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¡Te queda bien!

Un día, después de ponerme mis anteojos de sol mientras conducía, mi hija los tomó y dijo: «Mamá, estos no son anteojos de sol; son solo lentes que están de moda». En broma, agregó: «Ya sé. Te los compraste porque te quedaban bien».

¿Te sientes encadenado?

Boecio vivió en Italia en el siglo vi y se desempeñó como un político sumamente habilidoso de la corte real. Desafortunadamente, cayó en desgracia delante del rey al ser acusado de traición y fue encarcelado. Mientras esperaba su ejecución, solicitó materiales para poder escribir sus reflexiones. Más tarde, estas se convirtieron en un perdurable clásico espiritual sobre la consolación.

Lealtad verdadera

Se estima que, en el mundo entero, los viajeros frecuentes han acumulado más de catorce billones de millas en vuelos. Todo empezó a principios de la década de 1980, cuando las aerolíneas lanzaron el primer programa de viajeros frecuentes para alentar a los clientes a seguir volando, al ofrecer recompensas por su lealtad. Las millas acumuladas podían intercambiarse por viajes, artículos y servicios gratuitos. Al poco tiempo, muchos comenzaron a planificar sus viajes tanto por las recompensas personales como por los precios u horarios.

Grano en la cumbre

He estado en varias cumbres de montañas, y puedo decir que allí no crecen muchas plantas. Las superficies son rocosas y están cubiertas de líquenes. Por lo general, no es un lugar donde abundan los granos.

«Sin gracia»

A nuestro automóvil lo llamo «Sin gracia». Los domingos por la mañana son los peores. Lo cargo con todas las cosas que necesito para la iglesia, me ubico en el asiento, cierro la puerta y mi esposo empieza a sacarlo del garaje. Cuando todavía estoy acomodándome, la alarma del cinturón de seguridad empieza a sonar. «Por favor —le digo—, solo necesito un minuto». Al parecer, la respuesta es «no», ya que sigue sonando hasta que lo abrocho.

El poder de un nombre

Los apodos suelen describir algunos aspectos notorios del carácter o las características físicas de una persona. Cuando era niño, mis amigos de la escuela secundaria me llamaban despiadadamente «labios de riñón», ya que, en aquella etapa de desarrollo, mis labios parecían tener un tamaño desproporcionado. No hace falta decir que siempre me alegró que ese apodo no haya durado.

Mirar a los montes

En la cima del monte Corcovado, mirando hacia la ciudad de Río de Janeiro, en Brasil, se levanta el Cristo Redentor, una de las estatuas más grandes de Cristo en el mundo. Con una altura de 30 metros y brazos extendidos con 28 metros de envergadura, esta escultura pesa 635 toneladas. Puede verse día y noche, desde casi todos los rincones de la ciudad. Una simple mirada al monte pone a la vista esta figura de Cristo, el Redentor.

Hacer otras preguntas

Después de las tragedias, surgen preguntas. La pérdida de un ser amado puede llevarnos a hacerle a Dios varias preguntas punzantes: «¿Por qué permitiste que sucediera esto?, ¿quién tuvo la culpa?, ¿no te importa que sufra?». Créeme, como el padre dolido de una adolescente que murió de manera trágica, he cuestionado exactamente todo esto.

Épocas de incertidumbre

Hace varios años, durante una severa crisis económica mundial, muchos se quedaron sin trabajo. Lamentablemente, mi cuñado fue uno de ellos. Mi hermana me escribió sobre su situación diciendo que, aunque había incertidumbres, tenían paz porque sabían que Dios los cuidaría.

Las fauces de la muerte

Lauren Kornacki está contenta de haber tomado clases de RCP (reanimación cardiopulmonar), pero probablemente nunca pensó que iba a usarlas tan pronto y con un ser amado. Su padre estaba reparando el automóvil cuando el gato se deslizó y el coche lo aplastó. Esta muchacha de 22 años, de manera heroica, ¡levantó los 1.500 kilogramos de peso del auto para apartar a su padre hacia un costado! Después, lo mantuvo con vida mediante las maniobras de reanimación hasta que llegó la ambulancia.