¡Mírame!
«¡Abuela, mírame bailar como una princesa!», exclamó alegremente mi nieta de tres años mientras corría por el patio con una gran sonrisa en el rostro. Su «baile» me hizo sonreír; y la frustrada expresión de su hermano mayor —«No está bailando, solo corre»— no le quitó la alegría de estar de vacaciones con la familia.
Anfitriones de la realeza
Después de conocer a la reina de Inglaterra en un baile en Escocia, Silvia y su esposo recibieron un mensaje diciendo que la familia real deseaba visitarlos para tomar el té. Silvia comenzó a limpiar y prepararse, nerviosa de recibir a las visitas reales. Poco antes de que llegaran, salió agitada a cortar unas flores para la mesa. Entonces, sintió que Dios le recordaba que Él es el Rey de reyes y que la acompañaba siempre. De inmediato, sintió paz y pensó: Después de todo, ¡no es más que la reina!
Canciones de los suburbios
Cateura es un suburbio de Asunción, Paraguay. Sus habitantes, extremadamente pobres, sobreviven reciclando artículos que sacan de los basurales. Pero de esas condiciones poco prometedoras, surgió algo hermoso: una orquesta.
Conocer su voz
Un verano, para la escuela bíblica de vacaciones, la iglesia de Carlos decidió llevar animales vivos para ilustrar la historia bíblica. Cuando llegó para ayudar, le pidieron que hiciera entrar una oveja. Tuvo que hacer un enorme esfuerzo para entrarla al gimnasio. Pero a medida que avanzó la semana, todo fue más sencillo; simplemente, llamaba a la oveja y esta lo seguía, sabiendo que podía confiar en él.
Algo mucho más grande
Más de 200 voluntarios ayudaron a una librería en Southampton, Inglaterra, a trasladar sus existencias a otro local cercano. Los colaboradores se alinearon en la vereda y se pasaban los libros como una «cinta transportadora humana». Al verlos, un empleado de la tienda dijo: «Fue […] una experiencia realmente conmovedora ver a la gente [ayudando]. Querían ser parte de algo más grande».
La razón para descansar
¡Si quieres vivir más tiempo, toma vacaciones! Cuarenta años después de un estudio realizado con ejecutivos de edad mediana con riesgo de afecciones cardíacas, investigadores finlandeses hicieron un seguimiento a los participantes. Descubrieron algo que originalmente no buscaban: el promedio de muertes fue menor en aquellos que habían tomado vacaciones.
Más dulce que la miel
El Día de Chicago en octubre de 1893, los teatros de la ciudad cerraron porque sus dueños pensaron que todos asistirían a la Feria Mundial. Fueron más de 700.000 personas, pero Dwight Moody quería llenar con predicación y enseñanza un salón en el otro extremo de Chicago. Su amigo R. A. Torrey no creía que Moody pudiera atraer gente el mismo día de la feria. Pero por la gracia de Dios, lo hizo. Torrey señaló tiempo después que las multitudes fueron porque Moody conocía «ese Libro que este viejo mundo anhela más conocer: la Biblia». Quería que la gente amara la Biblia como Moody lo hizo, leyéndola habitualmente con dedicación y fervor.
Dios trabajando
«Dios está llorando», susurró la hija de 10 años de Bill Haley, parada bajo la lluvia con un grupo multiétnico de creyentes en Cristo. Habían ido a Valle Shenandoah para encontrarse con Dios y clamar por la discordia racial en Estados Unidos. Allí, donde exesclavos habían sido sepultados, se tomaron de la mano para orar. De repente, empezó a llover. Cuando el líder clamó por el fin de la segregación, la lluvia cayó más fuerte. Aquellos creyentes se convencieron de que Dios estaba obrando para traer reconciliación y perdón.
Corrección amorosa
Por más de 50 años, mi papá se esforzó por ser un excelente editor. Su pasión no era tan solo buscar errores, sino mejorar la claridad, lógica, fluidez y gramática de los textos. Usaba un bolígrafo verde para las correcciones, en lugar de rojo. El verde lo hacía más «amigable», mientras que el rojo podía asustar a un escritor novato o inseguro. Su objetivo era señalar amablemente una forma mejor.
El chal púrpura
Mientras cuidaba a mi madre en un centro de tratamiento contra el cáncer a cientos de kilómetros de mi casa, pedí a la gente que orara por nosotras. Con el paso de los meses, el aislamiento y la soledad me dejaron sin fuerzas. ¿Cómo podía cuidar a mi mamá si caía en un agotamiento físico, mental y emocional?