Dios sabe
Cuando Denise conoció a una jovencita de su iglesia que estaba sufriendo, se compadeció e intentó ayudarla. Todas las semanas, pasaba tiempo aconsejándola y orando con ella. Sin embargo, algunos líderes de la iglesia no notaron los esfuerzos de Denise y decidieron asignar a un miembro del personal de la iglesia para que la ayudara.
Somos humanos
Cuando le pidieron que definiera su rol en una comunidad que a veces no cooperaba con el cumplimiento de la ley, un jefe de policía reflexionó: «Somos seres humanos que trabajan con seres humanos en crisis».
El verdadero hogar del corazón
Durante años, tuvimos una terrier blanca. Estos perritos son fuertes y la raza fue creada para cavar en los túneles de los tejones y enfrentar al «enemigo» en su guarida. Una vez, nuestra perra se obsesionó con un animalito que se escondía debajo de una roca en nuestro patio. Nada podía disuadirla. Escarbó y escarbó hasta que hizo un túnel que pasaba varios metros debajo de la roca.
Cosecha y acción de gracias
Hace muchos años, Dios hablo con Moisés e instituyó un nuevo festival para su pueblo. En Éxodo 23:16, según el registro de Moisés, Dios dijo: «[Celebra] también la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores».
Exclamaciones de gozo
Cuando visitaba la congregación de una amiga, empezaron a cantar una canción que me encantaba y la entoné con ganas, recordando el consejo del director de coro de mi universidad: «¡Proyéctense!».
Semillas helicóptero
Cuando nuestros hijos eran pequeños, les encantaba atrapar las «semillas helicóptero» que caían de los arces plateados del vecino. Cada semilla parece un ala. Al final de la primavera, estas semillas giran como las palas del rotor de un helicóptero, hasta llegar al suelo. Su propósito no es volar, sino caer a la tierra y producir nuevos árboles.
Espera tu turno
En nuestro patio, tenemos un antiguo cerezo. Como lucía caído y moribundo, llamé a un arbolista. El hombre lo revisó y declaró que estaba «excesivamente estresado» y que necesitaba atención inmediata. «Espera tu turno», murmuró mi esposa Carolyn. Había sido una de esas semanas.
Obras de arte
Mi padre crea aljabas personalizadas para arqueros, y talla imágenes silvestres sobre cuero antes de coser el material.
El juego del escondite
«¡No me pueden ver!».
Servir y ser servido
Hacía semanas que Marilín estaba enferma, y muchos la habían animado en ese tiempo difícil. ¿Cómo podré compensarlos por su amabilidad?, pensaba, preocupada. Entonces, un día, leyó: «Ora para que [los demás] desarrollen humildad, lo cual no solo les permita servir, sino también ser servidos». De repente, Marilín se dio cuenta de que no hacía falta equilibrar ninguna balanza, sino simplemente dar gracias y permitir que los demás experimentaran el gozo de servir.