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Cebras y ñus

Después que nuestro avión aterrizó en la pista de grava, Jay y yo bajamos y nos introdujimos en el mundo de Masai Mara, en Kenia. Un hombre de la tribu masai, llamado Sammy, nos recibió y cargó nuestro equipaje en un vehículo Land Rover. Luego, nos dirigimos al campamento donde pasaríamos los dos días siguientes.

Orar por la oposición

Cuando cursaba el primer año del instituto bíblico, empecé a tener más valor para hablar del Señor. No me sorprendió que mi nueva costumbre generara roces con algunas personas. Esto se evidenció en una ocasión cuando asistí a un evento social con algunos de mis ex compañeros de la escuela secundaria. Una joven, a la cual anteriormente le había testificado, se rio de mi interés en cuanto a dónde pasaría ella la eternidad. Ed, otro amigo que sabía de mi fe, dijo bromeando: «¡Tres hurras por la antigua cruz del calvario!». Me sentí menospreciado y rechazado.

Duro y tierno

«No hay necio que no inicie un pleito» (Proverbios 20:3 NVI). «El nombre de los impíos se pudrirá» (10:7). «El que aborrece la reprensión es ignorante» (12:1).

Receta para el éxito

Narices fruncidas y caras de asco… A veces, así reacciona mi familia ante la comida que preparo; en especial, cuando estoy probando algo nuevo en la cocina. Hace poco, tuve mucho éxito con una versión exclusiva de fideos con salsa de queso. Anoté los ingredientes y guardé la receta para consultarla en el futuro. Sin esas instrucciones, sabía que la próxima tanda sería un fracaso.

Vivir con humildad

Dwight L. Moody dijo: «Cuando un hombre piensa que tiene mucha fuerza y confía en sí mismo, puedes anticipar su caída. Tal vez pasen años antes de que salga a la luz, pero ya ha comenzado». Esto ciertamente le sucedió al rey Uzías.

Cosas pequeñas

Una facultad de medicina, en Nueva York, ofrece una oportunidad singular a los alumnos que se especializan en geriatría: durante diez días, residen en un hogar de ancianos y experimentan cómo es la vida allí. Aprenden lo difícil que es maniobrar una silla de ruedas, ser levantado de la cama con un elevador y tomarse de la barra de la ducha estando sentado. Uno de ellos aprendió lo importantes que son algunas cosas simples, como colocar los nombres de los pacientes a menor altura en las puertas, para que encuentren sus habitaciones con más facilidad, o poner el control remoto del televisor en un lugar accesible.

Cambio de dirección

El Servicio Secreto de los Estados Unidos se fundó en 1865. ¿Cuál era su misión? Ocuparse de los falsificadores, en un intento de proteger el dólar y, en consecuencia, la economía de la nación. No obstante, este grupo clave de funcionarios, encargados de hacer cumplir la ley, experimentó un cambio de dirección en 1902. Aunque sus responsabilidades todavía abarcan una diversidad de tareas, alcanzaron renombre por ser quienes protegen al presidente de Estados Unidos de América.

Prepararse y esperar

Cuando nuestros hijos eran pequeños, celebrábamos el Adviento (período que comienza el cuarto domingo antes de la Navidad y se extiende hasta la Noche Buena) colocando una corona de hojas en la mesa y encendiendo velas todas las noches después de cenar. Cantábamos un himno y leíamos un breve pasaje bíblico sobre el nacimiento de Cristo. Era un tiempo especial durante el cual preparábamos nuestro corazón para festejar la Navidad.

Inspirar a transpirar

Mis dos abuelos eran jardineros, y también lo son muchos de mis amigos. Me encanta visitar hermosos jardines… me inspiran, me hacen desear crear algo igualmente precioso en mi propia casa. Pero mi problema es pasar de la etapa de inspiración a la de transpiración que requiere la jardinería. Mis grandes ideas no se hacen realidad porque no dedico ni el tiempo ni la energía necesarios para concretarlas.

La firma de Dios

En la pared de la casa de un amigo mío, que tiene junto a un lago, hay una colección de cuadros. Cada uno de ellos muestra una foto de un atardecer, tomadas desde el muelle, en diversas estaciones del año. Si bien todas son asombrosamente bellas, no hay dos idénticas. Cuando las miro, me recuerda cómo definió una vez otro amigo el atardecer: «La hermosa firma de Dios al final del día».