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¿Quién ocupa el centro?

Hace poco, experimenté lo que, para mí, fue un «momento Copérnico»: yo no soy el centro del universo; el mundo no gira alrededor de mí; no se mueve a mi paso, en mis términos ni según mis preferencias.

Testigo amable

Hace años, caí de un puente de unos once metros de altura y, como mi vida corría peligro, me internaron en un hospital. Mientras estaba allí, la esposa del hombre de la cama de al lado se detuvo para hablar conmigo: «Mi esposo acaba de contarme lo que te sucedió. No tenemos duda de que Dios te protegió porque desea utilizarte. Hemos estado orando por ti».

Promover la unidad

El lenguaje de Proverbios 6:16-19 es duro. Enumera siete cosas que el Señor aborrece, y cierra con el que «siembra discordia entre hermanos». Este pecado se menciona porque destruye la unidad que Cristo desea para sus seguidores (Juan 17:21-22).

¡En breve!

Los anuncios que dicen «¡en breve!» suelen aparecer antes de la llegada de espectáculos de entretenimiento o deportivos, o para lanzamientos de tecnología de última generación. El objetivo es generar expectativa y entusiasmo por lo que está por suceder, aunque todavía falten meses para que llegue.

En actividad

Viviana y Daniel tienen más de 90 años, y han estado casados más de 70. Hace poco, ella tuvo un contratiempo al fracturarse la cadera. Esto se sumó a su tristeza porque, desde hace varios años, ya no tienen fuerzas suficientes para trabajar y participar activamente en su iglesia.

Amor «desubicado»

El escritor y orador Martin Lindstrom piensa que los teléfonos móviles se han convertido en el mejor amigo de muchas personas. Un experimento con una resonancia magnética lo ayudó a descubrir el porqué: cuando las personas veían o escuchaban sonar su teléfono, se estimulaban neuronas en zonas del cerebro asociadas a sentimientos de amor y compasión. Lindstrom señaló: «Era como si estuvieran delante de una novia, un novio o un familiar».

Regocijo celestial

Julia había sido criada en un hogar cristiano, pero cuando fue a la universidad, empezó a cuestionar sus creencias y se alejó de Dios. Después de graduarse, viajó a varios países, siempre en busca de felicidad, pero nunca se sentía satisfecha. Tras experimentar algunas dificultades, se dio cuenta de que el Señor estaba buscándola y de que lo necesitaba.

Olor agradable

Algunos aromas son inolvidables. Hace poco, mi esposo mencionó que se le estaba terminando la crema de afeitar. «Yo compro alguna», le ofrecí. «¿Puedes conseguir esta? —preguntó mientras me mostraba el frasco—. Me encanta el perfume; es la que mi papá usaba siempre». Sonreí al recordar cuando, en una ocasión, había evocado momentáneamente mi niñez al sentir el olorcito del mismo champú que mi mamá usaba para lavarme el cabello. Tanto para mi esposo como para mí, los olores habían desencadenado respuestas emocionales y recuerdos agradables de personas que amábamos y que ya no estaban.

Nubes para perspectiva

En 1929, la película muda Alas, rodada en 1927, sobre dos aviadores durante la Segunda Guerra Mundial, fue galardonada como la mejor película en la primera edición de los Premios de la Academia (Oscars). Mientras la filmaban, la producción se detuvo durante varios días, por lo que los productores, frustrados, le preguntaron al director a qué se debía. Él respondió: «Lo único que tenemos es cielo azul. El conflicto aéreo no se verá bien a menos que haya nubes, ya que estas generan la perspectiva». Y tenía razón. Los espectadores podrían ver lo que realmente sucedía solo si el combate aéreo tenía nubes de fondo.

Alimento para el alma

¡Me encanta la comida! Verla presentada de manera atractiva y saborear su gusto. Si dependiera de mí, comería con más frecuencia… ¡aunque no ayudaría a mi cintura! Por eso, es bueno que mi esposa Martie sepa cuándo recordarme amorosamente que coma la cantidad apropiada de alimentos saludables.