Categoría  |  Nuestro Pan Diario

Un gran amor

Hace poco, llevamos a Moriah, nuestra nieta de 22 meses, a dormir a casa por primera vez sin sus hermanos mayores. Le brindamos muchísimo amor y atención ininterrumpida, y nos divertimos haciendo lo que a ella le gusta. Al día siguiente, después de llevarla a su casa, nos despedimos y nos dirigimos a la puerta. Entonces, Moriah tomó su bolsito, que todavía estaba junto a la puerta, y comenzó a seguirnos.

Generosidad multiplicada

A Cecilia le esperaba una sorpresa cuando llegó a entregar su siguiente pizza y se encontró a la puerta de una iglesia. Confundida, entró para entregar el pedido y se encontró con el pastor.

¿Cuál es el mejor regalo?

Hace poco, mi esposo celebró un cumpleaños importante, de esos que terminan en cero. Con mis hijos, hablamos de mis muchas ideas, para que me ayudaran a elegir la mejor manera de honrarlo. Quería que nuestra celebración y el regalo reflejaran la importancia de una nueva década y lo valioso que él es para nuestra familia.

La mano de consuelo

Las notas de la enfermera decían: «Paciente agresivo».

Un buen final

Mientras las luces se atenuaban y nos preparábamos para ver Apollo 13, mi amiga dijo suspirando: «Qué lástima que todos murieron». Miré la película sobre el vuelo espacial de 1970 con aprensión, esperando que llegara la tragedia, y, recién cerca del final, me di cuenta de que me había engañado. No recordaba el final de la historia verdadera: que, aunque los astronautas enfrentaron muchas dificultades, regresaron sanos y salvos.

Piensa antes de hablar

Cheung estaba enojado con su esposa por no haber verificado cómo llegar al restaurante donde querían cenar. La familia había planeado culminar sus vacaciones en Japón con una comida deliciosa antes de subir al avión. Ahora, ya era tarde y se perderían la cena. Frustrado, Cheung criticó a su esposa por su falta de planificación.

Segundas oportunidades

«¿Cómo pueden ser tan buenos conmigo si ni siquiera me conocen?».

Oración y el tiempo de Dios

A veces, Dios se toma su tiempo para responder nuestras oraciones, y nos cuesta entenderlo.

Gozo y justicia

En una conferencia en Asia, tuve en pocas horas dos conversaciones reveladoras. Primero, un pastor contó que había pasado once años en la cárcel por una sentencia errónea de asesinato, hasta que lo liberaron. Después, un grupo de familias relató que habían pagado una fortuna para escapar de la persecución religiosa en su país, pero los habían traicionado. Ahora, después de años en un campamento de refugiados, se preguntan si alguna vez encontrarán un hogar.

Esa famosa sonrisa

Después de que mi esposa y yo visitamos el Louvre en París, llamé por teléfono a nuestra nieta Addie. Cuando le conté que había visto el famoso cuadro de da Vinci, la Mona Lisa, Addie preguntó: «¿Está sonriendo?».