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Bajar la escalera

El video comienza con una perrita parada en la parte superior de una escalera, que tiene miedo de bajar. A pesar de todo el ánimo que le imparten las personas que están abajo, Camila no sabe cómo hacer. Está desesperada por llegar hasta ellos, pero el miedo le impide moverse. Entonces, aparece un perro más grande para ayudarla. Sultán empieza a subir y bajar la escalera, para mostrarle a Camila lo fácil que es. Camila no está convencida. Sultán intenta de nuevo, pero esta vez más lentamente. Después, ve que Camila trata de bajar, pero todavía tiene mucho miedo. Una vez más, Sultán va hasta arriba y demuestra la técnica. Por fin, Camila deja que sus patas traseras sigan a las de adelante. Sultán permanece a su lado. ¡Lo logra! ¡Todos celebran!

Nunca nos abandona

Cuando era niño, uno de mis entretenimientos favoritos era jugar en el sube y baja de un parque cercano. Los chicos se sentaban en ambos extremos del tablón y se balanceaban hacia arriba y abajo. A veces, el que estaba abajo se mantenía allí y dejaba a su compañero de juego detenido en lo alto y gritando para que lo bajara. Pero lo más cruel de todo era bajarse y salir corriendo cuando el otro estaba en el aire… para que cayera de repente contra el suelo y se golpeara.

¡Grita aleluya!

Hace unos días, vi a mi viejo amigo Roberto pedaleando con fuerza en una bicicleta de un gimnasio del vecindario y mirando concentrado un monitor de presión sanguínea en uno de sus dedos.

Obras bondadosas

Viajaba con un grupo de hombres cuando detectamos a una familia varada al costado del camino. Mis amigos detuvieron el automóvil de inmediato para ayudarlos. Lograron poner el motor en funcionamiento, hablaron con el matrimonio y les dieron dinero para comprar combustible. Cuando la mujer les agradecía una y otra vez, ellos respondieron: «Es un placer ayudarlos, y lo hacemos en el nombre de Jesús». Cuando seguimos camino, pensé en la naturalidad con que estos amigos ayudaron a esas personas necesitadas y reconocieron que el Señor era la fuente de su generosidad.

Victoria sobre la muerte

Una pintura antigua que vi hace poco me impactó profundamente. Su título, Anastasis, significa «resurrección», y muestra de manera asombrosa la triunfante victoria de Cristo sobre la muerte. El Señor Jesús, recién salido de la tumba, saca a Adán y Eva de sus féretros, para darles vida eterna. Lo asombroso de esta obra de arte es su forma de mostrar que la muerte física y la espiritual, resultados de la caída, fueron radicalmente revertidas por el Cristo resucitado.

Pascua diaria

Una amiga mía, maestra de preescolar, escuchó sin querer una conversación entre sus alumnos. La pequeña María lanzó la pregunta: «¿Quién ama a Dios?». Todos respondieron: «¡Yo! ¡Yo! ¡Yo!». Guillermito dijo: «Yo amo a Jesús». A lo cual, Carla protestó: «Pero Él murió». El niño respondió: «Sí, ¡pero cada Semana Santa resucita!».

El foco

Nunca olvidaré el Domingo de Resurrección de 1993, cuando Bernhard Langer ganó el torneo Masters de golf. Cuando se retiró del hoyo 18 para recibir la chaqueta verde, uno de los premios más codiciados de este deporte, un periodista le dijo: «¡Este debe de ser el día más maravilloso de su vida!». Sin pensarlo ni un instante, Langer respondió: «Es maravilloso ganar el torneo más importante del mundo, pero es mucho más significativo hacerlo el Domingo de Resurrección, para celebrar la resurrección de mi Salvador y Señor».

Estoy vivo

Laura Brooks, de 52 años y madre de dos hijos, no lo sabía, pero era una de las 14.000 personas cuyo nombre, en el 2011, se había ingresado en la base de datos del gobierno de los Estados Unidos como muerta. Se preguntaba por qué ya no recibía el subsidio por discapacidad y rechazaban sus cheques para pagar las cuotas de un crédito y el alquiler. Fue al banco para aclarar la situación, ¡pero el representante le dijo que habían cerrado sus cuentas porque estaba muerta! Evidentemente, había un error.

Todo tipo de ayuda

Después de un tiroteo en una escuela primaria, donde murieron varios niños, muchas personas se sintieron impulsadas a ayudar. Algunas donaron sangre para los heridos, otras ofrecieron a los colaboradores almuerzos y café sin cargo en sus restaurantes. Algunas escribían cartas de consuelo o simplemente abrazaban a los afectados. Enviaban dinero y ositos de regalo para los niños u ofrecían consejos. La gente encontraba maneras de servir según su personalidad, capacidad y recursos.

Unirse a la familia

Lisa y Charles Godbold adoptaron a Maurice Griffin cuando tenía 32 años, después que este había vivido bajo su custodia temporal durante 20 años. Aunque Maurice ya era adulto y vivía solo, la adopción había sido siempre el anhelo de la familia. Cuando se volvieron a reunir y se oficializó la adopción, comentó: «Este es probablemente el momento más feliz de mi vida […]. Soy feliz de estar en mi hogar».