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Orar con confianza

Tras años de intentar tener un hijo, Ricardo y Susana estaban eufóricos cuando ella quedó embarazada. Sin embargo, los problemas de salud de ella planteaban un riesgo para el bebé, así que Ricardo pasaba noches enteras orando por su esposa e hijo. Una noche, sintió que no necesitaba orar tanto, que Dios había prometido ocuparse de todo. Pero a la semana, Susana perdió el bebé. Ricardo, devastado, se preguntaba: ¿Habían perdido el bebé porque él no había orado lo suficiente?

Escuchar y aprender

De un lado de la calle, el dueño de una casa exhibe en su jardín un águila gigante envuelta en la bandera de Estados Unidos. El enorme camión que está en la salida del garaje tiene una bandera pintada en la ventanilla y varios autoadhesivos patrióticos en el parachoques. Justo enfrente, el jardín de un vecino tiene carteles que enfatizan las cuestiones actuales de justicia social.

Anhelar a Dios

Cuando Carlos y Sara García se mudaron a unos ocho kilómetros, su gato Silvestre expresó su desagrado escapando. Un día, Sara vio una foto de su antigua casa en las redes sociales… ¡y allí estaba Silvestre!

Jesús nos restaura

Aunque Samuel no había hecho nada malo, perdió su trabajo. La negligencia en otra sección generó problemas en los autos que él fabricaba. Después de conocerse sobre varios accidentes, los clientes dejaron de comprar esa marca. La compañía tuvo que reducirse y él quedó sin trabajo. Ese daño colateral no fue justo. Nunca lo es.

Esperanza en el dolor

Mientras el taxista conducía hacia el Aeropuerto Heathrow de Londres, nos contó una historia. Había llegado solo a Reino Unido a los trece años, buscando escapar de la guerra y las privaciones. Ahora, once años después, tiene su familia y puede mantenerla de formas inviables en su tierra natal. Pero lamenta seguir separado de sus padres y hermanos, y dice que su vida no estará completa hasta que se reencuentre con los que dejó.

Mentiras y verdad

Puse mi Biblia en el púlpito y miré los rostros ansiosos que esperaban que comenzara el mensaje. Había orado y estaba preparada. ¿Por qué no podía hablar?

Crecer en la gracia de Dios

El predicador inglés Charles H. Spurgeon vivió la vida «a máxima potencia». Se convirtió en pastor a los 19 años, y poco después predicaba a multitudes. Editó personalmente todos sus sermones, que llegaron a sumar 63 volúmenes, y escribió muchos comentarios y libros sobre la oración y otros temas. Habitualmente, ¡leía seis libros por semana! En uno de sus sermones, dijo: «El pecado de no hacer nada es casi el más grande de todos porque abarca la mayoría de los demás […]. ¡Holgazanería espantosa! ¡Dios nos libre de eso!».

Oraciones bloqueadas

Durante catorce años, Opportunity, el robot que había descendido en Marte, se comunicaba fielmente con la NASA, enviando imágenes y analizando materiales. Pero en 2018, la comunicación terminó cuando una gran tormenta de polvo cubrió sus paneles solares y el vehículo quedó sin energía.

La sabiduría que necesitamos

Elena abrió el buzón y vio un paquete con la dirección de su querida amiga. Pocos días antes, le había contado sobre una lucha relacional. Con curiosidad, lo abrió y encontró un colorido collar de yute con cuentas, acompañado de una tarjeta con el eslogan de una compañía —«Dilo en código Morse»— y la traducción del sabio mensaje escondido en el collar: «Busca los caminos de Dios». Elena sonrió mientras se lo ponía en el cuello.

Un Padre presente

En su libro Fatherless Generation [Generación sin padre], John Sowers escribe que «ninguna generación ha visto tanta ausencia intencional de padre como esta, con veinticinco millones de niños creciendo en hogares monoparentales». En mi caso, si me hubiera cruzado con mi padre en la calle, no lo habría conocido. Mis padres se divorciaron cuando yo era niño, y todas sus fotos fueron quemadas. Así que, por años, me sentí sin padre. Pero a los trece años, escuché el Padrenuestro (Mateo 6:9-13) y me dije: Tal vez no tengas un padre terrenal, pero ahora tienes a Dios como tu Padre celestial.