Regla de cinco minutos
Leí sobre una regla de cinco minutos, que una madre tenía para sus hijos. Todos los días, cinco minutos antes de salir, debían juntarse y estar ya listos para ir a la escuela.
¿Ya llegamos?
Si existe algo así como una pregunta universal, quizá sea esta: ¿Ya llegamos? Innumerables generaciones de niños la han hecho. Después, al convertirse en adultos, tienen que contestar la misma pregunta cuando se la formulan sus hijos.
Pequeñeces
Escéptico sobre la utilidad de un pequeño almuerzo, Andrés dijo a Jesús: «… ¿qué es [cinco panes de cebada y dos pececillos] para tantos?» (Juan 6:9). Sin embargo, esa pequeña porción, en manos de Jesús, se convirtió en una enorme bendición. Por eso, antes de pensar que no tienes mucho para ofrecer al Señor, considera esto:
Olvidar el yo
El verano pasado estaba pescando truchas en un arroyo, cuando un pez que comía cerca captó mi atención. Levanté la vista y allí, en la orilla, divisé a un conocido: Dave Tucker, el nacionalmente famoso guía de pesca con mosca y proveedor de artículos para este deporte. De inmediato, me centré en intentar lucirme, tiré mal la siguiente lanzada y se me escapó el pez. Esto es lo que sucede cuando no atendemos lo que estamos haciendo y pensamos en nosotros mismos.
Franelógrafo de Dios
En esta era de nuevas tecnologías de vídeos, podría resultar difícil creer que algunos maestros todavía creen que la mejor manera de representar historias bíblicas es con el antiguo franelógrafo. Recuerdo que, cuando era niño, mis maestras de la escuela dominical usaban esos tableros cubiertos de franela, que les permitían mostrar las figuras recortadas de David, Daniel, Jonás, Jesús y todos los demás personajes. Los franelógrafos las ayudaban a representar en forma artística la esencia de la historia bíblica.
Lágrimas de miedo
Juan, el gran apóstol y aquel a quien Jesús amaba, rompió en llanto.
Anticipación
A principios del mes en que empieza la primavera, una amiga mía comienza la cuenta regresiva. En el calendario que tiene en su oficina, estaban marcados los 20 días que faltaban para que llegara la nueva estación del año. Una mañana, cuando la vi, comentó: «¡Solo faltan 12 días!». Unos días después, exclamó: «¡Quedan solo seis!». El entusiasmo que tenía se me empezó a contagiar, y yo también me puse a contar cuánto faltaba. «¡Jerrie, solo quedan dos días!». «¡Sí, ya lo sé!», me dijo con alegría.
Quién y cómo
Cuando leo los Evangelios, me identifico con los discípulos. Al igual que yo, ellos parecían lentos para entender. Jesús seguía diciéndoles cosas tales como ¿todavía no lo entienden? y ¿aún siguen sin entendimiento? (ver Marcos 7:18). Sin embargo, al final, Pedro «captó», al menos, una parte. Cuando Jesús preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?», Pedro contestó: «Tú eres el Cristo» (8:29).
Virtuoso
Un periódico importante de los Estados Unidos denominó a Christopher Parkening: «el guitarrista más virtuoso de nuestros días, ya que combina un profundo discernimiento musical con un completo dominio técnico de su instrumento». Sin embargo, hubo una época cuando Parkening dejó de tocar la guitarra profesionalmente. En el clímax de su carrera como guitarrista clásico, a los 30 años, se retiró, compró un rancho en Montana y pasaba los días pescando con mosca. No obstante, este retiro temprano no le brindó la satisfacción que anhelaba.
Ganar o perder
Durante la temporada 2009 de fútbol americano universitario, Colt McCoy, quarterback del equipo de la Universidad de Texas, cuando lo entrevistaban después de los encuentros, siempre empezaba dando gracias a Dios por la oportunidad de poder jugar. Al comienzo del campeonato nacional, se había lesionado y tuvo que ver desde el banquillo cómo perdía su equipo.