Una vida en cinco palabras
En 2020, el erudito y escritor J. I. Packer murió cinco días antes de cumplir 94 años. Su libro titulado El conocimiento del Dios santo superó el millón y medio de copias vendidas. Defensor de la autoridad bíblica y el discipulado, instaba a los creyentes a tomar en serio vivir para Cristo. Cerca del final de su vida, le pidieron un consejo para la iglesia, que resumió en solo cinco palabras: «Glorifiquen a Cristo en todo».
Nuestro impacto en los demás
Cuando el Dr. Lee, mi profesor del seminario, notó que Benjie, el conserje, llegaría tarde al almuerzo, apartó silenciosamente un plato de comida para él. Mientras charlábamos con mis compañeros, también puso la última porción de torta en una fuente y le agregó un poco de coco rallado delicioso. Esta acción bondadosa de un teólogo sobresaliente fue una de muchas, y lo que considero una expresión de la fidelidad a Dios del Dr. Lee. Veinte años después, la profunda impresión que me produjo aún perdura.
Cuarto oscuro del bosque
El ejército no daba oportunidad a Tony Vaccaro de ser fotógrafo, pero eso no lo detuvo. Esquivando proyectiles y metrallas de artillería, igualmente tomó fotos. Luego, mientras sus amigos dormían, usó sus cascos para mezclar los productos químicos y revelar sus rollos de fotografías. El bosque nocturno se convirtió en el cuarto oscuro en el que Vaccaro creó un registro inmemorial de la batalla de Hürtgen durante la Segunda Guerra Mundial.
El cielo está cantando
El gozo se reflejaba en su voces cuando el coro de la escuela secundaria cantaba la canción argentina El cielo canta alegría. Me encantaba oírlos, pero no entendía la letra porque no sé español. Pero no pasó mucho tiempo antes de que reconociera una palabra familiar que expresaban con júbilo: «¡Aleluya!». Oí varias veces esta declaración de alabanza que suena similar en la mayoría de los idiomas. Ansiosa por saber el trasfondo de la canción, la busqué en internet y descubrí que habla del gozo que reflejarán las canciones en el cielo.
Ayuda mutua
Cuando el equipo de básquet de la Universidad Fairleigh Dickinson entró en la cancha para el torneo universitario, los aficionados comenzaron a alentarlos desde las tribunas. Supuestamente, no iban a pasar la primera ronda, pero lo hicieron. Y ahora oían su canto de guerra, aunque no tenían banda. Minutos antes, la banda del otro equipo lo había aprendido, y aunque simplemente podrían haber tocado las canciones que sabían, decidieron aprenderlo para ayudar a otra escuela y otro equipo.
Más que familia
Jon fue nombrado profesor titular en una prestigiosa universidad. Su hermano mayor, David, estaba contento, pero, como hacen los hermanos, no podía resistir bromear sobre la vez que le había ganado luchando cuando eran niños. Jon había progresado mucho en la vida, pero siempre sería el «hermanito» de David.
Convencido y liberado
«¡Yo no fui!». Era mentira, y casi me salgo con la mía, hasta que Dios me detuvo. En la escuela secundaria, formé parte de un grupo que disparaba pelotitas de papel detrás de la banda durante un acto. El director era un exmarino, famoso por la disciplina, y le tenía mucho miedo. Por eso, cuando mis compañeros me implicaron, le mentí. Y después le mentí a mi papá también.
Amor generoso de Dios
Se lo conoce como el militar cuyo discurso de graduación sobre tender la cama todos los días tuvo más de 100 millones de reproducciones en línea. Pero el retirado almirante William McRaven comparte otra lección cautivadora. Durante una operación militar en Medio Oriente, admite que varios miembros de una familia inocente fueron asesinados por error. Convencido de que la familia merecía una disculpa, se atrevió a pedirle perdón a un padre desconsolado.
Tras las rejas
Una estrella del fútbol americano subió a un escenario que no estaba en un estadio de deportes y compartió palabras de Isaías a 300 presos en una cárcel en Miami, Florida. Aquella ocasión no se trató del espectáculo de un deportista famoso sino de un mar de almas rotas y sufrientes. Dios se manifestó detrás de las rejas. Un asistente publicó que «la capilla comenzó a estallar en adoración y alabanza». Los hombres lloraban y oraban juntos. Al final, 27 presos aceptaron a Cristo como Salvador.
Tapete de bienvenida
Mientras revisaba los tapetes para puertas en una tienda local, observé los mensajes impresos: «¡Hola!»; «Hogar», con un corazón en lugar de la «o»; y el más común: «Bienvenidos». Imaginándolo en mi casa, evalué mi corazón. ¿Daba mi casa la bienvenida como Dios quería? ¿A un vecino necesitado? ¿A un familiar que venía de otra ciudad y llamaba inesperadamente?