Enredados
Las enredaderas de sandías habían invadido mi jardín. Cruzaron el sendero de piedra, treparon la cerca, y lo peor de todo, trataron de ahogar mis plantas de verduras favoritas. Sabía que la huerta no duraría si no hacía algo. Entonces, una tarde empecé a desenredar los zarcillos de los tallos y las hojas. Cuando volvían a crecer, seguía quitándolos, hasta que finalmente las plantas produjeron tomates regordetes y pimientos brillosos.
Enredados
Las enredaderas de sandías habían invadido mi jardín. Cruzaron el sendero de piedra, treparon la cerca, y lo peor de todo, trataron de ahogar mis plantas de verduras favoritas. Sabía que la huerta no duraría si no hacía algo. Entonces, una tarde empecé a desenredar los zarcillos de los tallos y las hojas. Cuando volvían a crecer, seguía quitándolos, hasta que finalmente las plantas produjeron tomates regordetes y pimientos brillosos.
Déjaselo a Dios
Desde su posición en lo alto del muro de escalada, Sara podía sentir que su pánico aumentaba a medida que sus debilitados dedos empezaban a soltarse de las manijas. ¿Me golpearé muy fuerte contra el suelo?, se preguntaba.
Firmes en la voluntad de Dios
La película El puente sobre el río Kwai fue tan popular que multitudes fueron a Kanchanaburi, en Tailandia, para buscar el puente de hierro real. Encontraron el puente, pero no estaba sobre el Kwai… ¡la película tenía el nombre equivocado del río! Pero poco después, a esa parte del río Mae Klong la llamaron Kwae Yai (Kwai), para que coincidiera con las expectativas.
Y Dios envió… ¿polillas?
«¡Puaaaajjj! —gritó mi hija—. ¡Papáaaaaa! ¡Ven!».
Uno en Cristo
Phillis Wheatley, la primera poeta afroamericana publicada, usaba temas bíblicos para persuadir a los creyentes en Jesús a abolir la esclavitud. Nacida alrededor de 1753, fue vendida a un traficante con apenas siete años de edad. Sobresaliendo rápidamente en sus estudios, por fin consiguió su libertad en 1773. En sus escritos, instaba a sus lectores a abrazar la afirmación escritural de la igualdad de todas las personas. Escribió: «En cada Pecho humano, Dios ha implantado un Principio que llamamos Amor a la libertad; está impaciente por la Opresión y anhela la Liberación; y […] el mismo Principio vive en nosotros».
Uno en Cristo
Phillis Wheatley, la primera poeta afroamericana publicada, usaba temas bíblicos para persuadir a los creyentes en Jesús a abolir la esclavitud. Nacida alrededor de 1753, fue vendida a un traficante con apenas siete años de edad. Sobresaliendo rápidamente en sus estudios, por fin consiguió su libertad en 1773. En sus escritos, instaba a sus lectores a abrazar la afirmación escritural de la igualdad de todas las personas. Escribió: «En cada Pecho humano, Dios ha implantado un Principio que llamamos Amor a la libertad; está impaciente por la Opresión y anhela la Liberación; y […] el mismo Principio vive en nosotros».
Personas nada comunes
La declaración en la pared de mi banco resume en una palabra sus principios corporativos: amabilidad. ¡Y qué revitalizante fue encontrar amabilidad en la cajera que me ayudó con mi transacción!
Aferrarse a las promesas de Dios
Wendy se sintió un poco excluida. En el receso para almorzar, su jefe había dejado chocolates en los escritorios de todos, excepto en el suyo. Desconcertada, se lamentó ante una amiga: «¿Por qué no me tuvo en cuenta?».
Transformados por el Espíritu
Cuando Neil Douglas abordó su vuelo para Irlanda, descubrió que su asiento estaba ocupado por otro pasajero, entonces empezó una conversación para resolver el problema. Cuando el pasajero levantó la vista para responder, ¡Neil estaba frente a frente con su doble! Los demás pasajeros se reían del parecido, mientras ellos se tomaban una selfi. Después, se volvieron a encontrar al registrarse en el mismo hotel, y luego en un bar. A la mañana siguiente, descubrieron que su foto se había vuelto viral en las redes debido a su sorprendente parecido.