Puertas abiertas
El filósofo danés Soren Kierkegaard (1813-1855) escribió: «Si tuviera que expresar un deseo, no querría riquezas ni poder, sino […] la mirada que, siempre joven y ardiente, ve posibilidades».
Respuestas cordiales poderosas
Mientras atravesaba un túnel a la hora de más tránsito, se me descompuso el auto. Los airados conductores expresaban su frustración mientras se esforzaban para pasar por el costado. Al final, una grúa remolcó el coche a un taller. Poco después, volvió a averiarse y me dejó varado en la carretera interestatal, a las dos de la mañana. Otra vez al taller…
Esperanza para un «embarrador»
Cuando mi esposo construyó una galería delante de nuestra casa, esperaba que algún día un pájaro hiciera allí su nido. Por eso, dejó una inclinación en la parte superior del poste esquinero. Más tarde, nos reíamos orgullosos cuando veíamos que los petirrojos se esforzaban al máximo para apoderarse del lugar para construir un nuevo hogar. Los montones de hierba en el piso revelaban sus malogrados esfuerzos. Sin embargo, después de dos días de lluvia incesante, vimos que había aparecido un nido en el mismo sitio que considerábamos imposible. Debido a la lluvia, la Sra. Petirrojo pudo hacer un poco de argamasa de barro. Entretejiéndolo con ramitas y hierba, nuestra decidida amiga emplumada se había construido un nido nuevo. Había perseverado.
Corre hacia la cruz
Cada vez que se alerta sobre un maremoto en la costa norte de Maui, en Hawái, la gente que vive en la localidad de Hana sube corriendo por la ladera de una montaña, para refugiarse en un lugar elevado. Hace muchos años, unos misioneros colocaron cerca de allí una cruz alta de madera. Para protegerse físicamente, la gente corre al sitio donde está ubicada esa cruz.
¿Demasiado servicial?
¿Es posible ser demasiado servicial? ¿Puede nuestra amabilidad, a la larga, dificultarles la vida a los demás? Sí, si somos pesados, impertinentes, asfixiantes, manipuladores o dominantes. Si lo único que motiva nuestro servicio es la ansiedad, quizá estemos simplemente tratando de ayudarnos a nosotros mismos.
No hay mayor amor
Guillermo y su esposa viajaban por las Montañas Rocosas, cuando un camión que les pasó sumamente cerca hizo que su automóvil empezara a tambalearse, se saliera del camino y cayera en el Río Colorado. Después de esforzarse para salir del vehículo que se hundía, lucharon frenéticamente contra la corriente. El conductor de un camión, que había visto el accidente, corrió por la ribera y les arrojó una soga. Guillermo nadó hasta donde estaba su esposa, la sujetó y la arrastró hasta hacer que se aferrara a la soga… y aquel hombre, desde la orilla, la sacó. Sin embargo, el agua arrastró a Guillermo y no sobrevivió. Había dado su vida por la mujer que amaba.
La mesa más larga del mundo
El domingo 18 de julio de 2010, una de las carreteras más transitadas de Europa se convirtió en lo que se llamó «la mesa más larga del mundo». Los oficiales cerraron un tramo de 60 kilómetros (37 millas) de la Autopista A40, en Alemania, para que la gente pudiera caminar, andar en bicicleta o sentarse a una de las 20.000 mesas puestas en el camino. Se calcula que unos dos millones de personas fueron a disfrutar de ese evento, cuyo director esperaba que conectara personas de muchas culturas, generaciones y naciones.
Halcones y leones
Una mañana, observaba un conejo que mordisqueaba la hierba en el patio trasero de mi casa. Era de los pequeños, con piel marrón moteada y una cola que parecía un pompón de algodón. De repente, un halcón se deslizó por el aire con la velocidad y la precisión de un rayo. Con las garras extendidas, se lanzó hacia su presa. Pero el conejo se dio cuenta del inminente peligro y salió corriendo para resguardarse, lo que logró solo unos centímetros por delante del halcón.
El nombre
¿Qué tiene un nombre que lo hace tan especial para nosotros? Empecé a pensar en esto después de hablar con una adolescente mientras conversábamos fuera de su iglesia en Black River, Jamaica, un domingo por la mañana. Ella preguntó: «¿Podría usted mencionar mi nombre en Nuestro Pan Diario?». Le pregunté si tenía alguna historia para contar, y dijo: «No, solo que mencione mi nombre».
Ordinario contra extraordinario
Por más de un siglo, el pináculo del golf ha sido marcar 59 golpes, lo que solo se había registrado en tres ocasiones en la historia del circuito profesional de este deporte antes del 2010. Entonces, ese año, Paul Goydos logró esa marca y, al mes siguiente, Stuart Appleby lo igualó. Por consiguiente, ¡algunos periodistas deportivos suponían que el logro más codiciado del golf se había vuelto algo común y corriente! Es asombroso ver que se conviertan 59 hoyos dos veces en una misma temporada, pero sería un error considerarlo ordinario.