La buena historia
Según un experimento realizado en la Universidad de Chicago, la gente tiende a recordar más las imágenes negativas. Aunque declaran que quieren alejarse del aluvión de noticias malas que transmiten los medios de comunicación, este estudio indica que sus mentes son atraídas hacia este tipo de historias.
¡Corre!
En la película Carrozas de Fuego, ganadora de varios premios, uno de los personajes es el legendario corredor velocista británico Harold Abrahams. Harold está obsesionado por ganar; pero, en las eliminatorias para las Olimpíadas de 1924, en la carrera de 100 metros, es rotundamente vencido por su rival, Eric Liddell. Entonces, reacciona con una profunda decepción. Cuando su novia Sybil trata de animarlo, él dice enojado: «Yo corro para ganar. Si no puedo ganar, ¡no corro!». Ella le responde con sabiduría: «Si no corres, no puedes ganar».
El panda tirador
En su entretenido libro Come, dispara y se va, Lynne Truss se lamenta del problema del mal uso de la puntuación. Muchas veces, esto también se extiende a las traducciones. Truss narra la historia de un panda que entra en un café, pide un emparedado, lo come y, luego, saca una pistola y comienza a disparar. Cuando un mozo le pregunta por qué actuó así, el animal le entrega una guía sobre vida silvestre, mal puntuada y mal traducida, y le dice que busque la descripción de un panda. Decía: «Panda: Mamífero de gran tamaño, color blanco y negro, parecido a un oso, nativo de China. Come, dispara y se va».
Detenerse a ayudar
El Dr. Scott Kurtzman, jefe de cirugía del Waterbury Hospital, en Connecticut, iba camino a dar una conferencia cuando presenció un terrible accidente que involucró 20 vehículos. El doctor se puso inmediatamente en acción, se abrió paso entre los trozos de metal, y comenzó a gritar: «¿Quién necesita ayuda?». Después de prestar asistencia durante 90 minutos, y una vez que las víctimas fueron llevadas a hospitales regionales, el Dr. Kurtzman comentó: «Una persona con capacitación como la mía, simplemente no puede pasar de largo sin atender a una persona herida. Me niego a vivir mi vida sin actuar así».
Oración fiel
En junio de 2009, Emma Gray murió a los 95 años de edad. Durante más de dos décadas, había sido encargada de la limpieza en una casa grande. Todas las noches, mientras hacía las tareas, oraba pidiendo bendiciones, sabiduría y protección para el hombre para quien trabajaba.
No es justo
«¡No es justo!» Ya sea que lo hayas dicho o que, al menos, lo hayas pensado, debes admitir que es difícil ver que alguien se sale con la suya y no recibe lo que merece. Esto lo aprendemos desde niños. Sólo hay que preguntarles a padres de adolescentes. Los chicos odian que a los hermanos no se los castigue por cosas por las que ellos recibieron una zurra. Por eso, siempre están chismorreando lo que hacen unos u otros. Pero, en realidad, nunca cambiamos. A nuestro modo de pensar, justicia significa que los pecadores merecen la ira de Dios y que nosotros, los buenos, merecemos Sus elogios.
Dame una mano
Hace poco, estaba pescando con unos amigos y me metí en una corriente de agua que era demasiado fuerte para mis viejas piernas. No tendría que haberlo hecho, ya que es bien sabido que uno no puede meterse en corrientes de las cuales no puede salir.
Administrar gracia
La semana pasada tuve varias oportunidades de mostrar gracia. No lo hice de manera perfecta, pero me sentí bien con la forma en que manejé una situación en particular. En vez de enojarme, dije: «Entiendo cómo pudo haber pasado. Sin duda, algunos de los errores también son culpa mía», y no agregué nada más.
Un héroe curado
El cabo Desmond Doss fue el primer objetor de conciencia en ganar la Medalla de Honor del Congreso, la condecoración militar más importante en los Estados Unidos. Doss era un consagrado seguidor de Cristo y creía que no debía matar a otras personas, pero deseaba servir a su país; entonces, se ofreció para trabajar como médico. Durante el entrenamiento en el regimiento, los demás soldados se burlaban de él porque se negaba a disparar un rifle. Lo ridiculizaban cuando leía la Biblia y se arrodillaba junto a su cama por la noche para orar. Sin embargo, en combate, la historia cambió.
Decisión inmutable
Uno de los grandes privilegios de trabajar en el Instituto Bíblico Moody era oír relatos de graduados de esa institución que habían impactado al mundo con el mensaje de Cristo. Sus historias de sacrificio, perseverancia y pasión por el evangelio eran estimulantes.