje fue diseñado para ayudar a los que cuidan a otros a entender mejor a sus pacientes. Un periodista usó uno y escribió: «La experiencia inolvidable y por momentos angustiante no solo arrojó luz sobre la vejez, sino también sobre cómo la realidad virtual puede enseñar empatía y formar nuestras percepciones del mundo que nos rodea».

Nuestro poderoso Dios

Un día, junto al mar, me deleité mirando a unos kitesurfistas mientras rebotaban por el agua, movidos por la fuerza del viento. Cuando uno llegó a la costa, le pregunté si la experiencia era tan difícil como parecía. «No —me contestó—. En realidad, es más fácil que surfear, porque se aprovecha el poder del viento».