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Celebra la libertad

Después de ser secuestrado, tenido como rehén durante trece días y liberado, el camarógrafo neozelandés Olaf Wiig anunció sonriente: «Ahora, me siento más vivo que nunca».

Destruir lo que divide

Se aproximaba una fecha de entrega, y una discusión que había tenido con mi esposo me daba vueltas por la cabeza. Me quedé mirando el cursor parpadeante, mientras pensaba: Él también estuvo equivocado, Señor.

Saber tomar atajos

Mientras bebía su té, Nancy miró por la ventana de su amiga y suspiró al ver una exuberante extensión de colores en un cantero de flores bien cuidado.

Limpiar la casa

Hace poco, cambié de habitación en casa. Me llevó más tiempo de lo que esperaba, porque no solo quería transferir mi desorden; deseaba empezar de cero. Después de horas de limpiar y clasificar —un proceso agotador—, tenía una hermosa habitación donde me entusiasmaba estar.

Tiempo de florecer

La primavera pasada, decidí cortar el rosal de nuestro patio trasero. En los tres años que llevábamos viviendo allí, no había dado muchas flores, y sus ramas estériles salían para todos lados.

Fe en acción

Mientras mi amiga conducía hacia el supermercado, observó que una mujer caminaba al lado de la carretera y sintió que debía regresar y ofrecerse a llevarla. Cuando lo hizo, se entristeció al enterarse de que la mujer no tenía dinero para el autobús, así que estaba caminando muchos kilómetros en un clima caluroso y húmedo. No solo estaba emprendiendo el largo viaje de regreso a su casa, sino que había caminado varias horas para llegar a su trabajo a las cuatro de la mañana.

Obras sin terminar

Al morir, el gran artista Miguel Ángel dejó muchos proyectos sin terminar. Sin embargo, cuatro de sus esculturas quedaron incompletas a propósito. El Esclavo barbudo, el Esclavo atlante, el Esclavo despertándose y el Joven esclavo, aunque parecen obras sin terminar, son exactamente lo que Miguel Ángel tenía en mente. El artista quería expresar la sensación de estar esclavizado para siempre.

Oraciones con los dedos

La oración es una conversación con Dios, no una receta. Sin embargo, a veces, quizá tengamos que usar un «método» para vigorizar nuestro tiempo de oración. Podemos orar los Salmos o cualquier otro pasaje de la Escritura (como el Padrenuestro), o usar un método de pasos sencillos, como el de adoración, confesión, acción de gracias y súplica. Hace poco, descubrí esta «Oración de los cinco dedos» para usar como guía al orar por otros:

¡Muy bien!

Hace poco, tuve uno de esos días que parecen tener un tema en común. Nuestro pastor empezó su sermón sobre Génesis 1 con dos minutos de fotografía secuencial de bellísimos capullos que florecían. Después, en casa, observé varias publicaciones de flores en las redes sociales. Más tarde, mientras paseaba por el bosque, vi toda clase de flores silvestres: aristoloquias, caléndulas y lirios silvestres.

Empaparnos de la Palabra

Cuando nuestro hijo Xavier era pequeño, visitamos el acuario de la bahía de Monterey. Al entrar, señalé una escultura colgante. «Miren. Una ballena jorobada».