Amar a tus seres queridos
Amos era un extrovertido autoritario y Daniel, un solitario inseguro. De alguna manera, estos genios excéntricos se volvieron íntimos amigos. Pasaron una década riendo y aprendiendo juntos. Un día, su trabajo recibiría un Premio Nobel. Pero Daniel se cansó del egocentrismo de Amos y le dijo que dejarían de ser amigos.
Nunca digas «no puedo»
Jana nació sin piernas y abandonada en un hospital. Sin embargo, dice que ser dada en adopción fue una bendición. «Estoy aquí por las personas que se volcaron a mí». Su familia adoptiva la ayudó a ver que había «nacido así por una razón». Le enseñaron a «nunca decir “no puedo”» y la alentaron en todos sus emprendimientos… ¡incluido convertirse en una acróbata y trapecista talentosa! Su actitud ante los desafíos es: «¿Cómo enfrento esto?», y motiva a otros a hacer lo mismo.
Descansar en Dios
Harriet Tubman no podía leer ni escribir. De adolescente, un cruel dueño de esclavos le produjo una lesión en la cabeza, lo que le generó convulsiones y pérdida temporal de la conciencia por el resto de su vida. Pero cuando escapó de la esclavitud, Dios la utilizó para rescatar a otros 300 esclavos.
Enfocar a Dios
Una cabriola es un giro elegante ejecutado por bailarines, tanto de ballet como modernos. Cuando era niña, me encantaba hacer cabriolas en mi clase de danza, girando sin parar hasta que me mareaba y caía al suelo. Cuando crecí, aprendí un truco que me ayudaba a mantener el equilibrio y el control llamado giros de cabeza (spotting): la identificación de un punto fijo para que mis ojos volvieran hacía allí cada vez que hacía un giro completo. Tener ese foco particular era todo lo que necesitaba para dominar mi cabriola con un final elegante.
Elevarse
Durante nuestra visita a un portaviones, el piloto explicó que un avión necesita un viento de 56 kilómetros por hora para despegar en una pista corta. Para alcanzar esa brisa constante, el capitán coloca la nave en contra del viento. «¿El viento no debería venir de atrás?», pregunté. Él contesto: «No. Las turbinas deben girar contra el viento. Es la única manera de lograr elevarse».
Ser visto
En un artículo sobre consejería, Hannah Schell explica que los mentores necesitan apoyar, desafiar e inspirar, pero «primero, y quizá más que nada, un buen mentor te ve […]. El reconocimiento, no en términos de recompensa o promoción sino en el sentido de simplemente “ser vistos”, es una necesidad humana básica». Las personas necesitan que las reconozcan, las conozcan y crean en ellas.
Consejo sabio
Cuando se incendió el techo de la Catedral de Notre Dame, en 2019, las vigas de madera y las láminas de plomo formaron un horno tan caliente que no se pudo contener. Tras caer dramáticamente la aguja de la catedral, la atención se dirigió a los campanarios. Si los marcos de madera de las gigantes campanas de hierro se quemaban, colapsarían las dos torres y la catedral quedaría en ruinas.
Somos uno
En una pequeña comunidad agrícola, las noticias viajan rápido. Varios años después de que el banco vendiera la granja que la familia de David había poseído por décadas, se enteró de que la propiedad se pondría a la venta. Después de ahorrar con mucho sacrificio, David llegó a la subasta, donde había casi 200 granjeros locales. ¿Podría ofrecer lo suficiente? Hizo la primera oferta, respirando profundo mientras el subastador llamaba a ofrecer más. La multitud se mantuvo en silencio hasta que se oyó el golpe del martillo. Los demás granjeros pusieron la necesidad de David y su familia por encima de su propio progreso económico.
El poder del amor
Dos octogenarios, él de Alemania y ella de Dinamarca, eran una pareja insólita. Cada uno había disfrutado 60 años de matrimonio, antes de enviudar. Aunque vivían a solo 15 minutos de distancia, sus casas estaban en países distintos. Aun así, se enamoraron y pasaban tiempo juntos. Lamentablemente, en 2020, por el coronavirus, el gobierno danés cerró la frontera. Sin intimidarse, todos los días a las tres de la tarde, se reunían para hacer un picnic en un espacio tranquilo, sentado cada uno de su lado. «Estamos aquí por amor», explicó el hombre. Su amor era más fuerte que las fronteras, más poderoso que la pandemia.
Jamás olvidado
Cuando pensamos en misioneros pioneros del pasado, el nombre George Liele (1750-1820) no viene a la mente. Tal vez debería. Nacido en la esclavitud, conoció a Cristo y obtuvo su libertad antes de la Guerra de la Independencia de Estados Unidos. Llevó el mensaje de Jesús a los esclavos en Jamaica y fundó dos iglesias afroamericanas en Georgia, Estados Unidos, una de las cuales es considerada la «iglesia madre de los bautistas negros».