Categoría  |  Nuestro Pan Diario

¿Mucho que hacer?

Las personas que tratan de ser simpáticas a veces preguntan: «¿Siempre con mucho que hacer?». La pregunta parece inocente, pero para mí transmite un mensaje sutil. En el fondo, constituye una prueba del valor personal. Si no puedo recitar una lista de cosas que tengo que hacer, siento como si estuviera admitiendo que no valgo demasiado.

Celebración conjunta

Muchas iglesias celebran el primer domingo de octubre como el Domingo de Comunión Mundial. Es una ocasión para conmemorar la Cena del Señor teniendo especialmente presentes a los hermanos en Cristo de todo el mundo. Este día, en el cual estamos en comunión con todos los creyentes, se ha convertido en algo muy significativo para mí.

Aplicaciones

¿Recuerdas cuando los teléfonos sólo se usaban para hacer o recibir llamadas? Con la llegada de los teléfonos inteligentes, lo que antes era una manera de hablar con alguien se ha convertido en un depósito de información. Si le añades las aplicaciones de los teléfonos celulares, puedes leer informes deportivos, entretenerte con juegos, planear viajes, buscar un apartamento… o cualquiera de las más de 100.000 tareas disponibles mediante esos programas de computación.

Discipulado básico

Como no soy la clase de hombre «arregla todo», hace poco tuve que llamar a un amigo que es sumamente habilidoso, para hacer algunas reparaciones en mi casa. Cuando llegó, le entregué la lista que había preparado, pero, para sorpresa mía, ¡me dijo que yo mismo haría los arreglos! Me mostró cómo hacerlos, me dio instrucciones mientras los hacía y se quedó a mi lado. Seguí su ejemplo y reparé todo con éxito. Este proceder se asemeja a lo que Jesús hizo cuando llamó a Sus primeros discípulos.

Dulce alabanza

Hace varios años, mi esposo me ayudó a guiar un grupo de alumnos de escuela secundaria en un corto viaje misionero para trabajar en una escuela cristiana en una comunidad urbana. Lamentablemente, Tom se había quebrado el pie poco antes del viaje, por eso, supervisaba el trabajo desde una silla de ruedas. Estaba desanimado porque no podía participar como había pensado.

Regresa

El pueblo de Israel había caído en pecado, y Dios quería que Oseas le mostrara a la gente cuánto dolor le producía. Por eso, en los primeros capítulos del libro de Oseas, leemos una historia extraña: El Señor le ordenó al profeta que se casara con una prostituta llamada Gomer. Estando en la posición de esposo fiel de una esposa infiel, Oseas experimentó un dolor similar al que Dios sintió cuando Israel le fue espiritualmente desleal.

Creación: estilo N.T.

Cuando pensamos en la maravilla de la creación (que por la palabra de Dios el universo se creó, y se formó la tierra y todo lo que hay en ella), por lo general, nos vienen a la mente relatos del Antiguo Testamento.

Ser hospitalario

En el Nuevo Testamento, la hospitalidad es un distintivo de la vida cristiana. Se enumera como una de las características de los líderes de la iglesia (1 Timoteo 3:2; Tito 1:8) y es un mandato para todo seguidor de Jesús, como una expresión de amor (Romanos 12:13: 1 Pedro 4:9). Pero su significado va más allá de que seamos anfitriones bondadosos o de que ofrezcamos nuestra casa a invitados.

Obrero olvidado

Gente de todo el mundo conoce el Monte Rushmore, el lugar en Dakota del Sur donde las cabezas de ex presidentes estadounidenses están esculpidas en escala gigante sobre la pared de un acantilado. Sin embargo, mientras millones saben de la existencia de ese monte, relativamente pocos conocen el nombre Doane Robinson: el historiador del estado de Dakota del Sur que concibió la idea de esta magnífica escultura y que dirigió el proyecto. El monumento es admirado y apreciado, pero su precursor es el hombre olvidado detrás de la obra maestra. Su nombre es extensamente ignorado o totalmente desconocido para algunos.

Mirar atrás

El verano pasado, mi esposo y yo viajamos en tren desde Grand Rapids hasta Chicago. Como nuestros asientos miraban hacia la parte posterior del tren, lo único que podíamos ver era donde ya habíamos estado, no hacia donde íbamos. Edificios, lagos y árboles pasaban volando tras la ventanilla, después de haberlos dejado atrás. No me gustó. Prefiero ver hacia dónde voy.